Hiparco — Plato =============== ΙΠΠΑΡΧΟΣ Translation/edition: J. D. García Bacca (UCV 1980–1983) · OCR sin revisión facsimilar Language: Spanish Read in Plato Scroll: https://plato-scroll.com/s/hipparch/ This file: https://plato-scroll.com/text/hipparch-h.txt Other editions of this work: - W.R.M. Lamb: https://plato-scroll.com/text/hipparch.txt - Greek text: https://plato-scroll.com/text/hipparch-e.txt - Thomas Taylor (1804): https://plato-scroll.com/text/hipparch-g.txt Sources and licences: https://plato-scroll.com/attribution.html Numbers in [brackets] are the edition's reference loci (Stephanus, Bekker, book.line, page...). Superscript numerals refer to the Notes at the end. [225a] Sócrates: Eso de "“codicioso”, ¿qué es y quiénes son los codiciosos? [225a] Compañero: Me parece lo son quienes juzgan vale la pena ganar aun de cosas de ningún valor. [225a] Sócrates: ¿Te parece que sabiendo ellos que son de ningún valor, o ignorándolo? Porque si ignorándolo, estás llamando insensatos a los codiciosos. [225a] Compañero: No los llamo “insensatos”, sino “pícaros”, “maliciosos y vencidos por la ganancia”, ya que reconociendo que son de ningún valor las cosas que se empeñan en ganar, no obstante se empeñan, por desvergüencería, en ganarlas. [225b] Sócrates: ¿Llamas, pues, codicioso a alguien parecido al varón agricultor que, sembrando y conociendo que lo sembrado no vale nada, juzgara que ganaría una vez crecido? ¿Así llamas a este tal? [225b] Compañero: El codicioso, Sócrates, cree debe sacar ganancia de todo. [225b] Sócrates: No me respondas así un poco al azar, cual si alguien te hubiera perjudicado en algo, sino ponme atención como si te preguntar: una vez más desde el principio. ¿Concedes que el codicioso sabe cuál es el valor de aquello de que juzga sacará ganancia? [225c] Sócrates: Pues, ¿quién es el entendido en eso del valor de las plantas, en qué estación y colocación vale la pena sembrarlas? Para que también nosotros echemos mano de esas sabias locuciones de que los expertos en juicios se vanaglorian. [225d] Compañero: Creo que el agricultor. [225d] Sócrates: Pues, por “juzgar que vale la pena ganar”, ¿qué otra cosa entiendes sino que “creen deben ganar”? [225d] Compañero: Digo que precisamente eso. [225d] Sócrates: Pues bien: no trates de engañarme, a mí ya varón viejo, tú, joven aún, respondiéndome, como ahora mismo, lo que tú mismo crees; sino dime la verdad: ¿crees haber algún varón, realmente agricultor, que, conociendo que siembra semilla de ningún valor, crea sacar de ello ganancia? [226a] Compañero: ¡Por Júpiter!, yo no. [226a] Sócrates: Pero, ¿qué?, respecto de varón hípico que, conociendo ser de ningún valor el pienso, lo da al caballo, ¿crees que ignora que daña al caballo? [226a] Compañero: Yo, no, por cierto. [226b] Sócrates: Luego no cree sacar ganancia de tales piensos que nada valen. [226b] Compañero: No. [226b] Sócrates: Pero, ¿qué?: respecto de piloto que aparejara a la nave de velas y timón de ningún valor, ¿crees ignora tendrá su castigo: peligrará y perecerá él mismo y hará perecer a la nave y todo lo que lleve? [226b] Compañero: Yo, no, por cierto. [226b] Sócrates: Luego él no cree sacar ganancia de tales aparejos de ningún valor. [226c] Compañero: Pues no. [226c] Sócrates: ¿Mas que un general que sabe no tener st ejército armas de algún valor, crea ganar algo con ellas, y Juzgue vale la pena ganarlo? [226c] Compañero: En modo alguno. [226c] Sócrates: Mas flautista que no tenga flautas de valor, o citarista lita o arquero flecha o, resumidamente, cualquiera de los artesanos o de los demás varones sensatos, instrumentos de valor o cualquier otro aparejo, ¿Crees sacar ganancia de ello? [226d] Compañero: Pues me parece evidente que no. [226d] Sócrates: ¿A quiénes, pues, llamas codiciosos?; porque, no a los mencionados que, conociendo lo falto de valor, crean deber sacar ganancia de ello. Pero de ser así, admirable, no hay hombre alguno que sea codicioso. [226d] Compañero: Mas, Sócrates, yo quiero decir que son codiciosos quienes, por insaciables, se desviven desmesuradamente por cosas pequeñas y de poco o de ningún valor, y aman el ganar. [226e] Sócrates: No, por cierto, óptimo, conociendo que no son de ningún valor; que ya nos refutamos a nosotros mismos sobre esto mostrando que es imposible. [226e] Compañero: También a mí me lo parece. [226e] Sócrates: Si, pues, no lo conocen, es claro que lo ignoran; creen, no obstante, que lo de ningún valor es de gran valor. [226e] Compañero: Parece. [226e] Sócrates: ¿Qué otra cosa aman los amadores de ganar sino la ganancia? [226e] Compañero: Sí. [226e] Sócrates: Pero, ¿llamas “ganancia” lo contrario a pérdida? [227a] Compañero: Yo, sí. [227a] Sócrates: ¿Hay, pues, alguien para quien perder sea un bien? [227a] Compañero: Para nadie. [227a] Sócrates: ¿Sino mal? [227a] Compañero: Sí. [227a] Sócrates: Luego por la pérdida salen perjudicados los hombres. [227a] Compañero: Salen perjudicados. [227a] Sócrates: Luego pérdida es un mal. [227a] Compañero: Sí. [227a] Sócrates: ¿Mas lo contrario a pérdida es ganancia? [227a] Compañero: Es lo contrario. [227a] Sócrates: Luego la ganancia es un bien. [227a] Compañero: Sí. [227a] Sócrates: Llamas, pues, codiciosos a los amantes del bien. [227a] Compañero: Parece. [227b] Sócrates: Compañero, ¿no estás llamando “locos” a los codiciosos?; mas tú mismo, ¿amas lo que sea bueno o no lo amas? [227b] Compañero: Yo, sí. [227b] Sócrates: Pero, ¿es lo bueno lo que no amas o lo malo? [227b] Compañero: ¡Por Júpiter!, yo no. [227b] Sócrates: Pero amas todos los bienes por igual. [227b] Compañero: Sí. [227b] Sócrates: Ahora bien: pregúntame a mí si para mí es también así; te confesaré que también yo amo los bienes. Empero, además de yo y de ti, ¿todos los demás hombres te parece aman los bienes, mas odian los males? [227c] Compañero: A mí me lo parece. [227c] Sócrates: Mas, ¿convinimos en que ganancia es un bien? [227c] Compañero: Sí. [227c] Sócrates: Una vez más y de esta manera todos nos parecen codiciosos; pero de la manera anteriormente dicha, ninguno era codicioso. ¿Sirviéndose de cuál de los dos razonamientos uno no erraría? [227c] Compañero: Si uno, Sócrates, comprendiera correctamente al codicioso. Pero lo correcto es tener por codicioso a quien se empeña en y juzgue vale la pena de ganar en cosas en que los honestos no se atreven a ganar. [227d] Sócrates: Pero, ve, dulcísimo, que ya convinimos en que ganar es sacar provecho. [227d] Compañero: Pues bien, ¿y qué? [227d] Sócrates: Que también nos convinimos en esto: que todos quieren siempre lo bueno. [227d] Compañero: Sí. [227d] Sócrates: Así que los buenos quieren también obtener toda clase de ganancias, ya que son cosas buenas. [227d] Compañero: No, Sócrates, de las ganancias que les vayan a perjudicar. [227d] Sócrates: — ¿Llamas perjudicar a perder, a algo así? [227d] Compañero: No, sino llamo así al perder. [227d] Sócrates: —¿Pierden, pues, los hombres por perjudicarse o por el perjuicio? [227d] Compañero: Por ambos, porque se perjudican por el perjuicio y por la ganancia mala. [227d] Sócrates: ¿Te parece, pues, que algo útil y bueno sea [227d] Compañero: A mí, no. [228a] Sócrates: — ¿No convinimos, pues, un poco antes en que la ganancia es lo contrario a pérdida, que es un mal? [228a] Compañero: Lo afirmo. [228a] Sócrates: “ Mas, ¿en que por ser contrario al mal no es un bien? [228a] Compañero: Pues convinimos. [228a] Sócrates: Ves, pues, cómo tratas de engañarme diciendo de intento lo contrario a lo ya convenido. [228a] Compañero: No, por Júpiter!, Sócrates; es todo lo contrario; que tú me engañas y no sé cómo inviertes las cosas de arriba abajo en los razonamientos. [228b] Sócrates: ¡Cuidado con la que dices! Que, por cierto, no obraría bellamente desobedeciendo a varón bueno y sabio. [228b] Compañero: ¿A quién tal, y sobre todo en qué? [228b] Sócrates: A mi conciudadano, mío y tuyo, al hijo de Pisístrato el de los filedos, a Hiparco —de los hijos de Pisístrato el más viejo y más sabio— quien, además de muchas y bellas obras de sabiduría de que dio muestras, introdujo, el primero, en esta tierra los poemas de Homero y obligó a los rapsodas a recitarlos uno tras otros, de memoria, cual aun hoy en día lo hacen; y envió a Anacreonte de Teos nave de cincuenta remeros para traerlo a esta Ciudad; retuvo siempre junto a sí a Simónides de Ceos convenciéndolo con grandes salarios y dones. Mas todo esto lo hizo con la intención de educar a los ciudadanos para mandar sobre ellas, excelentes ya, persuadido, por bello-y-bueno, de que a nadie se ha de rehusar la sabiduría. [228c] . Mas después que los ciudadanos residentes quedaron educados y admiráronlo por su sabiduría, intentó, a su vez, educar a los de los campos; erigió en las calles desde el medio de la Ciudad hasta cada barrio tribal Hermes; y después seleccionando, dentro de su propia sabiduría, tanto de la aprendida como de la por él mismo encontrada, lo que creyó más sabio púsolo él mismo en poemas elegíacos y los grabó cual muestras de sabiduría, a fin de que, primero, sus conciudadanos no se admiraran ya ante aquellas tan sabias inscripciones de Delfos: la de “Conócete a ti mismo”, y la de “Nada en demasía” y otras tales, sino tuvieran por más sabias las sentencias de Hiparco. Después, al pasear ellos de aquí para allá, leyéndolas y tomándole gusto, a su sabiduría, acudieran de los campos y se educaran en lo demás. Pero había dos inscripciones: a la izquierda de cada Hermes estaba grabada una, cual si la dijera el Hermes que se levantaba entre el medio de la ciudad y el barrio tribal; otra, a la derecha, que dice: Monumento es éste de Hiparco; “marcha pensando en lo justo”. Hay de los poemas, otros muchos y bellos grabados en otros Hermes; hay también estotro en el camino Estriaco; en él se dice: Monumento es éste de Hiparco; “no engañes al amigo”. Pues bien: a ti, por amigo mío, no me atrevería jamás a engañarte ni a desobedecer a aquél. Muerto, los atenienses fueron tiranizados tres años por su hermano Hipias; y de todos los viejos has oído que únicamente durante esos años hubo tiranía en Atenas; el tiempo restante vivieron los atenienses casi casi cual bajo el reinado de Cronos. [229b] Dícese por los hombres más enterados que la muerte le vino no por lo que la mayoría cree: por la deshonra de su hermana, la Canéfora —esto es una simpleza—, sino por haber llegado a ser Harmodio doncel predilecto de Aristogitón y sido educado por él; y grandemente se preciaba Aristogitón de haber educado a tal hombre, y creyó tener por rival a Harmodio. Mas por aquel tiempo cayó el mismo Aristogitón en enamorado de uno de los jóvenes, bellos y nobles, de entonces, —se dice su nombre, mas yo no lo recuerdo. Pues bien: tal jovencito admiraba por sabios a Harmodio y Aristogitón hasta que, tratándose con Hiparco, los menospreció, y ellos, grandemente doloridos por tal deshonra, asesinaron a Hiparco. [229d] Compañero: Estás en peligro, Sócrates, o de no tenerme por amigo o, si me tienes por tal, de no obedecer a Hiparco, porque no puedo convencerme de que, en estos razonamientos, no me estés engañando —aunque, por cierto, no sé de qué. [229d] Mme por amigo o, si me tienes por tal, de no obedecer a Hiparco. [229d] porque no puedo convencerme de que, en estos razonamientos, no me estés engañando, —aunque por cierto, no sé de qué [229d] Sócrates: Pues bien: cual si jugara al chaquete, quiero retirar del razonamiento lo que de lo dicho quieras, a fin de que no te creas engañado. ¿Quieres, pues, que te retire esto: que "no todos los hombres apetecen los bienes”? [229d] Compañero: Yo, no. [229d] Sócrates: — ¿Pero que “perder y pérdida no son un mal”? [229d] Compañero: Yo, no. [229d] Sócrates: — ¿Pero que “a pérdida y perder son contrarios ganancia y ganar”? [230a] Compañero: Tampoco esto. [230a] Sócrates: ¿Pero que “siendo el ganar contrario al mal, no es bueno el ganar”? [230a] Compañero: No, en todos los casos. Retírame esto. [230a] Sócrates: Luego piensas, al parecer, que de las ganancias, unas son buenas; otras, malas. [230a] Compañero: Yo, sí. [230a] Sócrates: Retiro, pues, esto: que hay ganancia buena y ganancia mala. ¿Pero “ganancia” no lo es, de ellas, mayor la buena que la mala? ¿Es así? [230a] Compañero: ¿En qué sentido lo preguntas? [230a] Sócrates: Te lo explicaré: Comida, ¿la hay buena y mala? [230b] Compañero: Sí. [230b] Sócrates: Pues, de ellas, ¿cuál es más “comida” que la otra, o son parecidas en eso de “comida” y ambas son comida, y en eso nada difieren una de otra en cuanto a ser “comida”, sino en ser una de ellas buena, la otra mala? [230b] Compañero: —Sí. [230b] Sócrates: Así, pues, también respecto de bebida y otras cosas tales que, siendo realmente lo mismo, les pasa ser unas buenas, otras malas, y en nada diferir una de otra por lo de ser lo mismo. Como hombre: que uno es bueno, otro malo. [230c] Compañero: Sí. [230c] Sócrates: Mas creo que “hombre” no lo es ni más ni menos uno que otro: ni el bueno, que el malo: ni el malo, que el bueno. [230c] Compañero: Dices verdad. [230c] Sócrates: Parecidamente, pues, pensaremos acerca de ganancia: ¿que son ganancia por igual la mala y la buena? [230c] Compañero: Necesariamente. [230d] Sócrates: Luego no gana más quien obtiene ganancia honesta que quien deshonesta; así que, como convinimos, ninguna de ellas es mayor. [230d] Compañero: Sí. [230d] Sócrates: Porque a ninguna de las dos conviene eso de “más o menos”. [230d] Compañero: Pues, ciertamente, no. [230d] Sócrates: ¿Cómo se podría hacer o padecer más o menos a una cosa a la que nada de esto convenga? [230d] Compañero: Imposible. [230d] Sócrates: Puesto que ambas son, por igual, ganancia y gananciosas, nos queda por considerar esto precisamente: ¿por qué llamas a ambas “ganancia”?, ¿por ver en ambas lo mismo? Cual si me preguntaras ahora precisamente por qué llamo también a ambas “comida”: comida buena y comida mala, diría que porque ambas son alimentación seca del cuerpo, por eso precisamente; es que comida sea precisamente eso, ¿lo convendrás conmigo? ¿Es así? [230e] Compañero: Yo, sí. [230e] Sócrates: Y respecto de bebida, pues, la manera de respuesta sería la misma: que por ser alimento húmedo, bueno o malo, del cuerpo, por eso su nombre es “bebida”. Y así de lo demás. Trata, pues, también tú de imitarme así en las respuestas. De la ganancia honesta y de la ganancia deshonesta afirmas son, ambas, ganancias, por ver en ellas algo idéntico que es, precisamente, eso de “ganancia”. Pero si no tienes cómo responderme tú mismo, considera lo que voy a decirte; llamas “ganancia” a toda adquisición que uno adquiera o sin gastar ' nada que gastando menos reciba más. [231b] Compañero: Me parece que a esto llamo “ganancia”. [231b] Sócrates: ¿Y qué dirías de estotro: si, convidado una a banquete, sin gastar nada; pero, por hartarse, adquiriera una enfermedad? [231b] Compañero: ¡Por Júpiter!, que no lo es. [231b] Sócrates: Mas si adquiriera salud por el banquete, ¿adquiriría ganancia o pérdida? [231b] Compañero: Ganancia. [231b] Sócrates: Luego no es ganancia precisamente el adquirir cualquiera adquisición. [231b] Compañero: No, ciertamente. [231b] Sócrates: ¿No, si es un mal?; ¿ni cualquier bien que uno adquiera, tampoco adquiriría un bien? [231b] Compañero: Parece, si es un bien. [231b] Sócrates: Mas si fuere un mal, ¿no adquiriría una pérdida? [231b] Compañero: Me lo parece. [231b] Sócrates: ¿Ves, pues, cómo una y otra vez vuelves a lo mismo? ¿Que la ganancia parece ser un bien; mas la pérdida, un mal? [231b] Compañero: Desconcertado estoy; no sé qué decir. [231b] Sócrates: No lo estás sin justa causa, por cierto. Responde además a esto: si uno, gastando poco, adquiere más, ¿afirmas ser eso ganancia? [231b] Compañero: No digo que sea un mal, si, gastando poca oro y plata recibe algo más. [231b] Sócrates: Voy, además, a preguntarte estotro. Bien, pues: si gastando uno media libra de oro, recibe el doble de plata, ¿recibió ganancia o pérdida? [231d] Compañero: Pérdida, ciertamente, Sócrates; porque en vez de doce libras de oro se le entregan dos libras. [231d] Sócrates: Y por cierto recibió más; que doble, ¿no es más que mitad? [231d] Compañero: No, en valor de plata respecto de oro. [231d] Sócrates: Luego, al parecer, hay que añadir precisamente “valor” a ganancia. Ahora, aun siendo más en cantidad la plata que el oro afirmas no ser mayor en valor; al revés: siendo el oro menor en cantidad afirmas que es mayor en valor. [231e] Compañero: Y mucho, que así es. [231e] Sócrates: Luego lo valioso constituye lo ganancioso, se su cantidad pequeña o grande; mas lo sinvalor es singanancia. [231e] Compañero: Sí. [231e] Sócrates: Pero, ¿a lo valioso llamas “valioso” por algo distinto de poseerlo para sí? [231e] Compañero: Sí, por poseerlo para sí. [231e] Sócrates: Mas, de nuevo, ¿es valioso de poseer para sí e A? P lo inútil o lo útil? [231e] Compañero: Lo útil, ciertamente. [232a] Sócrates: ¿Es, pues, bueno “lo útil”? [232a] Compañero: Sí. [232a] Sócrates: Pues bien: tú, el más valiente de todos los varones, ¿no nos resulta, una vez más, la tercera o la cuarta, convenir en que la ganancia es un bien? [232a] Compañero: Así parece. [232a] Sócrates: ¿Recuerdas, pues, de dónde nos vino este razonamiento? [232a] Compañero: Creo que sí. [232a] Sócrates: Si no, te lo recordaré. Pusiste, contra mí, en duda eso de que los buenos no quieren ganar toda clase de ganancias, sino de las ganancias de las buenas; mas no, de las malas. [232a] Compañero: Así es. [232b] Sócrates: Pues bien: ¿no nos fuerza ahora el razonamiento a admitir que todas las ganancias, grandes y pequeñas, “son” buenas? [232b] Compañero: Me forzó, Sócrates, más bien que me persuadió. [232b] Sócrates: Mas tal vez lo siguiente te persuada. Pero, ahora, tanto que estés persuadido como de otra manera, nos concedes que todas las ganancias, pequeñas y grandes, “son” buenas. [232b] Compañero: Pues lo concedo. [232b] Sócrates: — Pero concedes, ¿sí o no?, que los hombres honestos quieren todos ellos toda clase de bienes. [232b] Compañero: Lo concedo. [232b] Sócrates: Pero tú mismo dijiste que los deshonestos aman las ganancias, pequeñas y grandes. [232c] Compañero: Lo dije. [232c] Sócrates: Según, pues, tu razonamiento todos los hombres serían codiciosos, tanto los honestos, como los deshonestos. [232c] Compañero: Tal parece. [232c] Sócrates: “ Luego no insulta correctamente quien insulta a alguien de ser “codicioso”, pues sucede que quien así por esto insulta está siéndolo él mismo. [232c] “Codicioso” es, literalmente, amante-de-ganancia (obilo-kepdés). Los compuestos a base de “amante de... (philo-) son frecuentes en los diálogos, y debían serlo ya, algunos, en la conversación pública. Así, amante-de-ganancia. [232c] Esta pluralidad, variada, dispersa,. estaba unificada por “amante'; a su vez, o complementariamente, tal pluralidad diluía la fuerza de “amante”. [232c] El griego juega con la consonancia de dpy y xupa (frase sabía). La traducción la imita con lo de estación-colocación. (Sabihondilla). [232c] Sócrates pregunta con la fórmula ya habitual “qué es” codicia, y “quiénes” son los codiciosos, reconocibles por tales mediante la definición. Aquí se procede al revés: de quiénes son los codiciosos a qué es codicia. [232c] Los codiciosos son quienes juzgan vale la pena (dórbow) ganar (g¡,¡8…'veww) aun de cosas de ningún valor. Aquí la palabra déos, détoóy resuena a dos significados “acordes” entre sí juzgar digno-y-valioso, dignidad y valor, “Ganar", lucrarse, es digno y valioso, y vale la pena...; y por tal hay que juzgarlo o estimarlo. Aplicado a cosas: las hay de ninguna dignidad, mas pueden tener valor; y esto es lo que el codicioso sabe y juzga ha de hacer: sacar provecho de lo no digno, mas valioso. [232c] Acerca del significado de expresiones, exclamaciones, juramentos —cual, ¡Por Júpiter!, por los dioses!—, véase Cl. T.6. [232c] “desmesuradamente”; literalmente úrep —euos es “sobrenaturalmente”, “insaciablemente" (drAeoría). Sacar ganancia de lo naturalmente valioso y darse con ello por satisfecho o lleno, es natural. Se notará que “ganancia” no indica precisamente “precio” o "“dinero”, —más bien indica “provecho”. Lo cual sería bien natural en el hombre.