Menón — Plato ============= ΜΕΝΩΝ Translation/edition: J. D. García Bacca (UCV 1980–1983) · OCR sin revisión facsimilar Language: Spanish Read in Plato Scroll: https://plato-scroll.com/s/meno/ This file: https://plato-scroll.com/text/meno-h.txt Other editions of this work: - David Horan: https://plato-scroll.com/text/meno.txt - Benjamin Jowett: https://plato-scroll.com/text/meno-b.txt - W.R.M. Lamb (Loeb, 1924): https://plato-scroll.com/text/meno-c.txt - Greek text: https://plato-scroll.com/text/meno-e.txt - Floyer Sydenham, ed. Thomas Taylor (1804): https://plato-scroll.com/text/meno-g.txt Sources and licences: https://plato-scroll.com/attribution.html Numbers in [brackets] are the edition's reference loci (Stephanus, Bekker, book.line, page...). Superscript numerals refer to the Notes at the end. [70a] Menón: ¿Puedes decirme, Sócrates, si “la virtud es enseñable”? ¿O no es enseñable, sino “ejercitable”? ¿O ni ejercitable ni enseñable, sino viéneles a los hombres “de natural”, o de otra manera? [70a] Sócrates: ¡Oh Menón!; hasta hace poco, eran, por cierto, famosos, ante los griegos, los tesalios, y admirados por hípica y riqueza; mas ahora, tal me parece, también por sabiduría; y sobre todo, los conciudadanos de tu compañero Aristipo. [70b] Sócrates: —los de Larisa. Pero la causa de esto es Gorgias, ya que, llegado a esa Ciudad, consiguió enamorados de la sabiduría tanto entre los principales de los Aleuadas —entre ellos, tu enamorado Aristipo— como entre los demás tesalios. Y aún más: os acostumbró al hábito de responder, cual conviene a sabios, impertérrita y magníficamente, si se os pregunta algo; que aun él mismo se prestaba a responder a cualquier heleno sobre lo que quisiera, —y no había nadie a quien no respondiera. Empero aquí, querido Menón, está pasando lo contrario: una como sequía en sabiduría; y parece cual si la Sócrates, sabiduría emigrara de estos lugares hacia vosotros. Pues sí quieres hacer aquella pregunta a cualquiera de los de aquí, no habrá quien no se ría y diga: “Extranjero, me expongo parecerte un bienaventurado por saber si la virtud es enseñable o adviniente de otra manera. Mas estoy tan lejos de saber si es enseñable a no enseñable que ni siquiera tengo la suerte de saber qué es, en general, Virtud”. Pues también Sócrates, yo, Menón, me hallo así; comparto, con mis conciudadanos, la pobreza en este punto, y me reprocho a mí mismo el no saber acerca de Virtud en general. Pero si no sé qué es, ¿cómo sabría cuál es? ¿O es que te parece ponte que quien no sepa, ante todo, quién es Menón, sepa si es bello o rico o noble además, o lo contrario de esto? ¿Te parece ser posible? [71b] Menón: A mí no; pero tú, Sócrates, ¿ni siquiera sabes en verdad qué es Virtud? ¿Aun respecto de ti, referiremos esto allá, en casa? [71b] Sócrates: No solamente esto, compañero, sino aún más: que, a mi parecer, no me he encontrado con nadie que lo supiera. [71b] Menón: ¿Cómo así?; ¿no te encontraste con Gorgías cuando estuvo aquí? [71b] Sócrates: Por mí que sí. [71b] Menón: ¿Mas te pareció no saberlo? [71b] Sócrates: No lo recuerdo muy bien, Menón; de manera que no sabría ahora decirte lo que entonces me pareció. Tal Sócrates, vez él lo supiera, y tú, lo que él dijo; recuérdame, pues, cómo lo dijo. O si quieres, dilo por tu cuenta, ya que, presumo, te parece a ti lo que a él. [71d] Menón: A mí sí. [71d] Sócrates: Por lo pronto dejémosle en paz, ya que está ausente. Pero tú mismo, Menón, por los dioses!, ¿qué afirmas ser Virtud? Dilo y no te recates, para que se me desmienta de la más feliz mentira: “que yo afirmé no haber hallado jamás quien lo supiera”; y resulta patente que tú y Gorgias lo sabéis. [71e] Menón: Mas no ces difícil, Sócrates, de decir. Si quieres, primero, respecto de la virtud de un varón, es fácil: la virtud de un varón consiste en llevar competentemente los asuntos de la Ciudad; y, administrándolos así, hacer bien a los amigos, mal a los enemigos y cuidarse de no padecer mal alguno. Pero si quieres lo referente a la virtud de la mujer, no es difícil describirla: ha de administrar bien la casa, conservar sus pertenencias y obedecer al varón. Y otra es la virtud propia del niño —hembra y macho—, y la de varón anciano; [72a] Menón: y, si quieres, una la del libre, y otra la del esclavo. Y hay otras muchísimas virtudes, de modo que no es dificultoso decir acerca de virtud lo que es, porque para cada actividad y edad hay, respecto de cada obra, y para cada uno de nosotros, su virtud. Parecidamente, Sócrates, también respecto del vicio. [72a] Sócrates: Mucha y buena suerte, Menón, parece me ha caído; que buscando una virtud, me hallé con un enjambre de virtudes, disponibles y en tus manos. Pues bien: según esa misma comparación, la del enjambre, si preguntándote yo acerca de la esencia: de qué es Abeja, me dijeras que las Sócrates, abejas son de muchas y variadas clases. Qué me responderías, si además te preguntara: ¿afirmas que son de muchas y variadas clases y diferentes entre ellas en eso de ser abejas? ¿o en esta no se diferencian nada; aunque sí en otras cosas, cual belleza, tamaño o lo a esto parecido? Dime: preguntado así ¿qué respondieras? [72b] Menón: Que ciertamente, “en cuanto” ser abejas en nada se diferencia una de otra. [72c] Sócrates: Y si continuara diciendo: dime, Menón, precisamente eso en que no se diferencian nada, sino que es lo mismo en todas: ¿qué afirmas ser precisamente eso? ¿Podrías, por cierto, decírmelo? [72c] Menón: Yo sí. [72c] Sócrates: Parecidamente también, respecto de las virtudes; que, no obstante de ser de muchas y variadas clases, tienen todas ellas algo así como uno y el mismo eidos, por el que son virtudes, al cual es bello que mire quien haya de responder a quien, para que se le declare, pregunta por aquello Sócrates, en que consiste Virtud. ¿O no entiendes lo que digo? Menón. Me parece entenderlo; mas no capto lo preguntado, de la manera que querría. [72d] Sócrates: ¿Solamente te parece ser así, Menón, respecto de Virtud: que una es la del varón, otra la de la mujer y la de los otros; o, parecidamente, también respecto de Salud, Tamaño, Fuerza?, ¿que una te parece ser la salud del varón, otra la de la mujer? O si es efectivamente Salud, ¿no es en todos los casos el mismo eidos el que está tanto en varón como en otro cualquiera? [72d] Menón: Me parece ser la misma Salud la del varón y mujer. [72d] Sócrates: ¿Así que también respecto de Tamaño y Fuerza? Que si una mujer es fue te, ¿será fuerte por razón del mismo eidos y de la misma Fuerza? Con “misma” digo esto: en cuanto a ser Fuerza, en nada se diferencia la fuerza si está siendo en varón o si está siendo en mujer. ¿O te parece que se diferencian en algo? [72d] Menón: A mí, no. [73a] Sócrates: Mas la Virtud, en eso de ser Virtud, ¿se diferenciará en algo si está siendo en niño, si está siendo en anciano, si en mujer, si en varón? [73a] Menón: A mí, Sócrates, es como si me pareciera que este caso no es semejante ya a los otros. [73a] Sócrates: Pues ¿qué?, ¿no dijiste que la virtud de varón consiste en administrar bien Ciudad; y la de mujer, casa? [73a] Menón: Yo, sí. [73b] Sócrates: ¿Es, pues, factible administre bien Ciudad, casa u otra cosa cualquiera, quien no las administre temperante y justicieramente? [73b] Menón: No por cierto. [73b] Sócrates: Si, pues, administran justiciera y temperadamente. ¿ho administrarán con Justicia y Templanza? [73b] Menón: Necesariamente. [73b] Sócrates: Mas ¿qué de niño y anciano”; ¿cómo siendo disolutos e injustos, llegarían a ser buenos? [73b] Menón: No por cierto. [73b] Sócrates: ¿Pero si fueran temperados y justos? [73c] Menón: Sí. [73c] Sócrates: Así que todos los hombres son buenos de la misma manera ya que, por poseer lo mismo, resultan buenos. [73c] Menón: Parece. [73c] Sócrates: Mas, casi seguro, si no tuvieran la misma virtud, no serían buenos de la misma manera. [73c] Menón: No por cierto. [73c] Sócrates: Ya que, según esto, la misma Virtud se halla en todos, trata de decir y recordar qué afirma Gorgias ser eso, y tú con él. [73c] Menón: ¿Qué otra cosa, sino “ser capaz de mandar a Menón, hombres”, —si lo que buscas es algo uno en todos? [73d] Sócrates: Pues eso es precisamente lo que busco. Pero. [73d] Menón: ¿aun de niño y esclavo, es eso mismo Virtud: ser capaz de mandar cada uno a su señor? ¿Y te parece que es aún esclavo quien manda? [73d] Menón: No me lo parece demasiado, Sócrates. [73d] Sócrates: No es verosímil, óptimo. Porque mira además estotro: dices "ser capaz” de mandar; ¿no añadiremos a esto lo de "justamente"; mas no lo de “injustamente”? [73d] Menón: Creo yo que sí; porque, Sócrates, la justicia es virtud. [73e] Sócrates: ¿Virtud, Menón, o una cierta virtud? [73e] Menón: ¿En qué sentido lo dices? [73e] Sócrates: Como en cualquier otro caso; cual, si quieres, acerca de la redondez diría yo que es una cierta figura, mas no sencillamente que es Figura; precisamente lo diría así, porque hay además otras figuras. [73e] Menón: Y lo estarías diciendo correctamente; ya que, como yo digo, no sólo es virtud la justicia, sino que hay otras que lo son. [74a] Menón: Sócrates. ¿Cuáles son?, dímelo pues, al modo como yo te diría que hay otras figuras si me lo exigieras; así tú también nómbrame otras virtudes. Menón. Me parece, por cierto, que son virtud la valentía, templanza, sabiduría, generosidad y muchísimas otras. [74a] Sócrates: Una vez más, Menón, nos ha pasado lo mismo: hemos encontrado muchas virtudes, buscando una, —de otra manera antes que ahora. Empero esa Una que lo es de una por una de ellas, no podemos encontrarla. [74b] Menón: Pues no puedo, Sócrates, tal como tú lo buscas, captar esa Virtud 274 en todas, —como en los otros casos. [74b] Sócrates: Is, por cierto, explicable; mas yo me esforzaré, si soy capaz, en que avancemos; porque entiendes que parecidamente pasa en todo; que si alguien te preguntara lo que ahora mismo estaba diciendo: ¿“qué es Figura, Menón”?; y si le respondieras que es “redondez”; y si te dijera lo mismo que yo: ¿"lo redondo es Figura o una cierta Figura "?, dirías, sin duda, que es una cierta figura. [74b] Menón: Absolutamente. [74c] Sócrates: Y por lo mismo: ¿porque hay otras figuras? [74c] Menón: Sí. [74c] Sócrates: Y si además continuara preguntándote ¿“cuáles”?, ¿se lo dirías? [74c] Menón: Yo sí. [74c] Sócrates: ¿Y de nuevo, si acerca de “Color” te preguntara parecidamente “qué es”; y, respondiendo tú que lo es el blanco, replicara el preguntón: “el blanco es Color, ¿o un cierto color”?; le dirías que es un cierto color, ¿porque se da el caso de haber otros? [74c] Menón: Por mí que sí. [74c] Sócrates: Y si te exigiera nombres otros colores, ¿nombrarías otros que se da el caso de no ser menos colores que el blanco? [74c] Menón: Sí. [74c] Sócrates: Si, pues, como yo, prosiguiera él el razonamiento y dijera: “llegamos siempre a muchos; para mí esto no vale; mas puesto que a todos ellos aplicas un determinado nombre, y afirmas no haber ninguno de ellos que no sea figura, aun siendo ellas contrarias entre sí, ¿qué es precisamente Eso que abarca tanto lo redondo como lo recto, a lo que denominas “Figura”, y afirmas que lo redondo no es en nada más Figura que lo recto? ¿No es así como lo dices? [74c] Menón: Yo, sí. [74c] Sócrates: Así que, cuando hablas de esta manera, ¿no estás entonces afirmando que en nada lo redondo es más redondo que recto; ni en nada lo recto es más recto que redondo? [74c] Menón: No por cierto, Sócrates. [74c] Sócrates: Y no obstante afirmas que en nada es más Figura lo redondo que lo recto, o que esto más que lo otro. [74c] Menón: Dices verdad. [74c] Sócrates: ¿"Qué es”, pues, precisamente Eso cuyo es ese nombre de “Figura”? Trata de decirlo. Si a quien así te Sócrates, pregunta sobre Figura o Color, respondieras: “por mi palabra!, hombre, yo no entiendo qué es lo que quieres ni sé lo que dices”; tal vez se sorprendiese y dijera: "¿no entiendes que busco lo Idéntico en todos estos casos? ¿O ni siquiera en éstos, Menón, podrías responder, si alguien te preguntara: qué es eso Idéntico en todos éstos: en redondo, recto y demás a que llamas figuras?”. Trata de decirlo, que te resultará preparación para la respuesta sobre Virtud. [75b] Menón: No yo, sino tú, Sócrates, dilo. [75b] Sócrates: ¿Quieres que te haga este favor? [75b] Menón: Y mucho. [75b] Sócrates: ¿Aceptarás tú, a tu vez, responderme sabre Virtud? [75b] Menón: Por mí que sí. [75b] Sócrates: Hay, pues, que esforzarse, porque vale la pena. [75b] Menón: Y mucho. Sócrates. Bien pues: trataré de decirte qué es Figura. Considera si aceptas que es precisamente esto. Sea, pues, para nosotros “Figura”, "la única realidad que se da el caso de acompañar, de suyo, siempre a color”. ¿Te basta, o lo buscamos de otra manera? Porque de esta manera te agradecería que me respondieras sobre Virtud. [75b] Menón: Pero esto, por cierto, es una tontería, Sócrates. [75b] Sócrates: ¿En qué sentido lo dices? [75b] Menón: En que, según esta tu definición, “Figura” es el de por sí secuaz eterno de Color. Sea; pero sí alguien afirmara no conocer Color sino estar respecto de él tan desorientado como respecto de Figura, ¿creerías haber respondido con algo? Sócrates. Yo, la verdad que sí; y si el preguntón fuera uno de esos sabios en disputas y controversias, le diría: “en cuanto a mí, lo dicho dicho está; mas si no lo digo Menón, correctamente, a ti te toca tomar el razonamiento y refutarlo”. Empero si quisiera dialogáramos mutuamente, cual yo y tú ahora, en plan de amigos, será menester respondamos de manera más tranquila y más dialéctica. Tal vez sea lo más dialéctico responder no sólo la verdad, sino además hacerlo mediante lo que el interrogado confiese saber. Trataré yo mismo de responderte así. Dime, pues: ¿llamas a algo “ [75e] Menón: confín"? Me refiero a algo así cual “límite” y “extremo”; digo que todos estos términos son casi lo mismo. Aunque, tal vez. Pródico discreparía; pero tú lo llamas tal vez “delimitado” y “confinado”. Algo así quiero decir; nada complicado. [75e] Menón: Lo llamo; y creo entender lo que dices. [76a] Sócrates: Ahora bien: ¿llamas a algo “superficie”; y a algo distinto, "sólido”?, —tal cual en cuestiones de geometría. [76a] Menón: Así los llamo yo mismo. [76a] Sócrates: Pues por estos casos entenderías ya lo que llamo “Figura”. De toda figura digo esto: es precisamente figura: “lo que delimita lo sólido”. Resumiendo lo cual diría: “Figura es límite de sólido”. [76a] Menón: Pero ¿a qué llamas Color?, Sócrates. [76a] Sócrates: Insolente eres, Menón; a varón anciano exiges que trabaje en responder, mas tú no quieres, recordándote. [76b] Sócrates: repetir lo que dice Gorgias es Virtud. [76b] Menón: Después que tú, Sócrates, me respondas a eso, te responderé yo. [76b] Sócrates: Aun con ojos bien tapados, Menón, conocería cualquiera, hablando contigo, que eres bello y que todavía tienes enamorados. [76b] Menón: ¿En qué? [76b] Sócrates: En que no haces sino mandar cuando hablas, que es lo que hacen los mimados: tiranizar mientras estén ce en la flor de la edad. Además, tal vez calaste mi debilidad por los bellos. Te haré, pues, este favor y contestaré. [76b] Menón: Házmelo, pues, entero. [76b] Sócrates: ¿Prefieres que te responda a la manera de Gorgias, o de la que te resulte más fácil seguir? [76b] Menón: la prefiero; pues ¿cómo no? [76b] Sócrates: ¿No habláis de unos efluvios que, según Empédocles, salen de las cosas? [76b] Menón: Ciertamente. [76b] Sócrates: ¿Y de unos poros por los que pasan, de entrada o salida, esos efluvios? [76b] Menón: De seguro. [76b] Sócrates: ¿Y que de tales efluvios, unos se ajustan con los poros; mas que otros son menores o mayores que ellos? [76d] Menón: Así es. [76d] Sócrates: ¿Llamas a algo “vista”? [76d] Menón: Yo, sí. [76d] Sócrates: De esto "sacarás lo que digo”, —palabras de Píndaro. Es, pues, color “efluvio de figuras, conmensurado y sensible a la vista”. [76d] Menón: Esta respuesta, Sócrates, me parece haberse dicho de la más perfecta manera. [76d] Sócrates: Tal vez, porque está dicha según lo acostumbrado; y a la vez, creo, percibes que, según ella, podrías Sócrates, decir qué es Sonido, Olor, y muchas otras de tales cosas. [76e] Sócrates: Teatral es, Menón, esta respuesta; así que te place más que la referente a Figura. [76e] Menón: A mi, sí. [76e] Sócrates: No obstante, hijo de Alexidemo, no es ésta mejor; lo es aquélla, —tal es mi convencimiento. Ni creo te lo parecería, si, como decías, no tuvieras que ausentarte antes de los misterios; te quedaras, más bien, y te iniciaras. [76e] Menón: Pues me quedaré, Sócrates, si me das muchas respuestas como ésas. [77a] Sócrates: Pues diciéndolas, no cejaré en mi empeño, ni por ti ni por mí; pero a lo mejor no seré capaz de decir muchas como ésas. Vamos, trata tú a la vez de cumplir tu promesa de decir de manera general respecto de Virtud qué es; y cesa de "hacer de uno muchos”, lo que los bromistas afirman hacen siempre los rompecosas; dejando, pues, a Virtud íntegra y sana. [77b] Sócrates: di qué es. Te he dado paradigmas a tomar. [77b] Menón: Según esto, Sócrates, me parece que, como dice el poeta, la Virtud consiste en “regodearse en las cosas bellas y poder procurárselas”. Y digo yo que Virtud es precisamente esto: que quien apetezca las cosas bellas sea poderoso para procurárselas. [77b] Sócrates: ¿Dices, pues, que el apetente de lo bello es apetente de lo bueno? [77b] Menón: Ciertamente. [77b] Sócrates: ¿Habiendo quienes apetecen lo malo; y otros, lo bueno? ¿O te parece, óptimo, que todos apetecen lo bueno? [77b] Menón: No, a mi. [77b] Sócrates: ¿Sino algunos, lo malo? [77b] Menón: Sí. [77b] Sócrates: ¿Lo dices, creyendo ellos que lo malo es bueno; o que, aun conociendo que es malo, aun así lo apetecen? [77b] Menón: En ambos casos, me parece. [77b] Sócrates: ¿En realidad, pues, te parece, Menón, que, conociendo alguien que lo malo es malo, aun así lo apetece? [77b] Menón: Ciertamente. [77d] Sócrates: ¿A qué llamas “apetecer”?; ¿a hacerse con ello? [77d] Menón: A hacerse; pues, ¿a qué otra cosa? [77d] Sócrates: ¿Creyendo tal vez que lo malo beneficia a quien lo obtiene, o conociendo que lo malo perjudica a quien lo tiene? [77d] Menón: Hay quienes creen que lo malo beneficia; hay también quienes conocen que perjudica. [77d] Sócrates: ¿Te parece, en realidad, que conocen que lo malo es malo, quienes creen que lo malo beneficia? [77d] Menón: Esto, sí que no me lo parece gran cosa. [77d] Sócrates: Es claro, pues, que quienes ignoran lo malo de algo, no lo apetecen; mas apetecen lo que creían ser bueno, pero resultó precisamente ser malo; de manera que quienes ignoran lo malo de algo y creen que es bueno, evidentemente apetecen lo bueno. ¿No es así? [77d] Menón: Para ellos, sí que lo parece ser. [77d] Sócrates: Ahora bien: ¿quienes apetecen lo malo, creyendo, cual tú afirmas, que lo malo perjudica a quien lo obtiene, conocen que, en efecto, les perjudicará? [77d] Menón: Necesariamente. [78a] Sócrates: ¿Mas no piensan que los perjudicados son, en cuanto perjudicados, unos desgraciados? [78a] Menón: Necesariamente esto también. [78a] Sócrates: ¿Y que los desgraciados son malaventurados? [78a] Menón: Me lo parece ciertamente. [78a] Sócrates: ¿Hay quien quiera ser desgraciado y malaventurado? [78a] Menón: No me lo parece, Sócrates. [78a] Sócrates: Así que nadie, Menón, quiere lo malo, ya que no quiere ser tal. Pues ¿qué otra cosa es ser un desgraciado sino apetecer lo malo y obtenerlo? [78b] Menón: Parece dices verdad, Sócrates; y nadie quiere lo malo. [78b] Sócrates: ¿No acabas ahora de decir que la virtud consiste en querer lo bueno y poder serlo? [78b] Menón: Lo dije. [78b] Sócrates: ¿Y que de lo dicho, eso de “querer” se halla en todos: y que, según ello, nadie es mejor que nadie? [78b] Menón: Tal parece. [78b] Sócrates: Es, pues, claro que, si uno es mejor que otro, será mejor en cuanto a eso de “poder”. [78b] Menón: Absolutamente. [78b] Sócrates: Esto es, al parecer y según tus palabras, precisamente Virtud: “poder de proporcionarse lo bueno”. [78b] Menón: De todo en todo me parece, Sócrates, ser esto así, tal cual tú ahora lo tomas. [78b] Sócrates: Veamos además, y precisamente, si dices verdad, porque, de ser así lo dirías bien, ¿Afirmas que Virtud consiste en ser capaz de proporcionarse lo bueno? [78b] Menón: Yo, sí. [78b] Sócrates: ¿Llamas “bienes” a algo así cual salud y riqueza? [78b] Menón: Y digo que lo es adquirir oro, plata, honores civiles y cargos. [78b] Sócrates: ¿Llamas “bienes” a otras cosas aparte de éstas? [78b] Menón: No; llamo así a todas las tales. [78d] Sócrates: Sea; es, pues. Virtud aun procurarse oro y plata; así lo afirma Menón, heredero en hospedar al Gran Rey. ¿Añadirás a tal procura, Menón, lo de “justa y piadosamente", o esto no te importa; ¿de modo que, si uno se los procura aun injustamente, igualmente llamas a eso “virtud”? [78d] Menón: No por cierto, Sócrates. [78d] Sócrates: Sino vicio. [78d] Menón: Entera y ciertamente. [78d] Sócrates: Es preciso, pues, al parecer, añadir a tal procura Justicia, o Templanza o Piedad o alguna parte de V [78e] Sócrates: Virtud; que, si no, no será Virtud, aunque proporcione los bienes. [78e] Menón: Pues ¿cómo sin ellas llegaría a ser Virtud? [78e] Sócrates: Mas no proporcionar, cuando no sea justo, ni a sí ni a otro oro y plata, ¿no es virtud?, —y esta virtud nada proporciona. [78e] Menón: Tal parece. [78e] Sócrates: Así que proporcionar esos bienes no sería más virtud que no proporcionarlos; sino que, al parecer, Sócrates, provisión hecha con Justicia será Virtud; mas sin ninguna de las tales, vicio. [79a] Menón: Me parece ser necesariamente como lo dices. [79a] Sócrates: ¿No afirmamos poco antes que Justicia. Templanza y todo lo tal es, cada una, parte de Virtud? [79a] Menón: Sí. [79a] Sócrates: Menón, estás burlándote de mí. [79a] Menón: ¿Cómo así?, Sócrates. [79a] Sócrates: Porque, acabando de queda que no descuartices ni desmenuces a la Virtud, y de darte paradigmas según los cuales tenías que responder, lo pasas por alto y me dices que Virtud es algo así cual procurarse con justicia los bienes. bo ¿Y afirmas que ésta es parte de Virtud? [79a] Menón: Yo, sí. [79a] Sócrates: Se sigue, pues, de lo que admites que óbrese lo que se obrare con una parte de Virtud, es ello ya virtud, porque afirmas que la Justicia es parte de Virtud, y lo son cada una de ellas. ¿Por qué digo esto? Porque, habiéndote pedido hables de la Virtud cual Todo, por una parte no co llegas a decirme "qué es”; mas, por otra, afirmas que toda acción es virtud si se hace con una parte de Virtud, cual si nos hubieras dicho qué es Virtud en cuanto Todo, y yo la hubiera ya de entender, aunque me la desmenuzaras en partículas. Me parece, pues, querido Menón, que hace falta, como al principio, repetir la misma pregunta: ¿“qué es” Virtud?, —si es que cualquier acción acompañada de una parte de Virtud ha de ser Virtud. Porque esto es lo que se está diciendo al decir que toda acción con Justicia es Virtud. ¿No te parece necesario repetir la misma pregunta? Pero ¿crees que alguien sabe lo que es una parte de Virtud, sin saber lo que es ella? [79a] Menón: No me lo parece. [79d] Sócrates: Recuerda además lo que te respondí hace poco acerca de Figura; rechazamos esa clase de respuesta que pretende responder con lo que está aún por investigar, y todavía no admitido. [79d] Menón: Y correctamente la rechazamos. Sócrates. [79d] Sócrates: Así que, óptimo, no creas que estando aún por investigar lo que es Virtud como Todo, respondiendo con sus partes lo vas a declarar a alguien, o bien hablando de cualquiera otra cosa de esa misma manera; hará falta repetir Sócrates, la misma pregunta: ¿qué dices ser Virtud?, de la que estás hablando. ¿O te parece que digo nada? [79e] Menón: Me parece que hablas correctamente. [79e] Sócrates: Respóndeme, pues, una vez más desde el principio; tú y tu compañero: ¿qué, decís, es Virtud? [79e] Menón: Por cierto, Sócrates, que aun antes de tratarnos, había oído que no haces sino despistarte tú mismo y Menón, despistara los otros; y ahora, tal me parece, me embrujas y ensalmas, y sencillamente me encantas, de manera que he llegado a estar despistado a rebosar. Y me parece, puesto a bromear un poco, que eres perfectamente semejante en apariencias y otras cosas al torpedo plano, —el marino; porque éste narcotiza a quien se le acerca y toca, y me parece que tú has hecho algo así conmigo. Que, en verdad, estoy Menón, narcotizado de alma y de boca; y no tengo qué responderte, aunque en miles de miles de veces he hecho sobre Virtud muchísimos razonamientos y ante muchos, y grandemente bien, —tal me lo parece a mí mismo. Mas ahora no sé decir ni siquiera "qué es”. Y me parece buena tu decisión de no salir de aquí ni emigrar, porque si dijeres de extranjero en otra ciudad tales cosas, tal vez se te tomaría por brujo. [80b] Sócrates: Pícaro eres, Menón; y por poco me engañas. [80b] Menón: ¿Cómo así?, Sócrates. [80c] Sócrates: Conozco el para qué de tu comparación. [80c] Menón: ¿Cuál crees ser? [80c] Sócrates: Para que yo, a mi vez, te compare. Que todos los bellos, lo sé, se complacen en que se los compare, porque salen ganando; ya que, creo, de los bellos bellas son aun las comparaciones. Mas no le pagaré con una comparación. Que si el torpedo, además de estar él mismo narcotizado, narcotiza a los otros, me parezco a él; mas si no, no. Porque no hago de los demás unos despistados no estándolo yo mismo; sino del todo al revés: despistado yo mismo, hago tales también a los demás. Y ahora acerca de “qué es” Virtud, yo por cierto no lo sé; tal vez tú lo sabías antes de entrar en contacto conmigo, mas ahora resultas semejante al ignorante. No obstante quiero considerar y buscar contigo “qué es”. [80c] Menón: ¿Y de qué manera, Sócrates, buscarás aquello de que en modo alguno sabes “qué es”? Dentro de lo que no sabes, ¿qué de concreto puedes proponerte buscar? O aun si en el mejor de los casos lo hallares, ¿cómo sabrías que es precisamente lo que no sabías? Sócrates. Comprendo lo que quieres decir, Menón. ¿Caes en cuenta de que traes ese razonamiento capcioso: ¿“que no hay como un hombre busque ni lo que sabe ni lo que no sabe”? Porque no buscaría lo que ya sabe, pues lo sabe, y nadie hace falta tal búsqueda; ni lo que no sabe, porque no sabe lo que busca. [81a] Menón: Menón. Pues bien: ¿te parece, Sócrates, bellamente dicha tal razonamiento? [81a] Sócrates: A mi, no. [81a] Menón: ¿Puedes decirme cómo no? [81a] Sócrates: Yo, sí; porque he oído de varones y mujeres sabios en cosas divinas... [81a] Menón:... decir ¿qué razonamiento? [81a] Sócrates: Uno verdadero, a mi parecer, y bello. [81a] Menón: ¿Cuál es, y quiénes lo dicen? [81a] Sócrates: Los que lo dicen son, por cierto, sacerdotes y sacerdotisas quienes, además de cuidarse de la tradición, son Sócrates, capaces de dar razones de ella. Lo dice además Píndaro, y Otros muchos poetas, cuantos son divinos. Mas lo que dicen es esto; considera si te parece dicen verdad, Dicen, pues, que el alma del hombre es inmortal; y que unas veces fine, —e lo que llaman “morir; mas otras renace; pero jamás perece. Por lo cual hay que pasar la vida de la manera más santa posible. Porque quienes hayan pagado la pena por antiguas faltas; y Perséfona la acepte, en el año noveno devolverá sus almas al Sol de Allá Arriba; ce De ellas crecen reyes ilustres y varones impetuosamente fuertes y máximos en sabiduría Por el resto del tiempo serán llamados por los hombres “héroes venerandos”. Por ser, pues, el alma inmortal, y muchas veces renacida, y haber visto todas las cosas: las de acá y las del Hades, no hay cosa que no haya aprendido; de modo que nada es de sorprendente el que sea capaz de recordarse ella sobre Virtud y lo demás, ya que anteriormente lo supo. Por ser la naturaleza íntegra homogénea, y haber el alma aprendido todo, nada impide el que, rememorándose de una sola cosa [81d] Sócrates: —que es lo que los hombres llaman “aprendizaje” — reencuentre él, por sí mismo, todo lo demás, si uno es valiente y no se cansa de buscar. Porque buscar y aprender son, en total, reminiscencia. Así que no se ha de creer a ese capcioso razonamiento que, por cierto, nos haría perezosos; y para los indolentes, delicioso de oír; más estotro nos hace activos e investigadores. Teniéndolo, pues, por verdadero. [81e] Sócrates: quiero investigar contigo “qué es” Virtud. [81e] Menón: Sí, Sócrates; pero ¿en qué sentido dices eso de que no aprendemos sino que lo llamado “aprendizaje” es reminiscencia? ¿Puedes enseñarme que esto es así? [81e] Sócrates: Hace poco te decía, Menón, que eres un pícaro; [82a] Sócrates: y ahora me preguntas si puede enseñarte quien, como yo, afirma que no hay enseñanza sino reminiscencia; así quedará patente que me contradije a mí mismo. [82a] Menón: ¡Por Júpiter!, Sócrates, no lo dije mirando a eso, sino por costumbre. Mas si tienes cómo demostrarme que es así cual lo dices, demuéstramelo. [82a] Sócrates: No es, por cierto, fácil; no obstante, en favor Sócrates, tuyo y de grado me esforzaré. Pues bien: de tus muchos criados aquí presentes llama a uno, el que quieras, para que en él haga yo ante ti la demostración. [82b] Menón: Perfectamente, —Ven acá. [82b] Sócrates: ¿Es griego y habla en griego? [82b] Menón: Perfectamente; es nacido en casa. [82b] Sócrates: Para mientes en si te parece que recuerda o que aprende de mí. [82b] Menón: Pararé mientes... [82b] Sócrates: Dime, muchacho, ¿conoces que un espacio cuadrangular es algo así? [82b] Criado: Yo, sí. Sócrates. ¿Un espacio cuadrangular tiene, pues, todas estas líneas iguales, las cuatro? Criado: Absolutamente. [82b] Sócrates: Y tiene iguales éstas: las líneas transversales por el medio. ¿No es así? [82b] Criado: Sí. [82b] Sócrates: ¿Tal figura podría ser mayor o menor? [82b] Criado: Absolutamente. [82b] Sócrates: Si, pues, fuera este lado de dos pies y estotro de otros dos, ¿de cuántos pies sería el todo? Considéralo de esta manera: si en es/e lado fuera de dos pies, y en estotro de un pie solamente, ¿este espacio no sería sino de dos pies una vez? Criado. Sí. [82d] Sócrates: Mas, pues es también de dos. pies en este otro lado, ¿no resultará sino de dos pies dos veces? [82d] Criado: Así es. [82d] Sócrates: ¿Así que es de dos pies dos veces? [82d] Criado: Sí. [82d] Sócrates: ¿Cuántos son dos pies dos veces? Calcúlalo y dímelo. [82d] Criado: “Cuatro, Sócrates. [82d] Sócrates: ¿No puede haber otro espacio, doble que éste, aunque de igual clase, que tenga todos sus lados iguales, cual éste los tiene? Criado. Sí. [82d] Sócrates: ¿De cuántos pies será? Criado: De ocho. [82d] Sócrates: Pues bien: trata de decirme cuál será la Sócrates, longitud de cada uno de sus lados. La de éste es dos pies; mas ¿cuál la de aquél, doble que éste? Criado. Es evidente, Sócrates, que será doble. - [82e] Sócrates: ¿Ves, Menón, cómo no le enseño nada, sino que le pregunto todo? Y ahora él “cree” saber cuál es la longitud de la que resultará un espacio de ocho pies. ¿O te parece que no? [82e] Menón: A mí, sí. [82e] Sócrates: ¿Así que lo sabe? [82e] Menón: Por cierto que no. [82e] Sócrates: ¿"Cree” que resultará de la doble? [82e] Menón: Sí. [82e] Sócrates: Velo ir recordando paso a paso, que es como debe recordarse. —Pero dime tú: ¿afirmas que de una línea doble resulta un espacio doble? Y llamo tal al que no es más largo de un lado y más corto de otro, sino igual en los dos, cual éste: doble que él, de ocho pies. Pero fíjate si te parece resulta de una línea doble. [82e] Criado: A mí, sí. [82e] Sócrates: ¿Esta, pues, se hace doble, si desde aquí le añadimos otra igual de grande? [82e] Criado: Absolutamente. [82e] Sócrates: ¿Afirmas, pues, que de ésta resultará un espacio de ocho pies tomando cuatro igual de grandes? [82e] Criado: Sí, Sócrates. Describamos con cuatro líneas iguales a ésta un espacio; ¿no resultaría ser precisamente éste el que afirmas es de ocho pies? Criado. Absolutamente. [82e] Sócrates: Según esto, ¿habría dentro de él cuatro, cada uno igual al de cuatro pies? [82e] Criado: Sí. [82e] Sócrates: ¿Cuán grande será? ¿Cuatro veces él? ¿No es así? [82e] Criado: ¿Cómo no? [82e] Sócrates: ¿Es, pues, doble el que es tal cuatro veces? [82e] Criado: No, por Júpiter! [82e] Sócrates: Pero ¿cuánto más? [82e] Criado: Cuatro veces más. [82e] Sócrates: Así que, muchacho: de un lado doble no resulta un espacio doble, sino cuádruple. [82e] Criado: Dices verdad. [82e] Sócrates: Ahora bien: cuatro cuatro veces es dieciséis, ¿No es así? [82e] Criado: Sí. [82e] Sócrates: El espacio de ocho pies, ¿de qué línea resultará? De esta ¿no resulta uno de cuatro pies? [82e] Criado: Criado: Lo afirmo. [82e] Sócrates: Mas éste de cuatro pies ¿no resulta de la línea mitad de ésta? [82e] Criado: Sí. [82e] Sócrates: Seca; mas el espacio de ocho pies ¿no es doble que éste; pero la mitad de aquél? [82e] Criado: Sí. [82e] Sócrates: ¿No resultará, pues, de uno más grande que una de las líneas; empero de uno, más pequeño que la otra? ¿No es así? [82e] Criado: Así me lo parece. [82e] Sócrates: ¡Bellamente! Respóndeme precisamente lo que te parezca. Y dime: ¿no era esta línea de dos pies; y estotra, de cuatro? [82e] Criado: Sí. [82e] Sócrates: Luego la línea-lado del espacio de ocho pies ha de ser mayor que la de dos pies: pero menor que la de cuatro pies. [82e] Criado: Lo ha de ser. [82e] Sócrates: Trata de decir definidamente cuánto. [82e] Criado: Tres pies. [82e] Sócrates: Si, pues, es de tres pies, ¿añadiremos a ésta la mitad, y resultará de tres pies?; porque, hay, por otra parte, dos; y por la otra, uno; y, desde aquí, parecidamente, dos por esta parte, uno por la otra. Y resulta precisamente el espacio del que hablas. [82e] Criado: Sí. [82e] Sócrates: Si, pues, por este lado es de tres, y por estotro de tres, ¿el espacio total no resultará ser de tres veces tres pies. [82e] Criado: Criado: Así parece. [82e] Sócrates: Mas tres veces tres pies ¿cuántos pies son? [82e] Criado: Nueve. [82e] Sócrates: Mas ¿de cuántos pies había de ser el espacio doble? [82e] Criado: De ocho. [82e] Sócrates: Luego, ni del lado de tres pies resulta el espacio de ocho pies. Criado. No, por cierto. [82e] Sócrates: Mas ¿de qué lado? Trata de decírnoslo Sócrates, exactamente. Y si no quieres calcularlo, indica cuál. [82e] Criado: ¡Por Júpiter!, Sócrates, que yo no lo sé. [84a] Sócrates: ¿Caes en cuenta, Menón, hasta dónde ha llegado en punto a recordarse? Al comienzo no sabía cuál es la línea lado del espacio de ocho pies; tampoco ahora lo sabe. Creía entonces saberlo, y respondió valientemente cual sí lo supiera, y sin lugar a dudas. Mas ahora las siente ya; y si, como antes, no sabe, no cree ahora saber. [84b] Menón: Dices verdad. [84b] Sócrates: Según esto, ¿no está ahora mejor respecto de la que no sabía? Menón. También esto me lo parece. [84b] Sócrates: Haciéndole, pues, dudar, y narcotizándolo cual el torpedo, ¿no le habremos perjudicado en algo? [84b] Menón: No me lo parece a mí. [84b] Sócrates: En algo, me parece, le hemos ayudado para encontrar cómo se ha la cosa. Porque, ahora tal vez investigará con mayor gusto, por no saber; mientras que, antes, más fácilmente, más veces y ante muchos creía hablar bien acerca del espacio doble, diciendo que ha de tener por lado una línea de doble longitud. [84b] Menón: Tal parece. [84b] Sócrates: ¿Crees, pues, que se dará a investigar o aprender lo que creía saber, mas no sabía, antes de que se sorprenda despistado al notar que no sabe, y con anhelo de saber? [84b] Menón: No me lo parece, Sócrates. [84b] Sócrates: ¿Le ayudó, pues, el haber sido narcotizado? [84b] Menón: Me lo parece. [84b] Sócrates: Nota, pues, qué es lo que hallará por tal Sócrates, despiste investigando conmigo, yo preguntando solamente y no enseñándole nada, Vigila, por si acaso encuentras que le enseño o explico, en lugar de preguntarle por lo que él opina. Dime, pues, tú: ¿este espacio es de cuatro pies? ¿Entiendes esto? [84d] Criado: Yo, sí. [84d] Sócrates: ¿Y que añadiríamos otro igual a él? [84d] Criado: Sí. [84d] Sócrates: ¿Y este tercero, igual a cada uno de ellos? [84d] Criado: Sí. [84d] Sócrates: ¿Y que rellenaríamos este espacio del rincón? [84d] Criado: Absolutamente. [84d] Sócrates: ¿Y que no resultaría, pues, sino estos cuatro espacios iguales. [84e] Criado: Sí. [84e] Sócrates: Bien, pues; el espacio total ¿cuántas veces es mayor que éste? Criado. Cuatro veces. [84e] Sócrates: Pero sólo había de resultarnos doble; ¿no te recuerdas? [84e] Criado: Absolutamente. [84e] Sócrates: Y esta línea, tendida de rincón a rincón, ¿no corta en dos cada uno de tales espacios? [85a] Criado: Sí. [85a] Sócrates: ¿No resulta, pues, que estar cuatro líneas son iguales y circundan este espacio? [85a] Criado: Resulta así. [85a] Sócrates: Atiende pues: ¿cuánto es este espacio? [85a] Criado: No entiendo. [85a] Sócrates: Cada una de las líneas, ¿no ha cortado por dentro y por la mitad cada uno de estos cuatro espacios? [85a] Criado: Sí. [85a] Sócrates: ¿Cuántos espacios y de igual tamaño hay dentro de éste? [85a] Criado: Cuatro. [85a] Sócrates: ¿Y cuántos en estotro? Criado. Dos. [85a] Sócrates: Mas cuatro, ¿qué es respecto de dos? [85a] Criado: Doble. [85b] Sócrates: Este espacio, pues, ¿de cuántos pies resulta? [85b] Criado: De ocho. [85b] Sócrates: ¿De qué línea? [85b] Criado: De ésta. [85b] Sócrates: ¿De la que está tendida de rincón a rincón del espacio de cuatro pies? [85b] Criado: Sí. [85b] Sócrates: los sofistas la llaman, por cierto, “diagonal”. De modo que, si su nombre es “diagonal”, de la diagonal resultaría, criado de Menón, el espacio doble. [85b] Criado: Pues así es, Sócrates. [85b] Sócrates: ¿Qué te parece, Menón? ¿Respondió según alguna opinión que no procediera de él mismo? [85b] Menón: No; todo, de por sí mismo. [85b] Sócrates: Y por cierto que no sabía, como advertimos, poco antes. [85b] Menón: Dices verdad. [85b] Sócrates: Estaban, pues, en él tales opiniones, ¿No es así? [85b] Menón: Sí. [85b] Sócrates: ¿Así que en quien no sabe hay, acerca de lo que no sabe, opiniones verdaderas acerca precisamente de lo que no sabe? [85b] Menón: “Tal parece. [85b] Sócrates: Y ahora, en éste por cierto, tales opiniones se han levantado en él, cual ensueño. Mas si alguien le repreguntara muchas veces lo mismo y de muchas maneras sabes que terminaría entendiendo de ello no menos exactamente que otro cualquiera. [85b] Menón: Parece. [85d] Sócrates: ¿Así, pues, llegará a saber sin nadie que le enseñe, con sólo preguntarle, recobrando él de sí mismo la ciencia? [85d] Menón: Sí. [85d] Sócrates: Mas recobrar él de sí mismo la ciencia ¿no es rememorarse? [85d] Menón: Absolutamente. [85d] Sócrates: Ahora bien: la ciencia que ahora tiene, ¿la adquirió alguna vez o la tuvo siempre?, ¿no es así? [85d] Menón: Sí. [85d] Sócrates: Si, pues, la tuvo siempre, fue siempre sabio; si la adquirió alguna vez, no la adquiriría por cierto en la vida presente. ¿O alguien le enseñó geometría? Porque lo mismo hará Sócrates, respecto de la geometría entera y de todos los demás conocimientos. ¿Quién, pues, le ha enseñado todo eso? Deberías saberlo; especialmente porque nació y se crió en tu casa. [85e] Menón: Pues sé por mí mismo que nadie jamás le enseñó. [85e] Sócrates: ¿Pero tiene tales opiniones o no? [85e] Menón: Parece que necesariamente, Sócrates. [85e] Sócrates: Mas si no las adquirió en la vida presente, ¿no Sócrates, resulta ya evidente que las tuvo y aprendió en algún otro tiempo? [86a] Menón: Parece. [86a] Sócrates: Ese tiempo ¿no es precisamente aquel en que aún no era hombre? [86a] Menón: Sí. [86a] Sócrates: Si, pues, tanto en el tiempo en que era hombre, como en el que no lo era, ha de haber en él opiniones verdaderas que, despertadas por preguntas, resultarán ciencias, ¿no las tendrá su alma aprendidas durante todo ese tiempo?, porque es evidente que, durante todo él, es o no es hombre. [86a] Menón: Evidentemente. [86b] Sócrates: Si, pues, la verdad de las cosas estuviera desde siempre en nuestra alma, sería el alma inmortal; de modo que, si lo que se dé el caso de no saber ahora, es simplemente lo que no se recuerda, ¿no habrá que animarse a ponerse a investigar y recordarse? [86b] Menón: Me parece bien lo que dices, Sócrates; mas no sé cómo. [86b] Sócrates: Lo mismo me parece a mí, Menón. En favor de este razonamiento hay otros puntos sobre los que no insistiría mucho. Mas que, si creemos se ha de investigar lo que no se sabe, seremos mejores, más valientes y menos perezosos que si creyéramos no poder hallar lo que no sabemos ni deber investigarlo, esto sí que lo defendería con todas mis fuerzas, de palabra-y-obra. [86b] Menón: También esto, Sócrates, me parece bien dicho. [86b] Sócrates: ¿Quieres, pues, que, concordes como estamos en que se ha de investigar lo que no se sabe, emprendamos en común investigar qué es Virtud? [86b] Menón: Absolutamente, pues. Pero, por cierto, Sócrates, nada de más agradable consideraría y oiría que lo que inicialmente pregunté: ¿se ha de investigar cual si fuera la virtud algo enseñable o cual si algo in-nato o cual si adviniera de alguna otra manera a los hombres? [86b] Sócrates: Mas si yo mandara, Menón, no sólo sobre mi sino aun sobre ti, no pondría en consideración lo de si la Virtud es algo enseñable o no enseñable, antes de que investigáramos precisamente “qué es”. Mas ya que ni siquiera intentas tú mandar sobre ti mismo, para ser así libre; empero intentas mandar y mandas sobre mí, condescenderé; pues ¿qué se ha de hacer? [86d] Sócrates: Hay, pues, que considerar, al parecer, “qué tal es” lo que no sabemos aún "qué es”. Mas relaja algo, sólo un poco, tu poder sobre mí, y condesciende en que consideremos, hipotéticamente, si la virtud es enseñable o no. Y llamo “hipotéticamente, a lo mismo que, frecuentemente, hacen los geómetras en sus consideraciones: Cuando se les pregunta —por ejemplo, sobre “área”: “¿es posible inscribir 'esta” área Sócrates, triangular dentro de “este círculo?”, alguno de ellos diría: “aún no sé si lo es; mas, respecto de tal problema, creo tener, cual ayuda previa, una cierta hipótesis”: “y 'esta” área es tal que, extendiendo uno la recta suya dada, le falta a tal área el ser tal cual el triángulo ya extendido, me parece entonces pasar 'esto'; pero, “estotro”, si resultara imposible pasar eso. Quiero, pues, decirte en forma de hipótesis lo que sucede respecto de inscribir tal área en tal círculo, si es imposible bo no”. Parecidamente nosotros, respecto de Virtud: puesto que no sabemos ni “qué es” ni “qué tal es”, consideremos en forma de hipótesis si es enseñable o si no es enseñable, diciéndolo así: si Virtud es una cierta calidad de algo perteneciente al alma, ¿sería enseñable o no sería enseñable? Ante todo, si es algo diverso de ciencia, ¿es enseñable o no?; —o como estamos ahora diciendo: ¿algo recordable?; no nos importe co de qué nombre nos sirvamos. ¿Es, pues, enseñable?; o ¿no resulta del todo claro que el hombre es enseñado solamente por la ciencia? [87c] Menón: Me lo parece. [87c] Sócrates: Si, pues la virtud es una cierta ciencia, sería evidentemente enseñable. [87c] Menón: ¿Cómo no? [87c] Sócrates: Brevemente, pues, salimos de este punto; si Virtud es esto, es enseñable; si estotro, no lo es. [87c] Menón: Ciertamente. [87c] Sócrates: Lo siguiente que, al parecer, hemos de considerar es: ¿la Virtud es ciencia o algo diverso de ciencia? [87d] Menón: También a mí me parece que esto es lo siguiente considerar. [87d] Sócrates: Pues bien: ¿No afirmamos que la Virtud es, ella, un bien?, de modo que para nosotros queda firme esta hipótesis: que es un bien. [87d] Menón: Absolutamente. [87d] Sócrates: Si, pues, hay algo que es un bien, y lo es independientemente de Ciencia, tal vez la Virtud no sería una cierta ciencia. Empero sino hay bien alguno que no esté abarcado por ciencia, sospechando que ese algo es una cierta ciencia, tal sospecha sería correcta. [87d] Menón: Así es. [87d] Sócrates: Ahora bien: ¿por la Virtud somos buenos? [87d] Menón: Sí. [87e] Sócrates: Así que la Virtud es útil. [87e] Menón: Necesariamente, según lo admitido. [87e] Sócrates: Consideremos, tomando caso por caso, cuáles cosas nos son útiles. Ciertamente, afirmamos que salud, robustez, belleza y riqueza lo son. Las llamamos, y las tales son, útiles. ¿No es así? [87e] Menón: Sí. [88a] Sócrates: No obstante, afirmamos, respecto de esas mismas cosas, que a veces ellas nos perjudican. Tú, ¿lo afirmas así o de otra manera? [88a] Menón: No, sino así. [88a] Sócrates: Advierte, pues: ¿qué es eso de cada una de ellas que nos es útil cuando las dirige; y perjudica, cuando no? ¿No es, cuando nos son útiles, el uso correcto; y nos perjudican, cuando el uso ho lo es? [88a] Menón: Ciertamente. [88a] Sócrates: Consideremos ya lo referente al alma. ¿Hay algo que llamas Templanza, Justicia, Valentía, Listeza, Memoria, Magnanimidad, y otras tales? [88b] Sócrates: Menón. Por mí, sí. [88b] Sócrates: Considera cuáles de ellas te parecen no ser ciencia, sino algo diverso de ciencia. ¿No perjudican unas veces; otras ayudan? Cual Valentía, en el caso de que la valentía no sea sapiencia, sino algo así cual atrevimiento. Cuando un hombre es atrevido sin inteligencia, ¿no resulta perjudicado; mas cuando con inteligencia, ayudado? [88b] Menón: Sí. [88b] Sócrates: Así también respecto de Templanza y Listeza; ¿aprendidas y articuladas con inteligencia resultan beneficiosas¹ [88c] Sócrates: 595, sin inteligencia, perjudiciales? [88c] Menón: Absolutamente. Sócrates. In compendio, pues: ¿todos los ejercicios y endurecimientos del alma, dirigidos por Sapiencia terminan en bienaventuranza; mas, por insensatez, en lo contrario? [88c] Menón: Parece. [88c] Sócrates: Si, pues. Virtud es algo en el alma, y algo necesariamente beneficioso, ha de ser Sapiencia, ya que todo lo del alma no es, ello “en cuanto ello mismo”, ni beneficioso ni perjudicial. Mas, adviniéndoles sapiencia o insensatez, resultan perjudiciales o beneficiosas. luego, según este razonamiento, por ser algo beneficioso la virtud, tiene que ser una cierta sapiencia. [88c] Menón: Me lo parece. [88c] Sócrates: Aun algo más. Las otras cosas de que hablábamos: riqueza y tales, que unas veces son buenas, otras veces perjudiciales, ¿no pasa, como respecto de lo demás del alma, que, 5/ la sapiencia las dirige las hace beneficiosas a lo del alma; pero, si la insensatez, perjudiciales? Parecidamente si el alma se sirve de éstas, correctamente dirigidas, las hace beneficiosas; mas si no correctamente, ¿perjudiciales? [88c] Menón: Absolutamente. [88c] Sócrates: Mas, correctamente dirige el sensato; ¿y erróneamente, el insensato? [88c] Menón: Así es. [88c] Sócrates: Así, pues, hay que decir en general: en el hombre todo depende del alma; lo del alma misma, de la Sócrates, sapiencia, si es que ha de ser buena. Y según este razonamiento. Sapiencia sería lo beneficioso. Ahora bien: ¿afirmamos que la virtud es beneficiosa? [89a] Menón: Absolutamente. [89a] Sócrates: ¿Afirmamos, pues, que Virtud es o sapiencia íntegramente o parcialmente? [89a] Menón: Me parece, Sócrates, bellamente dicho lo dicho. [89a] Sócrates: S/ las cosas son así, los buenos no serían por naturaleza. [89a] Menón: Me parece que no. [89b] Sócrates: Porque en tal caso pasaría esto: 1 los buenos fueran tales por naturaleza, habría entre nosotros quienes Conocieran qué jóvenes son buenos de natural; tomando nosotros a los así descubiertos, los guardaríamos en la acrópolis, sellándolos mucho más que al oro, a fin de que nadie los corrompiera, sino que, llegados a la debida edad, resultasen útiles a las Ciudades. [89b] Menón: Es verosímil, Sócrates. [89b] Sócrates: Si, pues, los buenos no son buenos por Sócrates, naturaleza, ¿lo son por aprendizaje? [89e] Menón: Me parece ya necesario; y es evidente, Sócrates, según la hipótesis que si virtud es ciencia, es enseñable. [89e] Sócrates: ¡Por Júpiter!, tal vez; pero ¿qué?, ¿no lo admitimos bellamente? [89e] Menón: Por cierto que hace poco me pareció bellamente dicho. [89e] Sócrates: Empero no ha de parecer bellamente dicho solamente hace poco, sino ahora y después, si es que ha de resultar sano en algo. Menón. Pues ¿qué?; ¿a qué estás mirando para hacerte el difícil y desconfiar de que la virtud sea ciencia? [89e] Sócrates: Te lo diré, Menón; no me opongo a que esté bellamente dicho eso de que, si es ciencia, sea enseñable; mas considera si te parece razonable desconfíe de que sea ciencia. Porque dime: si algo, y no solamente la virtud, es enseñable, ¿no ha de haber por necesidad maestros y aprendices de ello? Menón. Me parece que sí. [89e] Sócrates: Pues, a la inversa: si en algo no hubiera ni maestros ni aprendices, ¿no conjeturaríamos con bello conjeturar que no es enseñable? [89e] Menón: Así es. Pero ¿te parece que no hay maestros en virtud? [89e] Sócrates: Por cierto que muchas veces he buscado y he hecho todo por encontrar 1/ hay algunos maestros en ella, mas no he podido hallarlos. Y eso que los buscan conmigo muchos, y de éstos, sobre todo los que tengo por más experimentados en tal asunto. Precisamente, y a punto, Menón, está sentado ahora Anyto junto a nosotros; compartamos con él la investigación. Y la compartiríamos con razón, porque Anyto, aquí presente, es, primero, hijo de padre rico Sócrates, y sabio: Antemión, quien se hizo rico no porque sí o por regalo de alguien —cual ahora mismo Ismenias el tebano recibió la fortuna de Polícrates—, sino adquirida por su sabiduría y solicitud. Además, entre otras cosas, no parece ser ciudadano ostentoso, ni pesado ni insoportable, sino varón Sócrates, comedido y de buenas maneras. Además, a éste lo crió y educó bien, —tal es la opinión de los atenienses, pues lo eligen para las más altas dignidades. Justo es que busquemos con los tales si hay o no maestros en virtud, y quiénes lo son. Tú, pues, Anyto, acompáñanos a mí y a Menón, tu huésped, en la búsqueda de este punto: quiénes serían tales maestros. Pero considéralo de este modo: si quisiéramos que Menón, aquí presente, resultara buen médico, ¿a qué maestros Menón, lo enviaríamos? A los médicos, ¿no es así? [90c] Ánito: Absolutamente. [90c] Sócrates: Mas ¿qué, si quisiéramos se hiciera buen zapatero?, ¿a los zapateros?, ¿no es así? [90c] Ánito: Sí. [90c] Sócrates: Y ¿respecto de lo demás, parecidamente? [90c] Ánito: Absolutamente [90c] Sócrates: Respóndeme una vez más respecto de esto mismo; haríamos bellamente, afirmamos, al enviarlo a los médicos. [90d] Sócrates: 1 queremos que llegue a resultar médico. Cuando decimos esto, ¿decimos precisamente que seríamos sabios al remitirlo quienes ejercen tal arte más bien que a los que no, y a los que reportan de eso mismo sueldo, declarándolos maestros de quien quiera ir y aprender de ellos? Mirando a esto, ¿no lo remitiríamos bellamente? [90d] Ánito: Sí. [90d] Sócrates: ¿Y así también lo mismo respecto de flautística y demás? Gran insensatez sería que, queriendo hacer de Sócrates, alguien flautista, no quisiéramos enviarlo a los que profesan tal arte y se hacen pagar por ello; mas importunáramos a otros, buscándole maestro entre quienes ni se las dan de maestros ni tienen discípulo alguno en esa materia, que nosotros juzgamos, al enviarlo a ellos, que ha de aprender. ¿No te parece sería gran sinrazón? Anyto. ¡Por Júpiter!, a mi, sí; y además, gran ignorancia. [91a] Sócrates: Bellamente dicho. Ahora, pues, podemos ya en común, tú y yo, consultarnos acerca de este nuestro huésped: [91a] Menón: Porque, Anyto, desde hace mucho tiempo me dice él anhelar esa sabiduría y virtud por la que los hombres administran bellamente casas y Ciudades, honran a sus progenitores y saben recibir y despedir a ciudadanos y extranjeros con maneras dignas de buen varón. Considera, pues. [91b] Menón: a quiénes lo enviaríamos para aprender tal virtud, caso de enviarlo correctamente. ¿No es evidente, a tenor del anterior razonamiento, que a quienes profesan el ser maestros de virtud y se declaran a sí mismos públicos maestros para cualquiera de los griegos que quiera aprender, fijando sueldo y ganándolo por ello? [91b] Ánito: Y ¿a quiénes te refieres?, Sócrates. [91b] Sócrates: Tú bien sabes que son precisamente los que Sócrates, los hombres llaman “sofistas”. [91c] Ánito: ¡Por Hércules!, Sócrates; qué palabra! Que a ninguno de los míos: ni familiares ni amigos, ni conciudadano ni extranjero, atrape tal locura, por empestarse acudiendo ellos —que son los tales declarada peste y corrupción de quienes con ellos se tratan. [91c] Sócrates: ¿Cómo así, Anyto? ¿De entre los que se las dan de saber beneficiarnos en algo, únicamente esos, a diferencia de los demás, no solamente no ayudan, cual los otros, en lo que se les confía, sino que, por el contrario, lo Sócrates, corrompen? ¿Y aun, por ello, se hacen pagar públicamente? Por cierto, yo no sé si creerte, porque yo conozco a un varón, Protágoras, quien, por saber de eso, hizo más dinero que Fidias, creador de obras deslumbrantemente bellas, y que diez cualesquiera de los escultores. Lo que dices es una monstruosidad. Los que remiendan zapatos viejos y recosen mantos, no podrían pasar desapercibidos treinta días si entregaran vestidos y zapatos peor de lo que los recibieron; y, si tal hicieran, presto morirían de hambre. Pero, durante más Sócrates, de cuarenta años, pasó desapercibido a toda Grecia el que Protágoras estaba corrompiendo a quienes con él se trataban y devolviéndolos peores de lo que los recibió. Porque creo murió de unos ochenta años, y estuvo en esa arte cuarenta. En todo ese tiempo, aun hasta el día de hoy, en nada ha disminuido su buena fama; y no solamente Protágoras, sino Sócrates, otros muchísimos: algunos, anteriores a él; otros, aún existentes ahora, ¿Afirmaremos, según tu razonamiento, que engañaron y pervirtieron conscientemente a los jóvenes, o que ni ellos mismos cayeron en cuenta de ello? ¿Y, según esto, tendremos por locos a quienes algunos llaman los más sabios de los hombres? Anyto. Bien lejos están, Sócrates, de ser locos; lo están mucho más los jóvenes que les dan dinero; y entre éstos, más aún quienes se los encomiendan: los parientes; pero. [92b] Sócrates: mucho más que todos, las Ciudades, permitiéndoles entrar, y no expulsándolos, —tanto que sea extranjero como ciudadano quien tal emprenda. [92b] Sócrates: ¿Que alguno de los sofistas, Anyto, te perjudicó en algo?, ¿o por qué estás tan duro con ellos? [92b] Ánito: ¡Por Júpiter!; jamás traté con ninguno de ellos, ni lo permitiera a ninguno de los míos. [92b] Sócrates: ¿Así que no tienes experiencia alguna de tales varones? Anyto, ¿A qué tenerla? Sócrates. Pues ¿cómo sabrías, daimoníaco, si tal quehacer tiene algo de bueno o de malo, sin tener de él experiencia alguna? [92b] Ánito: Fácilmente; sé por cierto lo que son, tenga o no experiencia de ellos. [92b] Sócrates: Tal vez eres adivino, Anyto, ya que, por lo que tú mismo dices, me sorprendería lo supieras de otra manera. Empero no inquiramos quiénes son los que Sócrates, pervertirían a Menón, caso de tratarlos. Sean, si lo quieres, los sofistas. Dinos, más bien, a nosotros, y haz un favor a este amigo paterno tuyo indicándole a quiénes acudir en esta tan gran Ciudad para llegar a ser digno de mención en esa virtud que yo estaba describiendo. [92d] Ánito: ¿Por qué no se lo indicas tú? [92d] Sócrates: Por cierto que le dije a quiénes tenía yo por maestros en ello; mas resulta que, según afirmas, no he Sócrates, dicho nada; a lo mejor, tú dices algo; dile, es tu turno, a quiénes de los atenienses ha de acudir. Di un nombre, el que quieras. [92e] Ánito: Pero ¿a qué tener que oír el nombre de un hombre? Cualquiera de los atenienses bellos-y-buenos con quien tropiece, todos, sin excepción lo mejorarán, si quiere hacer caso, más que los sofistas. [92e] Sócrates: Pero ¿los bellos-y-buenos nacieron tales porque sÍ?, y, sin aprender de nadie, ¿no obstante son capaces de Sócrates, enseñar a otros lo que ellos no aprendieron? Anyto. Tengo para mí que éstos aprendieron de los anteriores que fueron bellos-y-buenos; ¿o no te parece que en esta Ciudad ha habido muchos y buenos varones? [93a] Sócrates: A mí mismo. Anyto me parece haber aquí buenos en política, y aun que los ha habido antes no menos que ahora. Pero ¿han sido además buenos maestros de su propia virtud? Porque de esto se da el caso de que estamos hablando; no, de sí hay aquí o no varones buenos, ni de si los ha habido antes; sino de si, lo que estamos considerando Sócrates, hace rato, “la virtud es enseñable”. Puestos a considerarlo, consideremos precisamente esto: los varones, de ahora y de antes, buenos en esa virtud por la que eran buenos, ¿sabían además transmitirla a otro?; o no hay manera de transmitirla otro hombre ni de recibirla uno de otro. Esto precisamente es lo que investigamos, desde hace rato, yo y Menón. ec Considéralo según tu manera de hablar, así: ¿no afirmarías que Temístocles fue varón bueno? [93b] Ánito: Yo, sí; y ése sobre todo. [93b] Sócrates: ¿Y también por ello buen maestro, de modo que, sí hubo alguien maestro en tal su virtud, él lo fue? [93b] Ánito: Yo lo creo; si es que lo hubiera querido. [93b] Sócrates: Pero ¿piensas que no hubiera querido hacer a otros bellos-y-buenos, y sobre todo a su propio hijo? ¿O crees que por celos y de intento no le transmitió esa virtud Sócrates, en la que era bueno? ¿O no has oído que Temístocles enseñó a su hijo Cleofanto el ser buen jinete?, pues se tenía de pie y firme sobre los caballos; desde ellos, de pie, lanzaba la jabalina, y realizaba otras muchas y admirables cosas en que su padre le adiestró e hizo sabio, todas las cuales se obtienen de buenos maestros. ¿No lo has oído de los más viejos? [93d] Ánito: Lo he oído. [93d] Sócrates: Así que nadie encausaría de mala a la naturaleza de su hijo. [93e] Ánito: Tal vez no.: [93e] Sócrates: ¿Qué en cuanto a esto?: ¿has oído de alguien, joven o viejo, que Cleofanto, hijo de Temistocles, resultara varón bueno y sabio en lo que lo era su padre? [93e] Ánito: No, por cierto. [93e] Sócrates: ¿Pensaremos, pues, que quiso educar a su propio hijo en la sabiduría en que era él sabio, y no haberlo hecho en nada mejor que los hijos de los vecinos, si la virtud fuera enseñable? [93e] Ánito: No, por Júpiter!; no es probable. [93e] Sócrates: Y eso que él es, para ti, un maestro de virtud Sócrates, tal que, tú mismo confiesas, está entre los mejores del pasado. Pero consideremos a otro: a Arístides, hijo de Lisímaco. ¿O no admitirás que éste fue bueno? [94a] Ánito: Yo, sí; y por cierto, eso sobre todo. [94a] Sócrates: Y educó él a su hijo Lisímaco muchísimo mejor que cualquiera ateniense en cuanto se adquiere de maestros; ¿mas te parece que llegó a hacerlo mejor que cualquier otro? Te has tratado con él, y ves cuál ha resultado. O si quieres otro caso: ¿sabes que Pericles, varón tan magníficamente Sócrates, sabio, tuvo dos hijos: Páralo y Jantipo? [94b] Ánito: Yo, sí. [94b] Sócrates: Como, de seguro, sabes también tú, hizo de ellos jinetes, en nada inferiores a cualquier ateniense; y los educó en música, gimnástica y en todo lo obtenible por arte, en nada de ello inferiores tampoco a nadie. Pero ¿no quiso hacer de ellos varones buenos? Pienso que lo quiso, mas tal vez no sea enseñable. Empero para que no creas que solamente unos pocos y los más vulgares de los atenienses son quienes han resultado incapaces de eso, recuerda que Tucídides tuvo dos hijos: Melesias y Estéfano, y que los educó bien en algunas cosas; y más bellamente que todos los atenienses, en pugilato; porque a uno de ellos, lo entregó a Xantias; al otro, a Eudoro, quienes eran entonces, al parecer, los mejores púgiles. ¿O no lo recuerdas? [94b] Ánito: Sí; de oídas. [94b] Sócrates: ¿No es, pues, claro que no hubiera enseñado Sócrates, a sus hijos precisamente lo que se enseña pagando; mas lo que no le exigía gasto alguno: hacerlos varones buenos, no les habría enseñado eso, si es que era enseñable? Pero ¿es — que tal vez era Tucídides un cualquiera, y no eran amigos suyos la mayoría de los atenienses y de los aliados? Y de gran casa era; y grande su poder en la Ciudad y sobre los demás griegos, de manera que, si eso fuera enseñable, habría encontrado alguno de los coterráneos o extranjeros que se dedicara a hacer buenos a sus hijos, si es que él no tenía Sócrates, tiempo libre por causa de sus ocupaciones políticas. Pues, tal vez, compañero Anyto, la virtud no sea enseñable, ÁNYTO; Sócrates, me parece que eres fácil en hablar mal de los hombres. Pues, si quieres hacerme caso, te aconsejaría precaución; que en cualquier Ciudad se hace a los hombres más fácilmente mal que bien; pero en ésta, aun Sócrates, muchísimo más. Pero creo que aun tú mismo lo sabes. [95a] Sócrates: Menón, me parece que Anyto está irritado, y no me sorprende nada, porque, primero, piensa que hablo mal de tales varones; después, cree que es él uno de ellos. Mas si llegare a conocer qué es eso de “hablar mal”, dejará de irritarse; mas ahora lo ignora. Pero dime tú: ¿no hay también entre vosotros varones bellos-y-buenos? [95a] Menón: Ciertamente. [95b] Sócrates: Pues bien: ¿se ofrecen ellos voluntariamente a ser maestros de los jóvenes, y confiesan ser maestros, y que la virtud es enseñable? [95b] Menón: No, por Júpiter!, Sócrates; que, unas veces, les oirías decir que es enseñable; mas otras, que no. [95b] Sócrates: ¿Afirmaremos ser maestros de aquello quienes ni siquiera se convienen en esto? [95b] Menón: No me lo parece, Sócrates. [95b] Sócrates: ¿Ahora bien: los sofistas, que se proclaman ser [95c] Sócrates: — maestros ellos únicamente, ¿te parece son maestros en virtud? [95c] Menón: En esto sobre todo, Sócrates, soy admirador de Gorgias: en que jamás lo oirás prometer tal cosa; y aun se burla de otros cuando les oye prometerlo. Pero cree que se ha de hacer a los hombres potentes en hablar. [95c] Sócrates: ¿Así que te parece no ser los sofistas maestros? [95c] Menón: No sé qué decir, Sócrates; pues a mí me ha pasado lo que a la mayoría: unas veces, me lo parecen; otras, no. [95c] Sócrates: ¿Mas sabes que no solamente a ti sino también otros, a los políticos, les parece, unas veces, que es enseñable; y otras, que no?; pero aun Teognis, el poeta, ¿sabes que dice eso mismo? Menón. ¿En cuál de sus poemas? [95d] Sócrates: En los elegíacos; donde dice: Con ésos bebe y come, y con ésos siéntate y complace a los grandes en poder. De los buenos aprenderás lo bueno; mas si [con los malos te mezclas, perderás aun el buen sentido [que tengas. ¿Notas que en estos versos habla cual si la virtud fuera enseñable? [95e] Menón: Tal parece. [95e] Sócrates: Mas que en estotros, cambiando un poco, dice: si se pudiera crear pensamiento y meterlo en varón dice que muchos y grandes salarios se llevarían los capaces de hacer eso; y jamás de padre bueno saliera hijo malo. [96a] Sócrates: caso de ser obediente a saludables consejos; mas con enseñanza jamás harás de varón malo varón bueno. ¿Caes en cuenta de que se contradice él a sí mismo, y, de nuevo, sobre lo mismo? [96a] Menón: “Tal parece. [96a] Sócrates: ¿Puedes nombrarme otra cosa, respecto a la cual los que se dicen ser maestros confiesan no serlo de otro, ni siquiera saber ellos mismos acerca de ella; son, aun más, precisamente malos en lo que afirman ser maestros; empero. [96b] Sócrates: los mismos que se confiesan bellos-y-buenos, afirman unas veces que es enseñable, y otras que no? ¿Afirmarías, pues, que tales despistados son propiamente maestros en algo? [96b] Menón: Yo, no; por Júpiter! [96b] Sócrates: Si, pues, ni los sofistas ni quienes son bellos-y-buenos son maestros en algo, ¿no queda en claro el no haber otros? [96b] Menón: Me parece que no. Sócrates: Pero ¿si no hay maestros, no hay discípulos? [96b] Menón: Me parece ser así como lo dices. [96b] Sócrates: ¿Hemos convenido, pues, en que si de algo no hubiera ni maestros ni discípulos, no sería eso enseñable? [96b] Menón: Convinimos en ello. [96b] Sócrates: ¿Es así que, por parte alguna, aparecen maestros en virtud? [96b] Menón: Así es. [96b] Sócrates: Pero ¿si no hay maestros, no hay tampoco discípulos? [96b] Menón: Así parece. [96b] Sócrates: ¿Luego la virtud no sería enseñable? [96d] Sócrates: Menón. No lo parece, si lo hemos correctamente considerado; de modo que me sorprende, por cierto, Sócrates, haya habido jamás varones buenos o que haya cómo se engendren los buenos. [96d] Sócrates: Estamos, Menón, yo y tú en peligro de resultar unos donnadies, y que ni a ti Gorgias, ni a mí Pródico, nos hayan suficientemente educado. Así que miremos, ante todo. [96e] Sócrates: por nosotros mismos, y busquemos quien, sea como sea, nos mejore. Y lo digo considerando la presente investigación: que, cosa de reír, se nos pasó por alto el que tan sólo, y guía la ciencia, hacen los hombres las cosas correctamente y bien; por lo cual tal vez se nos escapó el conocer cómo se engendran los varones buenos. [96e] Menón: ¿En qué sentida lo dices, Sócrates? [96e] Sócrates: En éste: que los varones buenos han de ser Sócrates, tales. ¿No convinimos precisa y correctamente en que así, y no de otra manera? ¿Es así? [96e] Menón: Sí. [97a] Sócrates: ¿Y en que serán útiles, si guían rectamente nuestras acciones? ¿También convinimos bellamente en esto? [97a] Menón: Sí. [97a] Sócrates: Mas en que no hay modo de guiar rectamente, si no se Es sapiente; ¿no parecemos habernos convenido en esto no correctamente? [97a] Menón: ¿En qué sentido dices “correctamente”? [97a] Sócrates: Te lo diré. 57 alguien conoce el camino a Larisa, a donde se quiera, fuera allá y guiara a otros, ¿qué otra cosa diríamos sino que guiaría rectamente y bien? [97b] Menón: Ciertamente. [97b] Sócrates: ¿Pero qué, 17 alguien tuviera recta opinión sobre cuál es el camino, mas sin haber llegado allá ni saber de ello?, ¿no guiaría aun éste rectamente? [97b] Menón: Absolutamente. [97b] Sócrates: Y mientras tenga él opinión recta acerca de lo que el otro tiene ciencia, en nada será él peor guía que estotro, —por pensar lo verdadero, aunque no saberlo él cual quien lo sabe. [97b] Menón: Pues en nada. [97b] Sócrates: Así que la opinión verdadera no resulta, respecto de la rectitud del obrar, en nada guía inferior al saber; y esto es precisamente lo que estábamos omitiendo en la ce consideración de cuál sería la calidad de Virtud, al decir que el saber es el único guía del recto obrar; mas resulta serlo aun la opinión recta. [97b] Menón: Tal parece. [97b] Sócrates: Luego en nada es menos útil la opinión recta que la ciencia. [97b] Menón: Lo es Sócrates, en esto; en que quien tiene ciencia acertará siempre; mas quien opinión recta, unas veces acertará; otras, no. [97b] Sócrates: ¿Cómo dices? ¿Quien tenga siempre opinión recta, no acertará también siempre, mientras opine rectamente? [97b] Menón: Me parece necesario. De modo que, Sócrates, Menón, mientras eso sea así, me sorprende el que la ciencia sea mucho más valiosa que la opinión recta, y por qué una de ellas es diversa de la otra. [97d] Sócrates: ¿Sabes por qué te sorprendes?, ¿o te lo digo? Menón. Dilo, dilo. [97d] Sócrates: Porque no has puesto atención a las estatuas de Dédalo. Tal vez no las haya entre vosotros. [97d] Menón: ¿Respecto de qué dices esto precisamente? [97d] Sócrates: Porque, 1/ no se las ata, se evaden y vuelan; mas 47 se las ata, se quedan. ce Menón. Bien, y ¿qué? [97d] Sócrates: Que poseer suelta una de sus obras no resulta cosa de gran valor, cual esclavo fugitivo, pues no se queda. Empero, atada, vale mucho más; que son obras grandemente bellas. ¿Respecto de qué, pues, digo esto? Respecto de las opiniones verdaderas. Porque las opiniones verdaderas son, durante el tiempo que en nosotros permanezcan, posesión bella y causas de todo bien; mas no les gusta permanecer, sino Vuélanse del alma del hombre, de manera que no resultan de gran valor, a no ser que se las ate con razonamiento causal. Tal es, compañero Menón, la reminiscencia, como en lo anterior convinimos. Empero una vez atadas, resultan, primero ciencias; después, permanentes. Esto es por lo que ciencia es de mayor valor que opinión recta; y ciencia difiere, por encadenada, de opinión recta. [97d] Menón: Sí, por Júpiter, Sócrates, a algo así se parece. [97d] Sócrates: Además hablo no como quien sabe, sino como quien conjetura. Pero que son algo diverso ciencia y opinión recta, no me parece tenga mucho de conjetura. Pocas cosas afirmaría saber; mas, 7 afirmara saber algo, pondría a esto entre las que sé. [97d] Menón: Y lo dices correctamente, Sócrates. [97d] Sócrates: Pues bien: ¿mas no está correctamente dicho el que la opinión correcta, guía de la obra propia de cada actividad, en nada es menos eficiente que la ciencia? [97d] Menón: También en esto me parece dices verdad. [97d] Sócrates: Luego la opinión correcta en nada será, para las acciones, menos útil que la ciencia; ni el varón, tenedor de opinión recta, que el de ciencia. [97d] Menón: Así es. [97d] Sócrates: Además de que convinimos en que varón bueno es útil. [97d] Menón: Sí. [97d] Sócrates: Así que, según esto, tales varones serían, en caso de haberlos, buenos y útiles a las Ciudades no sólo por la ciencia, sino también por la opinión recta; mas de estas dos cosas —ciencia y opinión recta— ninguna de ellas es innata en los hombres, por ser adquisibles; o ¿te parece que a alguna de ellas la tienen por naturaleza? [97d] Menón: A mí, no. [97d] Sócrates: Si, pues, no por naturaleza, tampoco los buenos lo serían por naturaleza. [97d] Menón: Ciertamente que no. [97d] Sócrates: Ya que no por naturaleza, consideremos a continuación 57 es enseñable. [97d] Menón: Sí. [97d] Sócrates: ¿No nos pareció ser enseñable la virtud, si es sapiencia? [97d] Menón: Sí. [97d] Sócrates: ¿Y que si es enseñable, sería sapiencia? [97d] Menón: Ciertamente. [97e] Sócrates: ¿Y que, si hubiera maestros, sería enseñable; mas 4¿no, no sería enseñable? [97e] Menón: Así es. [97e] Sócrates: ¿Mas no convinimos en que no hay maestros de ella? [97e] Menón: También es así. [97e] Sócrates: ¿Luego hemos convenido en que ni es enseñable ni es sapiencia? [97e] Menón: Absolutamente. [97e] Sócrates: ¿Mas convenimos en que es un bien? [97e] Menón: Sí. [97e] Sócrates: ¿Y en que es útil y bueno lo que guía rectamente? [97e] Menón: Absolutamente. ¿Y en que guiar rectamente lo hacen tan sólo esas dos cosas: opinión recta y ciencia; teniendo las cuales el hombre se guía rectamente?, ya que lo que adviene por azar no viene guiado por el hombre. Mas de lo que el hombre es guía hacia lo recto, lo es por estas dos cosas: opinión recta y ciencia. [97e] Menón: Así me parece. [97e] Sócrates: ¿Y pues la virtud no es enseñable, tampoco resulta ya ser ciencia? [97e] Menón: Parece que no. [97e] Sócrates: Así que, de ese par de cosas buenas y útiles, una de ellas ha quedado eliminada; y la ciencia no sería guía en la práctica política. [97e] Menón: Me parece que no. [97e] Sócrates: Así que no por una cierta sabiduría ni por ser sabios guiaban a las Ciudades tanto los varones que rodeaban a Temístocles como los que Anyto precisamente acaba de nombrar. Por eso no son capaces de hacer a los otros lo que ellos son: porque no son tales por ciencia. [97e] Menón: Parece, Sócrates, que las cosas son tal cual las dices. [97e] Sócrates: 7, pues, no por ciencia; no queda sino que lo sean por opinión buena, de la que los varones políticos se sirven al guiar las ciudades, y en nada se distinguen, en cuanto a sapiencia, de los oráculos y adivinos, porque también éstos dicen cosas verdaderas, y aun muchas; mas nada saben de lo que dicen. [97e] Menón: Me temo que sea así. [97e] Sócrates: ¿Merecerán, pues, Menón, llamarse varones “divinos” quienes, careciendo de inteligencia, guíen rectamente muchas, y aun grandes, de sus acciones y palabras? [97e] Menón: Ciertamente. [97e] Sócrates: Según esto, llamaríamos “divinos” también a los que acabamos de mencionar: oráculos, adivinos y a todos los poetas; y no menos que a ellos, de los políticos afirmaríamos que son divinos y están inspirados, insuflados y posesos de dios cuando, mediante la palabra, hacen rectamente muchas y grandes cosas, sin saber nada de lo que dicen. [97e] Menón: Absolutamente. [97e] Sócrates: Y las mujeres, Menón, llaman “divinos” aun a los varones buenos; y los lacedemonios, al encomiar a uno de “varón bueno”, dicen: "es varón divino”. [97e] Menón: Y parece, Sócrates, que hablan rectamente. Aunque tal vez se irrite Anyto contigo por decir eso. [97e] Sócrates: A mí, me trae sin cuidado. Con él, Menón, dialogaremos otra vez. Pero sí nosotros hemos, a lo largo de nuestro razonamiento, investigado y hablado bellamente, la virtud no sería ni algo innato ni enseñable; advendría, en quienes adviniera, por gracia divina, sin inteligencia, a no Sócrates, ser que hubiera algún político tal que fuera capaz hasta de hacer político a otro. Pero 5: lo hubiera, casi casi se diría de él ser tal, entre los vivos, cual cuenta Homero lo era, entre los muertos, Tiresias, al decir: únicamente El de entre los del Hades comprende; las sombras, vuelan. Lo mismo también aquí, sería el tal, respecto de la virtud, cual realidad verdadera respecto de sombras. [100b] Menón: Me parece bellísimamente dicho, Sócrates. [100b] Sócrates: Según este razonamiento, Menón, parécenos que la virtud adviene, en quienes les viene, por gracia divina. Mas llegaremos a saber claramente acerca de esto cuando, previamente a preguntar de qué manera la virtud adviene a los hombres, emprendamos, primero, investigar esto precisamente en cuanto tal “qué es” Virtud. Para mí, es hora de ir a otra parte; pero tú, persuadido como estás en este punto, persuade precisamente a este tu huésped: a Anyto; que, 17 lo persuadieres, en algo favorecerás también a los atenienses. ## Notes [1] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca.