Hipias Mayor — Plato ==================== ΙΠΠΙΑΣ ΜΕΓΑΣ Translation/edition: J. D. García Bacca (UCV 1980–1983) · OCR sin revisión facsimilar Language: Spanish Read in Plato Scroll: https://plato-scroll.com/s/hippmaj/ This file: https://plato-scroll.com/text/hippmaj-h.txt Other editions of this work: - David Horan: https://plato-scroll.com/text/hippmaj.txt - Benjamin Jowett: https://plato-scroll.com/text/hippmaj-b.txt - H.N. Fowler (Loeb, 1926): https://plato-scroll.com/text/hippmaj-c.txt - Greek text: https://plato-scroll.com/text/hippmaj-e.txt - Floyer Sydenham, ed. Thomas Taylor (1804): https://plato-scroll.com/text/hippmaj-g.txt Sources and licences: https://plato-scroll.com/attribution.html Numbers in [brackets] are the edition's reference loci (Stephanus, Bekker, book.line, page...). Superscript numerals refer to the Notes at the end. [281a] Sócrates: ¡Hipias, el bello y sabio!, ¡cuánto tiempo hace que no recalabas en Atenas! [281a] Hipias: Es que no tengo respiro, Sócrates; porque cuando Elis necesita que se trate algún negocio con cualquier ciudad, yo soy el primero de los ciudadanos a quien acude y me elige de emisario, teniéndome por el juez y mensajero más cumplido de esas palabras que se dicen entre.sí las Ciudades. Y así he ido en misión muchas veces a varías, pero casi siempre y por los asuntos los más frecuentes e importantes a Lacedemonia. [281b] Tal es el motivo, —y respondo a tu pregunta—, por el que no frecuento estos lugares. [281b] Sócrates: Eso es, por cierto, Hipias, ser en verdad sabio y varón perfecto; porque se da el caso de que, como hombre privado, eres capaz de sacarles a los jóvenes tus buenos dineros y, una vez recibidos, darles tú a ellos más de lo que de ellos recibes; y, por otra, eres.capaz, como hombre público, de hacer bien a tu propia Ciudad, que así debe portarse quien pretenda no ser despreciado sino ensalzado por la multitud. [281b] Pero, Hipias, ¿cuál es la causa de que aquellos de entre los antiguos, cuyos nombres suenan a grandes en sabiduría. Pítaco y Bías. Tales el Milesio y su círculo, y los posteriores hasta Anaxágoras, todos o los más de ellos se apartaron, al parecer, de los negocios públicos. [281b] Hipias: ¿Piensas, Sócrates, que fue por otro motivo y no porque se sentían impotentes e incapaces de llegar con su mente a ambas cosas: las públicas y las privadas?: [281d] Sócrates: Así pues, por Júpiter, a la manera como las demás artes se han acrecido tanto que, parangonados con los artífices modernos, resultan tan flojos los antiguos, ¿diremos que vuestra arte, la de los sofistas, se ha acrecentado en tal grado que, comparados con vosotros, resultan igualmente flojos en sabiduría los antiguos? [281d] Hipias: Pues así es, según el rigor de la verdad. [281d] Sócrates: Entonces, Hipias, si Bías volviese a vivir en nuestro tiempo, ¿haría el ridículo ante vosotros, como dicen los escultores lo hiciera Dédalo si, reviviendo, le diese por hacer las mismas obras con que alcanzó su renombre? [282a] Hipias: Como lo dices, así es, Sócrates. Con todo tengo por costumbre encomiar a los antiguos y a nuestros predecesores muy más que a los presentes, previniéndome así contra la envidia de los vivos y con temor por la ira de los muertos. [282b] Sócrates: Bella manera, por cierto, Hipias, de hablar y de pensar, a mi parecer. Y puedo reforzar la verdad de tu testimonio con el mío y con el hecho de que vuestra arte anda tan crecida que puede ya con las cosas públicas y con las privadas. Un caso: Gorgias, el sofista de Leontini que, de hombre casero, vino aquí en calidad de embajador, por ser entre los Leontinos el más hábil en asuntos públicos. Y en efecto, se dio a conocer ante el pueblo cual excelentísimo orador y en privado hizo tales ostentaciones de sí que sacó sus buenos dineros de los jóvenes y no menores los recibió de esta Ciudad. [282c] O si quieres otro caso, ahí está el de nuestro compañero Pródico que a tantos y tan diversos cargos públicos llegó, y hace bien poco vino oficialmente de parte de Ceos y con sus palabras reportó gran honra ante el Consejo, y ante los particulares dio muestras de su saber, y de la compañía de los jóvenes se llevó tanto dinero que pone admiración. [282c] Empero, de entre los antiguos ninguno se dignó jamás hacer del dinero paga ni de su sabiduría espectáculo público. ¡Tan simples eran y tan ignorantes de Cuán grande dignatario es el dinero! [282d] Bien al revés: cada uno-de esos dos le ha sacado a la sabiduría más dineros que cualquier otro artífice reporta de su arte; pero aún más que éstos, Protágoras. [282d] Hipias: Pero no sabes lo mejor, Sócrates: que si supieses el dinero que he hecho ya, te admiraras. Paso por alto los demás casos; voy al que me pasó en Sicilia. Vivía allá Protágoras, y a pesar de su gran reputación y no menos años, yo, con los pocos míos y en breve tiempo, me hice con mucho más de ciento cincuenta minas; y de un solo lugar, y bien pequeño, —de Inico—, saqué más de veinte. Pero en llegando que llegué a casa se lo dí todo a mi padre, cosa que él y a los demás ciudadanos puso en admiración y estupor. Creo, pues, que yo solo he hecho más dinero que dos cualesquiera de los demás sofistas. [282e] Sócrates: Bellamente dicho, Hipias, y gran testimonio de tu sabiduría y de cuánto difieren en ella los hombres presentes de los antiguos, según esto, pues, grande fue la ignorancia de los primeros que formaron el círculo de Anaxágoras, puesto que se refiere de él lo contrario de vosotros: que recibió grandes dineros, los descuidó y todos se le perdieron. ¡Tan insensato fue de sofista! Y cosas parecidas se cuentan de otros de los antiguos. Así que, me parece, bello es el testimonio que me traes acerca de la sabiduría de los actuales en contraste con lado sus:predecesores, y hasta es ya común opinión de muchos que el sabio ha de serlo ante todo y sobre todo para sí mismo; y prueba definitiva de ello será la de hacerse con buenos dineros. [283b] Pero basta ya de este punto. Dime más bien acerca de estotro: entre.las ciudades a que llegaste, ¿en cuál hiciste más dinero? En Lacedemonia, claro está, puesto que a ella fuiste más veces. [283b] Hipias: No, por Júpiter, Sócrates. [283b] Sócrates: ¿Qué dices?, ¿poco 6 casi nada? [283c] Hipias: Siempre y: en total nada. [283c] Sócrates: Monstruosa y extraña cosa es lo que me cuentas, Hipias; pues dime, ¿que tu-sabiduría no' pudo mejorar en virtud a los que de ella fueron partícipes y discípulos? [283c] Hipias: Y mucho que lo 'hizo; Sócrates. [283c] Sócrates: ¿De modo que pudiste mejorar a los hijos de los Inico y no lo pudiste con los de Esparta? [283c] Hipias: Ni de lejos. [283c] Sócrates: Pero, ¿es que los sicilianos desean mejorarse y los lacedemonios no? [283d] Hipias: Tanto como ellos lo desean los lacedemonios, Sócrates. [283d] Sócrates: En tal caso, ¿por falta -de dineros evitaron tu conversación? [283d] Hipias.- No por cierto, puesto que les sobran. [283d] Sócrates: Pues, ¿cómo?, deseándolo y teniendo dineros y pudiendo tú por tu parte ayudarles con magnificencia, ¿no te colmaron de dinero al despedirte? A no ser que los lacedemonios eduquen ya de por sí a sus hijos mejor que tú. ¿Habremos nosotros de decir tal y tú de concederlo? [283e] Hipias: En manera alguna. [283e] Sócrates: ¿O no pudiste tal vez en Lacedemonia persuadir a los jóvenes de que progresarían en virtud más con tu compañía que con la de los suyos, o bien no fuiste capaz de convencer a sus padres de que era preferible, si en verdad se preocupaban de sus: hijos, encomendártelos a ti más bien que cuidarlos ellos-mismos? Porque no iban a sentirse celosos de que sus hijos se les adelantaran lo más posible en virtud. [283e] Hipias: No creo que les entraran tales celos. [283e] Sócrates: Por otra parte Lacedemonia es ciudad de buenas y bellas leyes. [283e] Hipias: ¿Cómo no? [284a] Sócrates: Además: en las ciudades bien gobernadas lo más venerado y venerando es la virtud. [284a] Hipias: — Absolutamente. [284a] Sócrates: Ahora bien: tú eres, de entre los hombres, el que más bellamente sabe comunicar la virtud. [284a] Hipias: Y con mucho, Sócrates. [284a] Sócrates: Pues si alguien supiera enseñar óptimamente El arte hípica, ¿no se le harían mayores honras y se le pagara muchísimo mejor en.que. en toda la Grecia en Tesalia o en donde por tal arte se esforzaran.en firme? [284a] Hipias: Así parece. [284a] Sócrates: Luego quien pueda comunicar las enseñanzas más dignas que todas las otras, las de virtud, ¿no va a ser máximamente honrado y, si lo quisiere, llevarse al salir casi todo el dinero de Lacedemonia y lo mismo de cualquiera otra ciudad griega de buenas y bellas leyes? ¿Nos dejamos convencer de esto, Hipias?, porque si tú lo mandas lo creemos. [284b] Hipias: “Para los lacedemonios, Sócrates; no es patriótico cambiar las leyes, ni educar a sus hijos contra sus costumbres¹ [284b] Sócrates: ¡¿Cómo dices? ¿Que no es para los lacedemonios patriótico obrar rectamente y lo es el errar? [284c] Hipias: No dijera yo tal cosa, Sócrates. [284c] Sócrates: Pero, ¿que no obrarían rectamente educando a sus jóvenes mejor en vez de peor? [284c] Hipias: Rectamente lo hicieran; sólo que educarlos a la extranjera no es para ellos cosa según ley, porque ten por bien sabido que si alguno en alguna ocasión hubiera allí recibido dineros por enseñar, muchísimo más los hubiera recibido yo, que bien a su gusto me escuchan y alaban; pero, como digo, no es ley. [284d] Sócrates: Pero, ¿llamas ley, Hipias, a lo que es antes perjuicio. que beneficio para.la Ciudad? [284d] Hipias: En beneficio de la Ciudad se pone la ley, según mi opinión: aunque resulte perjudicial a veces cuando se la implanta mal. [284d] Sócrates: Pues bien; los que imponen una ley, ¿no lo hacen con vista al bien máximo de la Ciudad?, y sin esto, imposible convivir en buena ley. [284d] Hipias: Verdad dices. [284d] Sócrates: Cuando, pues, los que toman a su cargo imponer leyes no aciertan a dar con el bien, no acertarán tampoco a dar con lo legal ni con la ley. ¿Convienes en ello? [284e] Hipias: Según rigurosa razón, Sócrates, así son las cosas; empero, los hombres no acostumbran a llamarlas por sus nombres. [284e] Sócrates: ¿Quiénes, Hipias?: ¿los entendidos en ideas o los no entendidos? [284e] Hipias: Los más. [284e] Sócrates: Pero, ¿es que los más son buenos entendedores de la verdad? [284e] Hipias: No por cierto. [284e] Sócrates: Ahora bien: los entendidos en ideas piensan que, en realidad de verdad y para todos los hombres, lo más beneficioso es más legal que lo menos beneficioso. ¿Convienes en ello? [284e] Hipias: Sí, convengo, porque así es en realidad de verdad. [284e] Sócrates: Así que las cosas son y se han como los entendidos en ideas-las piensan. [284e] Hipias: En absoluto. [284e] Sócrates: Pues bien: según tú dices, resulta para los lacedemonios más provechosa tu enseñanza, aun y siendo extranjera, -que la coterránea. [285a] Hipias: Y lo digo según verdad. [285a] Sócrates: ¿Y afirmas también, Hipias, que lo más provechoso es de vez lo más legal? - - - ' [285a] Hipias: Lo dije ya. ¿- [285a] Sócrates: -Así, pues, según tus -mismas palabras, es mucho más legal el que eduques tú a los hijos de los lacedemonios y menos legal el que lo hagan sus padres, puesto que en realidad de ti reportarán mayores provechos. [285a] Hipias: Y por cierto que los reportarán, Sócrates. [285b] Sócrates: Van, pues, contra ley los lacedemonios al no darte su oro ni encomendarte sus propios hijos. [285b] Hipias: Convengo también en esto; porque me pareces hablar en mi favor y nada tengo que oponer. [285b] Sócrates: Pues, compañero, nos hemos encontrado con que los lacedemonios contravienen a la ley, y nada menos que en lo supremo, y eso que pasan por ser máximos observantes! Pero, por los Dioses, Hipias, ¿de qué te alaban y qué es lo que les agrada oír de ti? ¿No será tal vez aquellas cosas de que tantas bellas sabes: lo que acontece a los astros, lo que les pasa a los cielos? [285c] Hipias: Pues no; que ni siquiera soportan que les hable de ellas. [285c] Sócrates: ¿Será entonces que les gusta oírte algo sobre geometría? [285c] Hipias: Tampoco; que entre ellos hay muchos, sea dicho en verdad, que no saben ni contar. [285c] Sócrates: Así que mucho menos soportarán una de esas exposiciones tuyas sobre procedimientos lógicos. [285c] Hipias: Muchísimo menos, por Júpiter. [285c] Sócrates: Entonces les gustará oírte sobre aquellas otras que tú sabes mejor que hombre alguno; sobre las virtudes de las letras, sílabas, ritmos y armonía. [285d] Hipias: ¡Sobre qué armonías y letras!, bueno de Sócrates. [285d] Sócrates: Pues entonces, ¿qué les gusta oír de ti y por qué te alaban?, dímelo tú mismo que yo no doy con ello. [285d] Hipias: Sobre las genealogías de héroes y hombres, Sócrates; sobre la fundación de ciudades, cómo se hizo en tiempos antiguos; y compendiosamente sobre toda la arqueología oyen con máxima delectación, de modo que -por ellos me he sentido forzado a aprender de memoria y preocuparme de todas estas cosas. [285e] Sócrates: Pues, Hipias, por tu buena ventura y por Júpiter, no les ha dado a los lacedemonios por deleitarse en que se les recite el catálogo de nuestros arcontes desde Solón, que, si les llega a dar por ahí, buena faena para tu memoria. [285e] Hipias: ¿De cuándo acá, Sócrates?; me basta oír una sola vez cincuenta nombres para que me los aprenda de memoria. [285e] Sócrates: Tienes razón, que no pensé en tu facultad nemotécnica; y así comprendo que, naturalmente, por saber tantas cosas se deleiten los lacedemonios oyéndote, y se sirvan de ti como los niños de las viejas: para que les cuentes deliciosos mitos. [285e] Hipias: Y así es, por Júpiter, Sócrates; que últimamente gané allí grande fama discutiendo aquellas hazañas bellas que toda joven. debiera emprender. Y sobre este punto he compuesto un discurso sobremanera bello, con nombres y otras cosas bellamente aderezado. Su plan y su comienzo son de semejante manera: “Después de caída Troya. Neoptolemo preguntó a Néstor, —como se cuenta lo cuento—, cuáles eran las. hazañas bellas que, emprendidas por un joven, le dieran alta fama y renombre”; después de lo cual habla Néstor y le atribuyo buena mano de cosas según Ley y según Belleza. Y de este discurso hice allí una demostración y la haré aquí dentro de tres días en la escuela de Feidostrato, junto con otras cosas dignas de oírse, que así me lo pidió Eudicos, hijo de Apemanto. Pero tú estarás presente, y aun te traerás a otros: a cuantos sean capaces de juzgar lo que me oyeren decir. [286c] Sócrates: Así será si Dios lo quiere, Hipias. Pero ahora respóndeme acerca de ese discurso un pequeño detalle, porque me hiciste acordar de lo Bello. Hace poco, óptimo de Hipias, uno me acorraló sin escape en una conversación por tildar ciertas cosas de feas y alabar otras de bellas, preguntándome más o menos de bien insolente manera; ¿de dónde sabes tú, Sócrates, —me dijo—, qué cosas son bellas y cuáles feas?; porque, al caso: ¿podrías decirme qué es lo Bello?". Y yo, de infeliz, me desconcerté y no tuve a mano respuesta conveniente. En apartándome, pues, de su compañía, me encolericé e insulté a mí mismo y amenacé con que tan pronto como encontrara a alguno de vosotros los sabios y lo hubiera oído y aprendido de él, me iría, ya bien instruido, a encontrar al preguntón para reanudar la pelea verbal. [286d] Pues, como digo, llegas a punto; enséñame cumplidamente qué es lo Bello en sí mismo y, al responderme, procura hablar exactísimamente para que no se me refute por segunda vez y una más quede en ridículo. Sobre este punto sabes tú de buen saber, y enseñármelo no'será tal vez sino muestra de una cosa entre tantas otras como tú 'sabes con saber de ciencia. [286d] Hipias: Pequeña cosa es, por Júpiter, Sócrates; y de poco valor, para decir la verdad. [286d] Sócrates: Así la aprenderé más fácilmente y ninguno podrá refutarme en lo sucesivo. [286d] Hipias: Ninguno, por cierto; que, en caso contrario, fuera mi oficio cosa vil y al alcance de todos. [286d] Sócrates: ¡Qué bueno, por Juno, Hipias, si echásemos mano a mi hombre! Pero no me impidas que, mientras tanto, lo imite devolviendo a tus respuestas objeciones, a fin de que así me instruyas lo mejor posible; que en eso de redargüir soy algún tanto experto. Si, pues, te da lo mismo, quiero objetarte para que mi aprendizaje sea más eficaz. [286d] Hipias: Objeta, pues; porque como decía ahora mismo, tu pregunta no es gran cosa, y aun yo te enseñaré a responder a otras muy más difíciles, de modo que hombre alguno pueda refutarte. [287b] Sócrates: En buena hora lo dices; y puesto que vienes en ello, cual si fuera yo aquél en persona voy a intentar preguntarte. [287b] Si, pues, expusieras ante él ese mismo discurso que declamas, —el de las hazañas bellas—, te preguntaría él —terminando tú de hablar y él de escucharte—, no otra cosa alguna primero sino ante todo sobre /o Bello, que tal es su costumbre, y te diría: “Extranjero de Elea, los justos, ¿no lo son en verdad por virtud de la justicia?”. —Responde, Hipias, cual si fuese él quien te preguntara. [287c] Hipias: Respondo que lo son en virtud de la justicia. [287c] Sócrates: "Según esto, pues, ¿hay algo así como Justicia?”. [287c] Hipias: Enteramente de acuerdo. [287c] Sócrates: “Y según esto mismo, pues, en virtud de la Sabiduría los sabios son sabios, ¿y por el Bien todos los buenos son buenos?”. [287c] Hipias: ¿Cómo no? [287c] Sócrates: “Habrá de haber, por tanto, algo así como Sabiduría y Bien, de otra manera nadie lo sería, si Ellos no existieran”. [287c] Hipias: Peto es que existen en realidad. [287c] Sócrates: "Según esto, Pues, ¿no serán bellas por virtud de lo Bello todas las cosas bellas?”. [287d] Hipias: Sí, lo serán en virtud de lo Bello. [287d] Sócrates: -“¿Dándose en realidad algo así con lo Bello?”. [287d] Hipias: Sí, en realidad. Pero, ¿a dónde vas con toda [287d] Sócrates: “Dime, extranjero”, —continuará diciendo—, es eso de lo Bello?”. [287d] Hipias: El que tal pregunta, Sócrates, ¿desea informarse qué cosas son bellas? [287d] Sócrates: Creo que no, Hipias; sino de qué es lo [287d] Hipias: Y, ¿qué diferencia va de lo uno a lo otro? [287d] Sócrates: ¿Te parece que ninguna? [287d] Hipias: En nada se diferencian. [287d] Sócrates: Es claro que tú lo sabes mejor; con todo. [287d] de Hipias, para mientes en que no te pregunté qué cosas bellas sino qué es lo Bello. [287e] Hipias: Lo entiendo, Sócrates; y voy a responderle qué lo Bella para que así no se meta a contradecirme. Si hay que decir la verdad, ten por sabido que una loza eso es lo bello. [287e] Sócrates: ¡Por el Perro!, que bella y famosamente Pero si yo le contesto así, ¿habré respondido en y en rigor a lo preguntado y no habrá ya manera de [288a] Hipias: ¿Cómo se te va a refutar, Sócrates, si todos así y todos los que te oyeren atestiguarán que dices la verdad? [288a] Sócrates: Muy bien, así sea, Hipias; pero lo tomo cosa para mí solo. Aquel, por su parte, me preguntara o menos de la siguiente manera: “ven aquí, Sócrates. [288a] todas esas cosas que dices ser bellas, ¿serán bellas se da algo así como lo Bello en persona?”. Y yo por mi tendré que contestar que, si hay una moza bella, se algo bello por lo que todas esas cosas bellas son bellas. [288b] Hipias: ¿Piensas, pues, que todavía se atreverá a arque no es bello lo que dices?; y si se atreve, ¿no hará el ridículo? [288b] Sócrates: Sé muy bien. Hipias admirable, que se atreahora que, por atreverse a ello, haga el ridículo lo Pero te voy a decir lo que él me replicará: [288b] Hipias: Dilo. [288b] Sócrates: “¡Qué delicioso eres, Sócrates!', —comenzará diciendo—, “una yegua bella, ¿no será algo bello, puesto que el Dios mismo la ensalza en un oráculo?”. ¿Qué responderemos, Hipias?, ¿qué otra cosa podremos decir sino que una yegua, naturalmente una bella, es algo bello?, porque, ¿cómo osaríamos negar que lo bello no sea bello? [288c] Hipias: Verdad dices, Sócrates; más que más siendo derechamente palabra de Dios; aparte de que, entre nosotros, se crían yeguas integralmente bellas. [288c] Sócrates: “Bueno, pues', —continuará—, "y, ¿qué de una lira bella?, ¿no es algo bello?”. ¿Lo concederemos, Hipias? [288c] Hipias: —Sí. [288c] Sócrates: Y después de esto dirá estotro, —que bien lo sé, pues lo saco de su natural—, “y, ¿qué de una olla bella?, ¿qué no es algo bello?”. [288d] Hipias: Sócrates, ¿quién es ese hombre tan maleducado que osa en venerando asunto mentar tan viles palabras? [288d] Sócrates: Pues, Hipias, así es de poco distinguido y de plebeyo, que no se preocupa más que de la verdad. Con todo hay que contestarle y voy a adelantar mi opinión sobre este punto: si se tratara de una olla elaborada por alguno de los buenos alfareros —suave, redondeada y bien cocida, cual son distinguidamente bellas entre las bellas algunas ollas de dos orejas y seis joas de capacidad—, si se me preguntara por una tal olla habría que convenir en que eso es algo bello, porque, ¿cómo diríamos que no es bello lo que lo es? [288e] Hipias: De ninguna manera, Sócrates. [288e] Sócrates: "Serán esto, pues', —dirá muestro hombre—, “"una olla bella, ¿es algo bello?, responde”. [288e] Hipias: Así es y lo pienso, Sócrates; que también este tal enser es bello y bellamente trabajado, pero todo ello no es digno de ser tenido por bello en comparación con una yegua o una moza y todas las otras beldades. [289a] Sócrates: Sea; y comprendo, Hipias, que se habrá de replicar al que tales cosas preguntare con estotras: hombre, ¿ignoras aquel bello dicho de Heráclito de que "e/ más bello de los monos resulta feo comparado con la raza de los hombres”; y que, como dice Hipias el sabio, la más bella de las vasijas es fea comparada con el linaje de las mozas?; ¿no es así, Hipias? [289a] Hipias: Así es, y derechamente respondiste, Sócrates. [289a] Sócrates: Escucha pues; que a esto, lo sé muy bien, responderá nuestro hombre estotro: “bueno, Sócrates; pero si e compara el linaje de las mozas con el de los Dioses, ¿no le sucederá lo mismo que a las vasijas al compararlas con la raza de las mozas?, ¿qué no parecerá entonces fea la moza más bella?, ¿que no se dice en esa misma sentencia de Heráclito que tú aduces, que el más sabio de los hombres, respecto de Dios parece mono en sabiduría, en belleza y en todo lo demás?”. ¿Convendremos, Hipias, en que la moza más bella es fea respecto del linaje de los Dioses? [289b] Hipias: ¿Quién podría contradecirlo, Sócrates? [289c] Sócrates: Pues si convenimos con él en esto se reirá y dirá: "Sócrates, ¿te acuerdas de lo que te pregunté?, Y yo a mi vez contestaré: "por mi que sí; fue eso de qué es en si mismo lo Bello". “Pues”, —replicará—, “preguntado por lo Bello me respondes con lo que, —según los casos y a tenor de tus palabras—, no es más bien bello lee feo”. Tal parece, contestaré o, ¿qué me aconsejas responder? [289c] Hipias: Esto mismo, por mi palabra; porque dices verdad en eso de que la raza de los hombres no es bella en comparación con los Dioses. [289c] Sócrates: "Pero si te hubiera preguntado al principio”, —continuará diciendo—, “qué es bello y feo, y me hubieras contestado entonces como me contestaste ahora, ¿no fuera correcta tu contestación? ¿Y le parecerá todavía que lo Bello en sí, universal ornato de todo lo bello, que transforma en bello cuanto con aquella su idea se junta, es o moza o yegua o lira?”. [289d] Hipias: Mas si de fijo, Sócrates, esto es lo que busca, nada más fácil que darle en una respuesta qué es lo Bello con que todas las cosas se adornan y que, sobreañadido, se transfiguran en bellas, — ya que nuestro hombre es tan superlativamente simple e ignorante en cosas bellas. Porque si se le responde que: “esa Belleza por la que preguntas no es otra cosa que el oro”, se desconcertará y no osará ya replicarte. Todos sabemos, en efecto, que cualquier cosa revestida de oro, parece bella, por más que antes de decorarla pareciese fea. [289e] Sócrates: ¡Qué poca experiencia tienes, Hipias, de lo pertinaz que es y de cuán difícilmente aceptas las cosas! [289e] Hipias: Mas en el caso presente, Sócrates, tendrá que aceptar lo correctamente dicho o, si no, caerá en ridículo. [290a] Sócrates: En cuanto a la respuesta dada, óptimo de Hipias, no sólo no la aceptará, más bien se mofará en grande de mí y dirá: “qué humos los tuyos!, ¿piensas que es mal artífice Fidias?"; —y yo le contestaré: "de ninguna manera”. [290a] Hipias: Y así responderás a las derechas, Sócrates. [290a] Sócrates: Y derechamente por cierto. Según esto, pues, apenas le haya concedido que Fidias es buen artífice me replicará: "¿crees que Fidias nada supo de la Belleza de que hablas?"; y yo a mi vez diré; "¿a qué te refieres ante todo?”. "A que”, dirá: “Fidias no hizo de oro ni los ojos de Minerva ni lo restante del rostro ni los pies ni las manos, —y eso que, de hacerlos de oro, parecieran superlativamente bellos—, sino de marfil. Claro está que pecó en esto por ignorancia, no sabiendo que es el oro lo que hace bellas todas las cosas si con él se las decora”. Y si tal me dijera, ¿qué responderíamos, Hipias? [290b] Hipias: Bien fácil: le replicaríamos que lo hizo correctamente; porque, en mi opinión, el marfil es cosa bella. [290c] Sócrates: “Pero entonces” dirá: “¿por qué no hizo de marfil sino de piedra las partes medias de los ojos, como fuera posible dada la semejanza entre piedra y marfil?, mas que más que las piedras bellas son también algo bello”. ¿Convendremos en ello, Hipias? [290c] Hipias: Convendremos siempre que se haga apropiadamente. [290c] Sócrates: “Mas, ¿cuando no se haga apropiadamente , ¿E será feo?; ¿convendremos en esto o no?”. [290c] Hipias: Acéptalo, si realmente no es ésta apropiado. [290c] Sócrates: Y añadirá: “asé que, sabio de ti, ¿el marfil y el oro, apropiadamente puestos, hacen aparecer bellas las cosas, y feas en caso contrario?”. ¿Se lo negaremos o convendremos en que está bien dicho? [290d] Hipias: Convendremos también en esto, a saber: en que lo apropiado a cada cosa eso es lo que la hace bella. [290d] Sócrates: “Bueno, pues”, dirá, "y en el caso de aquella olla bella, si se la pone a hervir, llena de buena sopa de legumbres, ¿será más apropiado cucharón de oro o cucharón de palo de higuera?”. [290d] Hipias: Por Hércules, Sócrates, qué hombre ese!, ¿no me querrás decir quién es? [290e] Sócrates: No lo conocerías aunque te dijera su nombre. [290e] Hipias: Al menos conozco ahora que es un ignorante. [290e] Sócrates: Es gran quisquilloso, Hipias; sin embargo, ¿qué le replicaremos? ¿Cuál de los dos cucharones está apropiado a la sopa y a la olla? ¿No es claro que el de palo, puesto que vuelve la sopa más aromática?; aparte de que, compañero, no nos romperá la olla, derramando así la sopa y apagando el fuego y dejando a los ávidos comensales sin tan espléndido manjar; mientras que el de oro haría tal vez todo esto, de manera que, en mi opinión, habrá que decir que más apropiado es el de palo que el de oro, a no ser que tú digas lo contrario. [291a] Hipias: Es más apropiado, Sócrates; ahora que no voy a continuar dialogando con hombre que tales cosas pregunta. [291a] Sócrates: Muy bien amigo; que en verdad no te está apropiado llenarte con tales palabras, ¡tú, el de las vestiduras bellas, el del bello calzado, el celebrado entre todos los griegos por tu sabiduría! Pero para mí no es cosa mayor tratarme con tal hombre; instrúyeme, pues, ante todo a mí y en gracia de mí respóndele a él. "Sí, pues", —añadirá nuestro hombre—, “es más apropiado el cucharón de palo que el de oro, será también más bello, Sócrates, puesto que conviniste en que lo apropiado es más bello que lo inapropiado”. ¿Convendremos, Hipias, en que el de palo es más bello que el de oro? [291b] Hipias: ¿Quieres que te diga, Sócrates, una definición de lo Bello, tal que, en diciéndola que te la dijere, te desembarazarás de todas estas cuestiones? [291c] Sócrates: Ciertamente, pero no antes de que me digas, para poder responder yo, cuál de los dos cucharones de que hablamos es el más apropiado y hermoso. [291c] Hipias: Bueno; si insistes, respóndele que el hecho de palo de higuera. [291c] Sócrates: Dime ahora lo que hace un momento te aprestabas a decirme, porque con esta tu contestación, aunque diga que el oro es lo bello, pienso que ya no me volverá a aparecer el oro más bello que un palo de higuera. Ahora, pues, ¿qué dices ser lo Bello? [291d] Hipias: Te lo enseñaré; que me parece andas buscando cual respuesta algo de tal manera bello que ya no parezca feo en ninguna manera ni a nadie ni jamás. [291d] Sócrates: Así es en verdad, Hipias; y ahora tomas la cosa bellamente. [291d] Hipias: Escucha, pues; pero ten por sabido que, si alguno tiene otra objeción aún, digo que ya no sé de esto ni una palabra más. [291d] Sócrates: Por los Dioses, di lo más brevemente posible. [291d] Hipias: Digo, pues, que siempre, por todas maneras y en todas partes lo más bello para un varón es ser rico, estar sano y honrado entre los griegos, llegar a viejo y, después de haber atendido bellamente a sus parientes muertos, ser enterrado por sus propios hijos en bello y magnificente sepulcro. [291e] Sócrates: ¡Bravo, bravo, Hipias! ¡De qué admirable, digna de ti y alta manera has hablado! Y, por Juno, te agradezco el que, a mi parecer, estés benévolamente dispuesto a socorrerme con todo tu poder; porque con esto no echamos la mano a nuestro hombre, sino que, sábetelo bien, ahora más que nunca se reirá de nosotros. [291e] Hipias: Pero se reirá por malévolo, Sócrates; porque Si, sin tener nada que replicar, se riere se reirá de sí mismo y quedará en ridículo ante todos los presentes. [291e] Sócrates: Tal vez sea así; pero es que, según conjeturo, podría ser muy bien que después de tal respuesta no tan sólo se riera de mí. [291e] Hipias: Pues, ¿qué más? [291e] Sócrates: Que si por casualidad tiene a mano bastón, y no huyo del bastón huyendo de él, probará a buen seguro de arrimármelo. [291e] Hipias: ¿Cómo dices?, ¿que es tal hombre en alguna manera amo tuyo y aunque haga tal cosa no le pesará mi tendrá que responder a la justicia? ¿O es que no hay justicia en vuestra ciudad, sino que se permite el que los ciudadanos se peguen injustamente entre sí? [292b] Sócrates: No, no está en manera alguna permitido. 1 [292b] Hipias: Quien, pues, te golpeare injustamente tendrá “ que responder ante la justicia. [292b] Sócrates: No me parecería injusto, no. Hipias, si le respondiera con lo dicho, me pareciera, más bien, justa la paliza. [292b] Hipias: Pues también me lo parece a mí, Sócrates, si así te lo parece a ti. [292b] Sócrates: ¿Te digo, pues, por qué creo yo que la paliza es de justicia para tal respuesta? ¿Que tá mismo me vas a pegar sin juicio o bien oirás mis razones? [292c] Hipias: Dura cosa fuera, Sócrates, dejar de oírlas; dilas, pues. [292c] Sócrates: Te las explicaré, imitándole igual que antes para así no dirigirte las palabras fuertes y descomedidas que él me dirá a mí; porque ten por cierto me hablará por semejante manera: "dime, Sócrates, ¿crees que recibiera injustamente una paliza quien cantara tan luengo ditirambo sin musa y escabulléndose tanto del tema propuesto?". “¿Cómo así?”, —respondería yo—. “"¿Cómo?", dirá, “¿no recuerdas que se preguntó por lo Bello en si' que, al sobrevenirle a algo, a todo, hácelo ser bello, sea piedra, leño, hombre o dios, acción o enseñanza cualquiera? Que te pregunto, hombre, acerca de lo Bello "qué es en sí' y no puedo hacértelo entender más que lo hiciera a una piedra, que te me estás sentado cual piedra y piedra de molino sin aíja: y sin sesos”. [292c] Y, ¿no llevarías a mal, Hipias, si atemorizado yo por tales palabras dijera estotras: "pero si nada menos que Hipias dijo que tal era lo Bello; y eso que le pregunté como 17 a mí por lo que es bello para todos y para siempre?”. [292e] ¿Qué me dices?, ¿no llevarás a mal si digo tales cosas? [292e] Hipias: Sé muy bien, Sócrates, que lo que yo digo ser lo es para todos y les parecerá a todos. [292e] Sócrates: “Y lo será”, responderá él a su vez; "que Bello es siempre bello”. [292e] Hipias: Ciertamente. [292e] Sócrates: “Y según esto lo fue también”, —añadirá. [292e] Hipias: Lo fue. [292e] Sócrates: “¿Y el extranjero de Elea”, —continuará—, dijo también si fue bello para Aquiles ser enterrado desque sus progenitores, si lo fue para su abuelo Eaco y cuantos nacieron de Dioses, y aun para los Dioses [293a] Hipias: ¿Qué es esto? ¡AL otro mundo con él!, que preguntas de tal hombre, Sócrates, no son ni reverentes. [293a] Sócrates: Pero, y si fuese otro quien hiciera estas ¿no sería tan irreverente decir estas cosas como [293a] Hipias: Quizás. [293a] Sócrates: “"Quizás, pues, —dirá él—, "ese otro eres que tienes por bello para todos ser enterrado por sus desenterrar a sus propios padres, y, ¿no era uno todos esos Hércules y todos aquellos de que poco ha [293a] Hipias: Es que yo no hablé de los Dioses. [293b] Sócrates: "Ni de los héroes, a lo que parecerá”. [293b] Hipias: No de los que sean hijos de Dioses. [293b] Sócrates: “"¿Mas de los que no lo sean?”. [293b] Hipias: De esos, sí. [293b] Sócrates: “Según, pues, tu palabra, y según parece. [293b] eso cosa espantable, impía y fea en héroes como Tántalo, Dárdano y Zeto; bella, por el contrario, en Penélope y los demás, semejantes con él en nacimiento”. [293b] Hipias: Así me lo parece. [293b] Sócrates: "Te parece, pues”, —añadirá—, "“lo que un momento no dijiste: que, después de haber enterrado «: οὐδὲ τοῖς ἥρωσιν, ὡς ἔοικας.: οὐχ ὅσοι γε θεῶν παῖδες ἦσαν.: ἀλλ᾽ ὅσοι μή;: πάνυ γε.: οὐκοῦν κατὰ τὸν σὸν αὖ λόγον, ὡς φαίνεται, τῶν ἡρώων τῷ μὲν Ταντάλῳ καὶ τῷ Δαρδάνῳ καὶ τῷ Ζήθῳ δεινόν τε καὶ ἀνόσιον καὶ αἰσχρόν ἐστι, Πέλοπι δὲ καὶ τοῖς ἄλλοις τοῖς οὕτω γεγονόσι καλόν.: ἔμοιγε δοκεῖ.: σοὶ τοίνυν δοκεῖ, φήσει, ὃ ἄρτι οὐκ ἔφησθα, τὸ θάψαντι τοὺς προγόνους ταφῆναι ὑπὸ τῶν ἐκγόνων ἐνίοτε καὶ» (Burnet, 293b) [293b] a los padres de uno, ser a su vez enterrado por sus propios hijos es para algunos y en algunos casos cosa fea. Y mucho más imposible será, al parecer, el que resulte y sea bello para todos, de modo que en este caso pasa lo mismo que en el anterior, —el de la moza y la olla—, y aun resulta más ridícula la manera como es para unos bello y para otros feo”. “Y tampoco hoy”, —continuara—, “eres capaz, Sócrates, de responder lo que se te pregunta: qué es lo Bello”. [293c] Y con justicia me hará estos y parecidos reproches, si le respondo de la manera dicha. [293c] Así es más o menos como me suele hablar, Hipias; pero a veces, cual si se compadeciera de mi inexperiencia y falta de instrucción, me propone él mismo con preguntas si me parece ser lo Bello tal o cual cosa, —y lo mismo acerca de cualquier otro asunto sobre que se discuta y trate. [293d] Hipias: Y, ¿qué dice para el caso presente, Sócrates? [293d] Sócrates: Te lo explicaré. "Sócrates demoníaco”, —dice—, “basta ya de responder a tales cosas y de tal manera, —que son simplezas fáciles de refutar—, y considera más bien si lo Bello te parece ser algo así como lo que sostuvimos en aquella respuesta al decir que el oro hacia bellos a quienes les venía apropiadamente; y si no, no; y parecidamente respecto de todas las demás cosas a las que convenga lo de apropiado. Empero, considera si lo Apropiado mismo en su misma naturaleza no será por ventura lo bello”. [293e] Por mi parte acostumbro siempre concederle tales cosas, pues no sé qué decirle; pero, ¿te parece a ti que lo Apropiado es lo Bello? [293e] Hipias: Absolutamente. [293e] Sócrates: Considerémoslo, no sea cosa que nos equivoquemos. [293e] Hipias: Sí, es menester hacerlo. [293e] Sócrates: Mira, pues, llamaremos apropiado a lo que, sobreviniendo, hace aparecer bella toda cosa sobre la que viniere a lo que la hace ser bella o, ¿a lo que no hace ninguna de las dos cosas? [294a] Hipias: Así me parece. [294a] Sócrates: ¿Cuál de ellas? [294a] Hipias: Lo que hace parecer bello; a la manera como quien se vista y calce armoniosamente parecerá más bello, aunque sea en sí ridículo. [294a] Sócrates: Si, pues, lo apropiado hace parecer más bello de lo que se es, será lo apropiado engaño de belleza, y así no fuera lo que buscamos, Hipias; porque buscamos aquello en virtud de lo cual todas las cosas bellas son bellas, a la manera como por obra del exceso todas las cosas grandes son grandes; y aunque no lo parezca, si hay exceso tendrán que ser grandes. Así, pues, acerca de lo Bello por cuya virtud todo lo bello es bello, —parézcalo o no—, preguntamos, ¿qué es? Porque no puede ser lo apropiado, ya que lo apropiado hace parecer más bello de lo que se es, según tus mismas palabras, y no deja parecer lo que se es; y al presente intentamos hablar de lo que hace ser bello, que de esto venimos tratando aparezca o no. Y esto es lo que buscamos en la búsqueda. por lo Bello. [294c] Hipias: Pero, Sócrates, también lo apropiado hace con su presencia ser y aparecer bello. [294c] Sócrates: ¿Será, pues, imposible que las cosas en realidad bellas no parezcan serlo, estando presente lo que las hace parecer bellas? [294c] Hipias: Imposible. [294c] Sócrates: ¿Convendremos, por tanto, Hipias, en que todas las cosas en realidad de verdad bellas, ordenadas y convenientes parecen bellas y por tales las tienen todos y siempre o al contrario rige en este punto una total ignorancia y sobre este punto más que sobre otro alguno se pelean y riñen todos: unos con otros en particular y en público unas ciudades con otras? [294d] Hipias: Más bien, Sócrates, eso de la ignorancia. [294d] Sócrates: Tal vez no fuera así si al ser mismo le sobreviniera el parecer lo que es; y le sobrevendría si lo apropiado fuera bello y no hiciera tan sólo que las cosas fueran, sino parecieran además bellas; de modo que lo apropiado, suponiendo que sea lo que hace ser bellas las cosas, sería lo Bello que buscamos, que no buscamos lo que hace parecerlo; pero si además lo apropiado fuera lo que hace parecerlo, no sería lo bello que vamos buscando, porque quizá no pueda lo La apropiado mismo, ni otra cosa alguna, hacer que las cosas, además de ser bellas, lo parezcan. Escojamos, pues, entre que lo apropiado sea lo que hace parecer o lo que hace ser bello. [294e] Hipias: Lo que hace parecerlo, Sócrates; tal es mi opinión. [294e] Sócrates: Pues, ¡ay de nosotros!, Hipias, que se nos escapó de las manos el conocer qué es lo Bello de$36 el punto en que lo apropiado resultó cosa distinta de lo bello. [294e] Hipias: Así es, por Júpiter, Sócrates, y bien desconcertante para mí. [294e] Sócrates: A pesar de todo, compañero, no soltemos la cosa; que todavía conservo una cierta esperanza de poner en claro qué es lo Bello. [294e] Hipias: De acuerdo, Sócrates; que no ha de ser difícil encontrarlo. Pues yo sé de seguro que si, retirándome a soledad unos momentos lo pensara conmigo mismo, te lo dijera con exactitud superior a la de todo lo dicho. [294e] Sócrates: No lo digas demasiado alto, Hipias, que bien ves la faena que ya nos ha dado; y a lo mejor se irrita y se nos huye todavía más. Pero no he dicho nada; creo que tú lo encontrarás fácilmente apenas estés a solas. Mas, por los Dioses!, encuéntralo en mi presencia o si te place búscalo como hasta ahora conmigo. Y si lo halláramos, mejor que mejor; y si no, me abrazaré, creo, con mi suerte; tú, a tus solas lo encontrarás más fácilmente. Pero si lo encontramos ahora, descuida, que no te molestaré preguntándote por lo que encuentras a solas. Considera, pues, si te parece ser lo Bello lo que voy a decir; y digo que lo Bello es... —considéralo y pon en ello toda tu atención, que no voy a divagar—; sea, pues para nosotros bello lo Útil. Y lo dije pensando en esto: afirmamos que son ojos bellos no los que parezcan ojos sin que puedan con todo ver, sino los que puedan utilizarse para ver. ¿No es así? [295c] Hipias: — Sí. [295c] Sócrates: Y parecidamente decimos que es bello un cuerpo entero: una de sus partes para la carrera, otra para el combate...; y por el mismo respecto de todos los animales, —de un caballo, gallo o codorniz bellos—, de todos los enseres y vehículos para tierra y de las naves y trirremes y de todos los instrumentos que se emplean en música y en las demás artes; y, si lo quieres, de las empresas y leyes, de casi todas estas cosas decimos ser bellas según la misma manera; pues mirando respecto de cada una cómo surgió, cómo obra, cómo está dispuesta, llamamos bello a lo útil y para lo que lo sea y cuando lo sea; feo, por el contrario, a lo de que de tales maneras resulte inútil. ¿No te lo parece también a ti, Hipias? [295e] Hipias: A mí sí. [295e] Sócrates: — ¿Afirmaremos, pues, correctamente, que lo útil es ante todo y sobre todo bello? [295e] Hipias: Correctamente por cierto, Sócrates. [295e] Sócrates: Ahora bien: ¿no es verdad que lo que puede llevar a cabo la obra para la que tiene poder es útil para ella, y lo impotente inútil? [295e] Hipias: Ciertamente. [295e] Sócrates: Así que el poder será bello y la impotencia fea. [295e] Hipias: Y mucho; y en otros puntos testimonios tenemos de que las cosas son así, por ejemplo en las políticas: que en la política y en la propia ciudad el poder es lo más bello de todo, y la impotencia lo más feo de todo. [295e] Sócrates: Dices bien, Hipias. Según esto, pues, ¿será la sabiduría lo más bello entre todo lo bello y la ignorancia lo superlativamente feo? [295e] Hipias: ¿Qué piensas tú, Sócrates? [295e] Sócrates: Detente, amigo y compañero; que me ha entrado pavor de lo que vamos diciendo. [296b] Hipias: Pero, ¿qué es lo que temes, Sócrates, precisamente cuando el razonamiento se adelanta con pasos tan acabadamente bellos? [296b] Sócrates: Eso es lo que quisiéramos; pero considera conmigo estotro punto: ¿podría alguien hacer algo para lo que no tuviera ni saber ni poder? [296b] Hipias: En manera alguna, porque, ¿cómo hacerlo sin poderlo? [296b] Sócrates: Los que se equivocan, pues, y obran mal y lo hacen involuntariamente, ¿no es verdad que, sí no pudieran hacer tales cosas, jamás las hicieran? [296b] Hipias: Es claro. [296b] Sócrates: Así que los potentes pueden por el poder, que no van a poder por la impotencia. [296b] Hipias: No por cierto. [296b] Sócrates: ¿Todos, pues, los que hacen lo que hacen tienen el poder para hacerlo? [296b] Hipias: —Sí. [296b] Sócrates: Empero, ya desde niños, todos los hombres hacen muchísimas más cosas malas que buenas y en muchas faltan involuntariamente. [296b] Hipias: Así pasa. [296b] Sócrates: Pues bien: de este tal poder y de estas cosas tales que sirven útilmente para hacer algún mal, ¿diremos que son bellas o que les falta mucho para serlo? [296d] Hipias: Mucho, a mi parecer, Sócrates. [296d] Sócrates: Así que, Hipias, lo poderoso y lo útil, parece, ya no resulta lo bello. [296d] Hipias: Sí que lo es, Sócrates, mientras sea potente y Útil para lo bueno. [296d] Sócrates: Pero se nos habrá escapado eso de que lo potente y lo útil sean simplemente lo bello; ¿que, por ventura, aquello que nos pedía el alma decir era que lo Bello es precisamente lo útil y lo Potente para hacer algo bueno? [296e] Hipias: Así me lo parece. [296e] Sócrates: ¿No es eso más bien lo Beneficioso? [296e] Hipias: Ciertamente. [296e] Sócrates: Así que los cuerpos bellos y las bellas ordenanzas y la sabiduría y todas aquellas cosas de que hablamos serán bellas por ser beneficiosas. [296e] Hipias: Es claro que sí. [296e] Sócrates: Nos parece, pues, Hipias, que lo Beneficioso es lo Bello. [296e] Hipias: Enteramente de acuerdo, Sócrates. [296e] Sócrates: Mas lo beneficioso es, por su parte, el agente bienes. [296e] Hipias: Lo es. [296e] Sócrates: Pero, por otra parte, el agente no es otra que el causante, ¿no es así? [296e] Hipias: — Así es. [297a] Sócrates: Luego lo bello es causa de lo bueno. [297a] Hipias: Lo es. [297a] Sócrates: Mas la causa, Hipias, y aquello de que la es causante son cosas distintas; porque no hay manera que la causa sea causante de la causa. Pero considéralo estotro punto de vista: ¿no parecerá la causa ser cuál [297a] Hipias: Sí, ciertamente. [297a] Sócrates: Así que el agente hace lo que viene al ser, otra cosa; y menos aún hace al agente. [297a] Hipias: — Exactamente. [297a] Sócrates: ¿Son, pues, distintos lo que viene al ser y agente? [297a] Hipias: — Sí. [297a] Sócrates: Luego la causa no es causa de la causa; sino lo que por su virtud viene al ser. [297b] Hipias: Enteramente de acuerdo. [297b] Sócrates: Si, pues, lo bello es causa de lo bueno, por de lo bello vendría lo bueno al ser. Y por este motivo, parecer, nos esforzamos tanto por la sabiduría y por todo bello: porque su obra y el hijo de tales esfuerzos es lo Y parece por lo que vamos encontrando, cual si lo descubriera, en cierto modo, cara de padre de lo bueno. [297b] Hipias: Pues así es; y bellamente lo dices, Sócrates. [297b] Sócrates: Según esto, pues, ¿estará bellamente dicho ni el padre es hijo ni el hijo padre? [297b] Hipias: Bellamente también. [297b] Sócrates: ¿Ni que la causa sea lo que viene al ser ni que viene al ser sea causa? [297b] Hipias: Dices verdad. [297b] Sócrates: Por Júpiter, óptimo de Hipias; luego tampoco lo bello es bueno ni lo bueno bello. ¿O te parece ser posible todavía después de dicho? [297b] Hipias: No, por Júpiter mismo, no me lo parece. [297b] Sócrates: — ¿Nos agradaría, por tanto, y vendrá en voluntad decir que ni lo bello es bueno ni lo bueno bello? [297b] Hipias: No, por Júpiter mismo, en manera alguna me agrada. [297b] Sócrates: Pues, por Júpiter mismo, Hipias; que también a mí es este el razonamiento el que menos me agrada de todos los que hasta aquí se han hablado. [297d] Hipias: Tal parece, en efecto. [297d] Sócrates: En peligro estamos, pues, de que aquel razonamiento que hace un momento nos pareció el más bello de todos, —"lo beneficioso, lo útil y lo potente para hacer un bien cualquiera es lo Bello”—, no lo sea ya; y hasta pudiera resultarnos más ridículo que todos los anteriores en los que llegamos a tener por lo Bello a una moza o a otra cosa cualquiera de las precedentemente dichas. [297d] Hipias: — Tal parece. [297d] Sócrates: Y con esto, Hipias, ya no sé a dónde volverme: ¿tienes tú algo que decir? [297d] Hipias: Al menos no por el momento; pero, como te decía hace poco, si me pongo a meditar sé muy bien que lo hallaré. [297d] Sócrates: Pero es tal mi deseo de saber que me parece imposible aguardarte, sobre todo porque me figuro haber encontrado ahora mismo una salida. Pon atención: si se diera algo que nos hiciera gozar no toda clase de deleites sino los que por la vista y oído nos vienen y dijéramos que ese algo es lo bello. ¿Cómo iría la discusión? Que por cierto, Hipias, “nos agrada ver hombres bellos, adornos bellos, pinturas y esculturas que sean bellas; y tanto los sonidos bellos como la música entera, los razonamientos y las mitologías hacen eso mismo, de modo que si respondiéramos a aquel desvergonzado de hombre: bien nacido lo bello es lo que nos deleita haciendo de medianeros oídos y vista”, ¿crees que tal vez sofrenaríamos su osadía? [297d] Hipias: Ahora sí que me parece, Sócrates, haber dicho bien en palabras qué es lo bello. [298b] Sócrates: Y, ¿qué de estotro?, Hipias; diremos de las hazañas bellas y de las leyes que son bellas por deleitarnos, sirviendo de medianeros oído o vista o, ¿es otra su especie de belleza? [298b] Hipias: Tal vez estas finuras, Sócrates, se le escapen a muestro hombre. [298b] Sócrates: Por el Perro, Hipias, no se le escaparán a aquel hombre ante quien yo me avergonzara soberanamente de desvariar y de fingir decir algo sin decir nada. [298b] Hipias: ¿Quién es el tal? [298b] Sócrates: Sócrates, el hijo de Sofronisco, es quien me empujaría tan poco a hablar ligeramente de estas cosas sin haberlas averiguado como a decir que sé lo que no sé. [298c] Hipias: Pues ya que lo has dicho, también a mí me parece como a ti que respecto de las leyes la cosa es distinta. [298c] Sócrates: Poco a poco, Hipias; que corremos, como hace un momento, el peligro de recaer en la misma desorientación acerca de lo bello par creernos ahora bien orientados. [298c] Hipias: ¿Cómo dices eso, Sócrates? [298c] Sócrates: Voy a explicarte lo que se me ha ofrecido, si es que, dicho, vale algo. Tal vez se podría mostrar que lo referente a las leyes y hazañas no cae fuera de las sensaciones que mediante oído y vista nos sobrevienen; quedémonos, sin embargo, con eso de que lo deleitable mediante tales intermediarios es lo bello, sin meternos en lo de las leyes. [298d] Mas si nos preguntara tal hombre de que hablo u otro cualquiera: "Pero. Hipias y Sócrates, ¿qué es eso de dividir por una definición lo deleitable en deleitable de esa especial manera que denomináis lo Bello y de no llamar bellas las demás sensaciones de comidas, bebidas, amor venéreo y todas las a éstas parecidas? ¿Qué afirmáis no ser deleitables ni darse placer alguno en tales sensaciones ni en otra cosa alguna fuera del ver y del oír?". ¿Qué diremos a esto, Hipias? [298e] Hipias: Afirmaremos, Sócrates, sin restricción, que en tales otras sensaciones se hallan deleites, extremadamente grandes. [298e] Sócrates: “Pues, ¿cómo”, —añadirá—, siendo unas tan deleitables como las otras arrebatáis a unas el nombre de bellas y las priváis de serlo? “Porque”, —responderíamos—, “todos sin excepción se burlaran si dijésemos que el comer no es deleitable sino bello y que el oler algo no es deleitable sino bello; en cuanto a lo venéreo, todos defenderían ante nosotros que es lo superlativamente deleitable y que, con todo, cuando se haga hay que hacerlo de modo que nadie lo vea, porque es lo más feo de ver”. Y en diciendo nosotros tales cosas, Hipias, tal vez replicara estotras: “Sé muy bien que es cosa muy vieja avergonzarse de afirmar ser bellos tales deleites, porque no lo parece así a los hombres; mas yo no os pregunto qué es lo que pasa por bello para la mayoría, sino qué cosa lo es”. A lo cual creo que contestaríamos con nuestra tesis: "decimos ser bello aquella parte de lo deleitable que de vista y oído, cual por medianeros, se superengendre en nosotros”, ¿Crees, Hipias, que vale tal razonamiento o habremos de decir otra cosa? [299b] Hipias: Respecto de este punto, Sócrates, no hay que decir más; basta con lo dicho. [299b] Sócrates: "Decís bellamente", —añadirá—, “mas según esto, si lo bello es lo deleitable intervenido por vista y oído, es claro que lo deleitable de otra clase no será bello”. ¿Lo concederemos? [299c] Hipias: Sí. [299c] Sócrates: Y continuará diciendo: "el deleite intervenido por la vista es deleite intervenido de vez por la vista y el oído o el intervenido por el oído lo está por el oído y por la vista también”. "No hay por qué”, —diremos—, “el deleite intervenido por uno de ellos lo esté por los dos de vez”, —que esto es lo que me parece decir: “nosotros, al contrario, sostenemos que cada uno de esos dos deleites es de por sí bello y lo son de vez las dos”. ¿No es así como responderíamos? [299d] Hipias: Enteramente. [299d] Sócrates: “Así que”, —añadirá—, “deleite se diferenciaría de deleite en eso mismo de ser deleite, y no en ser un deleite mayor que otro, en más o menos. Mas si difieren en el ser mismo de deleite, por tal hecho de entre los deleites uno lo será y otro no”, ¿Qué nos parece: sí o no? [299d] Hipias: Parece que no. [299d] Sócrates: "Según esto”, —continuará diciendo—, “por otra cosa, que no por ser deleite, preferís estos deleites «los demás, descubrís una cierta calidad en ambos, que tienen algo que los diferencia de los restantes, reparando en lo cual decís que son bellos; que un deleite no es bello por hacer precisamente la vista de medianera, porque si tal fuera la causa de ser bello no lo sería el otro deleite; el intervenido por el oído, puesto que no es deleite con mediación de la vista”, Contestaremos: "¡dices verdad!”. [299e] Hipias: Tal habrá de ser la respuesta. [299e] Sócrates: “Ni será parecidamente bello el deleite que por el oído cual por medianero nos venga, sólo I¡¡or venimos mediante el oído; que en tal caso no lo sería el que por la vista nos viniere, puesto que no nos viene mediante el oído”. ¿Aceptaremos, Hipias, por verdad lo que este varón nos dice? [299e] Hipias: Por verdad. [299e] Sócrates: "Pero, ¿no habéis afirmado que entrambos deleites son bellos?”. ¿Lo afirmamos? [299e] Hipias: Afirmado. [299e] Sócrates: “Tienen, pues, algo de “idéntico' que los hace ser bellos, algo 'común' bien "determinado” que está en ambos por 'común' manera y por peculiar en cada uno de ellos, porque de otra manera no serían bellos ambos y cada 0". Respóndeme a mí como lo hicieras a él. [300b] Hipias: Respondo que me parece ser como lo dices. [300b] Sócrates: Si, pues, a esos dos deleites, —a ambos de vez y no a cada uno de por sí—, les afectara un cierto algo, ¿no serían tal vez bellos en virtud de esa tal afección? [300b] Hipias: Pero, Sócrates, ¿cómo podría ser que, no siendo afectadas en particular cada una de esas cosas por otra alguna, resulte que ambas de vez queden afectadas por una afección que a ninguna en particular afecta? [300c] Sócrates: ¿No te parece posible? [300c] Hipias: Muy inexperto habría de ser en la naturaleza de estas cosas y en el léxico de estas lógicas. [300c] Sócrates: ¡Delicioso!, Hipias. Sin embargo, entreveo todavía una cierta posibilidad en eso que tú dices ser imposible, aunque no llegue propiamente a verla. [300c] Hipias: No hay ninguna, Sócrates; es cosa hecha que tas ojos te engañan. [300c] Sócrates: Muchas de tales cosas se me están pareciendo ante el alma, pero no me fío de ellas, puesto que no se te aparecen a ti, varón, que por tu sabiduría has hecho más discursos que otro alguno de los coetáneos, y lo hacen a mí que nunca saqué nada de nada. Y en mi ánima, compañero, se me pone que estás jugando conmigo de propósito y con embelecos, ¡tantas y tales cosas se me están apareciendo! [300d] Hipias: Ninguno mejor que tú, Sócrates, podrá saber si juego o no, si te decides a explicarme estas tus visiones, porque se echará de ver en las palabras su inanidad, ya que no hallarás manera de que nos pase a los dos de vez lo que no te pase a ti y a mí. [300d] Sócrates: ¿Cómo dices, Hipias? Si es que dices algo, yo no lo entiendo. Pero escucha lo que quiero decirte con mayor claridad aún; porque me parece ser posible que a ambos nos pase lo que no me pasó a mí ni nos está pasando a mí y a ti; y por el contrario, que a ambos nos hayan pasado cosas que no hayan sido de cada tino de nosotros. [300d] Hipias: Me parece, Sócrates, que estás respondiendo con monstruosidades aún mayores que las de tus anteriores contestaciones; porque mira, si ambos fuésemos justos, ¿no lo seríamos también cada uno?, y si cada uno fuera injusto, ¿no lo seríamos también ambos?, y si sanos, ¿no lo seríamos cada uno?; o si cada uno de nosotros está enfermo, herido, apaleado o le hubiere pasado cualquier otra cosa, ¿no nos hubiera pasado esa misma cosa a ambos? Otro caso aun: si ambos fuésemos, pongo por caso, de oro, plata o marfil o, si lo prefieres, nobles, sabios, honrados, viejos o jóvenes o cualquiera otra cosa de las humanas, ¿no tendríamos que serlo, y por extrema necesidad, cada uno de nosotros? [301b] Sócrates: Absolutamente por cierto. [301b] Hipias: Pues bien, Sócrates; ni tú ni aquellos otros con los que acostumbras dialogar consideráis el Todo de las cosas, sino que tomáis aparte lo Bello y lo golpeáis a ver cómo sueña, y con vuestros razonamientos descuartizáis ente por ente. Por esto se os pasan desapercibidos tantos y tan grandes cuerpos de realidad de verdad por naturaleza continuos; y ahora se te acaba de pasar cosa de tanto bulto como creer que haya una afección o realidad que pueda ser de vez de estas dos cosas, sin ser con todo de cada una o al revés: ser de cada una, mas no de ambas. Tan ilógica, inconsiderada, inconsecuente y alocadamente procedéis. [301c] Sócrates: A sí son, Hipias, nuestras cosas; o como lo dicen a cada paso los hombres en ese proverbio de que: e hace lo que se puede, no lo que se quiere”. Menos mal que táú nos ayudas con consejos. Pues bien: aún no hace un momento, antes de que nos advirtieras cuán alocadamente procedíamos, pensábamos acerca de estos puntos... ¿Te lo digo o no? [301d] Hipias: Lo dirás a buen entendedor, Sócrates; que bien conozco la particular disposición de los que discursean; con todo, y si te place, dilo. [301d] Sócrates: Pues me place. Nosotros, eminencia, éramos tan estúpidos antes de que tú nos explicaras estas cosas que creíamos acerca de mí y de ti ser cada uno de nosotros os uno, y que esto de ser cada uno de nosotros uno no valdría ya de ambos, puesto que no somos uno sino dos. ¡Tan alocados estábamos! [301e] Ahora, por el contrario, hemos aprendido de ti que si, juntos, somos dos, cada uno, tendrá que ser dos; e inversamente, si cada uno de nosotros uno, ambos tendrán que ser también uno, porque no fuera posible otra cosa en virtud de la continuidad racional de la realidad, según Hipias; así que lo que ambos sean lo será eso mismo cada uno,. y lo que cada uno sea lo serán ambos. Convencido, pues, por ti dejo la cuestión en este punto. Pero antes, Hipias, repíteme: ¿soy yo uno y tú uno o eres tú dos y yo también dos? [301e] Hipias: ¿Qué dices, Sócrates? [301e] Sócrates: Lo que digo; temo, no obstante, hablarte con claridad, cuando, al parecer, has dicho ya tu opinión íntima, no sea que te enfades contra mí. A pesar de todo, dime una cosa: ¿no es y le pasa a cada uno de nosotros eso de ser uno? [302a] Hipias: Seguramente. [302a] Sócrates: Si, pues, cada uno de nosotros es uno será impar, a no ser que en tu opinión el uno no sea impar. [302a] Hipias: Lo es. [302a] Sócrates: Así que, por ser dos, ambos seremos impares. [302a] Hipias: No puede ser, Sócrates. [302a] Sócrates: Entonces ambos seremos pares, ¿no es así? [302a] Sócrates: ¿Entonces tal vez, por ser ambos pares, cada uno de nosotros será par? [302b] Hipias: No por cierto. [302b] Sócrates: No es, pues, del todo necesario que, según tus precedentes palabras, lo que sean ambos lo sea cada uno, y lo que sea cada uno lo sean ambos. [302b] Hipias: No por cierto en este caso, mas sí en el anteriormente dicho. [302b] Sócrates: Basta, Hipias; contentémonos con que unas cosas parezcan así y otras asá. Porque como dije, —si es que recuerdas el principio de estas tazones—, el placer intervenido por vista y oído no era bello precisamente en virtud de algo que pasara a cada uno de los dos, pero no a ambos, o bien que pasara a ambos, mas no a cada uno, sino que era bello por algo que les pasaba a ambos y a cada uno, puesto que concediste que ambos y cada uno de esos deleites es bello. Y para que así fueran, pensábamos, supuesto ya que ambos son bellos, ser necesario lo fueran por una realidad perteneciente a ambos y no por una que a alguno de ellos faltara; y lo mismo sigo pensando. [302c] Pero dime: si los deleites que por vista y oído, cual por medianeros, nos vienen, son bellos ambos a dos y cada uno, eso mismo que los hace bellos, ¿no les pertenecerá parecidamente a ambos y a cada uno? [302d] Hipias: Sí por cierto. [302d] Sócrates: Y serán bellos precisamente por esto: ¿porque ambos a dos y cada uno son deleites?; mas, si por esto lo fueran, lo serían y no menos que éstos todos los deleites, que, recuérdalo, unos deleites no lo son menos que otros en su ser de deleite. [302d] Hipias: Lo recuerdo. [302d] Sócrates: Quedó dicho, por el contrario, que éstos, excepcionalmente, son bellos por hacer vista y oídos de intermediarios. [302e] Hipias: — Así se dijo. [302e] Sócrates: Fíjate, pues, en si digo verdad. Según lo ya dicho, y según está guardado en mi memoria, no todo lo deleitable es bello, sino ese particular deleite que por intermedio de vista y oído viene. [302e] Hipias: Es verdad. [302e] ES. les viene asa tal afección a ambos sentidos y no a cada uno?; porque, como se dijo anteriormente, en cada uno de tales sentidos no intervienen los dos, sino sólo en ambos interviene ambos, mas no cada uno en ambos. ¿No es así? [302e] Hipias: Lo es. [302e] Sócrates: Según esto, pues, no es bello cada uno precisamente en virtud de lo que falte al otro, —porque lo de ambos no pertenece a cada uno—, de modo que ambos podrán ser por hipótesis bellos, mas no lo podrá ser cada uno. Y si no es así, ¿cómo lo diremos, puesto que no hay otra salida? [302e] Hipias: No parece la haya. [302e] Sócrates: ¿Diremos, pues, que ambos son bellos y que no lo es cada uno? [302e] Hipias: ¿Qué lo impide? [302e] Sócrates: Según mi opinión, amigo, lo impide el que antes encontramos cosas, de esas que sobrevienen a varios, que por convenir a ambos a dos conviene a cada uno de los dos y si convienen a cada uno de los dos convienen al conjunto de los dos; y así pasa en todos los casos que trajiste. ¿No es verdad? [302e] Hipias: — Sí. [302e] Sócrates: Mas no en los que yo aduje; entre los cuales estaba precisamente el de “ambos” y “cada uno". ¿No es así? [302e] Hipias: Lo es. [303b] Sócrates: ¿A cuál de los dos casos, Hipias, pertenece lo bello? ¿Al que tú dijiste? Si yo soy fuerte y lo eres tú los somos ambos a dos, y si yo soy justo y lo eres táú lo somos también ambos, y si dos lo somos ambos a dos lo somos cada uno de los dos. Pues bien: si ya soy bello y lo eres tú, ¿lo seremos ambos a dos?, y sí lo somos ambos, ¿lo seremos cada uno de los dos?; y no habrá inconveniente en que a la manera como son pares ciertos conjuntos de cosas, pudiendo ser cada una par o impar o bien como otras pueden ser cada una irracional y su conjunto racional o irracional, pase así con mil y mil otras cosas que te dije se me ofrecían a la mente, ¿En cuál de los dos casos pondrás lo Bello?: ¿en el que me parece a mí? Porque, en mi opinión, grandemente irracional fuera que nosotros, ambos a dos, fuésemos bellos sin serlo cada uno de los dos y que lo fuese cada uno sin serlo ambos a dos, y lo mismo de cualquier otro caso de éstas. ¿Eliges, como yo, este caso o el otro? [303c] Hipias: El mismo que tú, Sócrates. [303c] Sócrates: Y haces bien, Hipias, para así desembarazarnos de ulteriores investigaciones; si, pues, lo bella perteneciera a este caso ya no podría identificarse con lo deleitable intervenida por vista-y-oído, puesto que lo deleitable intervenido por vista-y-oído hace bellos a ambos, mas no a cada uno, lo cual es imposible según convinimos tú y yo, Hipias. [303d] Hipias: En efecto: convinimos. [303d] Sócrates: Es imposible, por tanto, que lo Bello sea lo deleitable intervenido por vista-y-oído porque, al hacerse tal deleite bello, sobrevendría una cierta imposibilidad. [303d] Hipias: — Así es. [303d] Sócrates: "Volved a la afirmación inicial", —interrumpirá aquél—, “puesto que fracasásteis en esta empresa: ¿qué decís ser esa tal belleza que, sobreviniendo a ambos deleites, hace que los denominéis bellos y honréis por sobre los demás?”, Hipias, me parece necesario responder que estos deleites son, entre todos, los más ¿nocentes y Buenos, y lo son ambos a dos y cada uno de los dos; a no ser que tengas tú otro distintivo que señalar en ellos. [303e] Hipias: No, porque en realidad de verdad su mejor distintivo es el de ser los mejores. [303e] Sócrates: “Según esto, pues”, —continuará diciendo—, "¿llamáis a lo bello deleite benéfico?”. Así parece, contestaré yo, ¿y tú? [303e] Hipias: — Yo también. [303e] Sócrates: “Y, ¿no es benéfico”, —dirá— "“lo que hace al bien?, pero como el agente y lo hecho nos parecieron ser cosas diversas, se nos estarán volviendo las razones a 1 punto de partida, puesto que ni el bien puede ser bello ni lo bello bueno, dado que cada uno es distinto del otro”. [304a] Si somos razonables, Hipias, asentiremos en todo, que no es lícito disentir de quien correctamente habla. [304a] Hipias: Pero entonces, Sócrates, ¿qué piensas Lú de todo esto? Que a mí, como te dije ya, todo se reduce a despojos, mondaduras y menudillo de tazones. Empero, no hay cosa tan bella ni tan grandiosamente digna como hacer un discurso bueno y bello ante tribunal o Consejo o cualquiera otro de los poderes a los que se enderece el razonamiento y, una vez convencidos, retirarse llevando consigo no-los minúsculos sino los máximos lauros: la salvación propia, la de los propios hijos, la de los amigos. Esto es lo que hay que proponerse, despidiendo graciosamente esotras racioncillas, para que así no parezcas, como ahora, manejador insensato de charla y bagatelas. [304b] Sócrates: Dichoso de ti. Hipias querido, que sabes de cuáles cosas se debe preocupar el hombre y aun te has ocupado satisfactoriamente de ellas, como tú mismo dices; que yo, al revés, estoy poseso de maligna suerte y ando errante siempre y perplejo; y cuando descubro ante vosotros los sabios estas mis perplejidades, encima de descubríroslas me insultáis con vuestras palabras. Porque me decís, como tú lo estás haciendo ahora, que mis ocupaciones son imbéciles, minúsculas y sin importancia alguna. Mas si persuadido por vosotros, digo también que lo mejor, y con gran excelencia, consiste en ser capaz de dar cima a un discurso bien y bellamente compuesto ante un tribunal o cualquiera otra asamblea, ya estoy oyendo todo lo peor de boca de otros de aquí mismo y de la de ese hombre, mi sempiterno objetante, porque su parentesco conmigo es tan cercano que su casa es la de mi mismo yo. [304d] «τινὶ συλλόγῳ, ὑπό τε ἄλλων τινῶν τῶν ἐνθάδε καὶ ὑπὸ τούτου τοῦ ἀνθρώπου τοῦ ἀεί με ἐλέγχοντος πάντα κακὰ ἀκούω. καὶ γάρ μοι τυγχάνει ἐγγύτατα γένους ὢν καὶ ἐν τῷ αὐτῷ οἰκῶν: ἐπειδὰν οὖν εἰσέλθω οἴκαδε εἰς ἐμαυτοῦ καί μου ἀκούσῃ ταῦτα λέγοντος, ἐρωτᾷ εἰ οὐκ αἰσχύνομαι τολμῶν περὶ καλῶν ἐπιτηδευμάτων διαλέγεσθαι, οὕτω φανερῶς ἐξελεγχόμενος περὶ τοῦ καλοῦ ὅτι οὐδ᾽ αὐτὸ τοῦτο ὅτι ποτέ ἐστιν οἶδα. καίτοι πῶς σὺ εἴσῃ, φησίν, ἢ λόγον» (Burnet, 304d) [304d] Cuando, pues, entro en la casa de mi yo y me oye decir semejantes cosas, pregunta si no tengo vergüenza de dialogar tan osadamente sobre asuntos de belleza, después de estar tan al descubierto acerca de lo Bello que no sé ni qué es. “Pues, ¿cómo sabrás, —me dice—, “si un razonamiento u otra cosa cualquiera está o no bellamente compuesta, ignorante de lo Bello?, y ¡todavía crees que en tal estado te es mejor vivir que morir!. [304e] Y entonces me pasa lo que digo: me maltratáis e insultáis vosotros y me maltrata aquél. Pero tal vez valga la pena de soportarlo todo, pues nada tendría de extraño que redundara en bien mío. Porque tengo para mí, Hipias, que nuestra conversación me ha resultado beneficiosa, pues me parece haber llegado a entender qué es lo que dice aquel refrán: “difícil cosa es lo Bello”. ## Notes [1] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca.