El Sofista — Plato ================== ΣΟΦΙΣΤΗΣ Translation/edition: J. D. García Bacca (UCV 1980–1983) · OCR sin revisión facsimilar Language: Spanish Read in Plato Scroll: https://plato-scroll.com/s/soph/ This file: https://plato-scroll.com/text/soph-h.txt Other editions of this work: - David Horan: https://plato-scroll.com/text/soph.txt - Benjamin Jowett: https://plato-scroll.com/text/soph-b.txt - H.N. Fowler (Loeb, 1921): https://plato-scroll.com/text/soph-c.txt - Greek text: https://plato-scroll.com/text/soph-e.txt - Thomas Taylor (1804): https://plato-scroll.com/text/soph-g.txt Sources and licences: https://plato-scroll.com/attribution.html Numbers in [brackets] are the edition's reference loci (Stephanus, Bekker, book.line, page...). Superscript numerals refer to the Notes at the end. [216a] Teodoro: Según lo convenido ayer, Sócrates, venimos puntualmente nosotros, y te traemos a un Extranjero; su linaje, de Elea; compañero de los del séquito de Parménides y Zenón, pero, sobre todo, filósofo. [216a] Sócrates: ¿Se le escapa tal vez, Teodoro, que no mc traes un Extranjero, sino algún dios, a tenor de las palabras de Homero?, quien dice que, entre otros dioses que acompañan a cuantos hombres participan de debida reverencia, nada menos que el dios de los extranjeros hácese su acompañante para observar las insolencias y justicias de los hombres. Tal vez, pues, éste sea uno de los grandes dioses, y te acompañe para mirarnos y refutarnos, en caso de que seamos flojos en los razonamientos, pues es un dios refutador. [216b] Teodoro: No es tal, Sócrates, el talante del Extranjero, sino más mesurado que los empeñados en discusiones. Y me parece no ser, en modo alguno, dios este varón; mas sí, divino, porque de divinos califico yo a todos los filósofos. [216c] Sócrates: Y bellamente, querido. Empero, “este linaje no resulta, por decirlo así, mucho más fácil” de discernir que el de dios, porque estos varones, de variadísimas apariencias, rondan, en medio de la ignorancia de los demás, por las ciudades: digo los no fingida sino realmente filósofos, observando desde arriba la vida de los de abajo, y a algunos parécenles no dignos de nada. Empero, a otros, dignos de todo; a veces, aparécense de políticos; a veces, de sofistas; mas a veces, darían a pensar que se portan de todo en todo cual locos. Mas de este nuestro extranjero me agradaría saber, si le place, qué es lo que los de su lugar piensan y dicen acerca de esto: [217a] Teodoro: ¿Acerca de que? [217a] Sócrates: Sobre sofista, político y filósofo. [217a] Teodoro: ¿Acerca de ellos ¿qué es, sobre todo, lo que te desconcierta y piensas preguntar? [217a] Sócrates: Esto: si han considerado que son una sola cosa todas éstas, o que son dos v, al modo que los nombres son tres, son también tres los géneros en que las han dividido y adscrito, según cada uno de los nombres, un género a cada uno. Teodoro. Ningún reparo, como creo, va a tener en discurrir sobre ello. ¿O cómo lo decimos, Extranjero? [217b] Extranjero: De esta misma manera, Teodoro, porque no tengo reparo alguno; ni es difícil decir que los tienen por tres. Empero, definir claramente “qué es” cada uno, no es ni pequeño ni fácil trabajo. [217b] Teodoro: De hecho, Sócrates, da la casualidad de que trates de razonamientos muy próximos a los que, antes de llegar aquí nosotros, casualmente le estábamos preguntando; mas se excusó entonces ante nosotros por lo mismo que lo ha hecho ahora ante ti, aunque dice haberlo oído tratar suficientemente, y no haberlo olvidado. [217c] Sócrates: Así que, Extranjero, no nos niegues este primer favor que te pedimos, y dinos ante todo: ¿qué le resulta más agradable, hablar tú a tus anchas con largos y tendidos razonamientos sobre lo que prefieras explicar, o por preguntas, al modo como en grandemente bellos y largos razonamientos lo hizo, presente yo, Parménides, siendo yo joven; y él, entonces, muy viejo? [217c] Extranjero: Por preguntas, Sócrates, resulta más fácil respecto de un interlocutor no pesado y de buen llevar; pero si no, prefiero el de a solas. [217d] Sócrates: Puedes, pues, elegir de los presentes al que quieras, que todos te seguirán mansamente: mas, si me aceptas de consejero, sírvete para ello de alguno de los jóvenes, precisamente de Teeteto, o también de otro, del que te plazca. [217d] Extranjero: Un poco avergonzado me siento, Sócrates, de que la primera vez que me encuentro entre vosotros, la conversación no proceda poca a poco por intercambio de frases, sino par extender y dilatar yo para mi razonamiento continuo; y que, si dirigido a otro, tome la forma de exhibición; porque, en realidad, lo que ahora tratamos es tan grande que por nada esperaría hacerlo en forma de preguntas; más bien es cosa de bien largo discurso. Empero, el no hacerte y a ti y a éstos tal favor, después de haber tú hablado como lo hiciste, me parece claramente descortés y salvaje. En cuanto a Teeteto lo acepto enteramente cual interlocutor en vista a lo que hemos anteriormente conversado y a lo que tú me indicas. [218a] Teeteto: Mas, Extranjero, hazlo de esta manera, y tal cual lo dijo Sócrates, agradarás a todos. [218a] Extranjero: Me parece, Teeteto, que, después de lo dicho, nada queda que decir en este punto; así que, al parecer, el razonamiento continuará dirigido a ti. Mas si te resulta, por su longitud, pesado, no me encauses a mí, sino a estas tus compañeros. [218b] Teeteto: Creo que, de esta manera, no se me hará pesada; mas si algo de esto sucediere, echaremos mano de este Sócrates precisamente, tocayo de Sócrates, y mi coetáneo y compañero de gimnasia, ejercitarme con el cual no me es, en nada, desagradable. [218b] Extranjero: Bien dicho; de este punto decidirás tú, conforme progrese el razonamiento. Como me parece, hemos, tú y yo, de comenzar, ante todo, por el Sofista, con un razonamiento que investigue y ponga en claro “qué es”. Porque, hasta ahora, tú y yo no tenemos, acerca de él, otra cosa en común sino el nombre; empero, en cuanto a la cosa a la que nos referimos, tal vez cada uno tenga en su mente algo; mas es preciso, en todo, llegar a convenirse acerca de la cosa misma más bien por razonamientos que por solo el nombre, sin razonamiento. En cuanto al linaje que pensamos investigar, el del sofista, no es la cosa más fácil la de captar “qué es”. Acerca de las cosas grandes es opinión universal y antigua que, si se ha de trabajar bellamente en ellas, es preciso ejercitarse primero en cosas pequeñas y fáciles, antes que en las muy grandes. Pues bien, Teeteto, me doy y os doy el consejo, puesto que creemos que el género de Sofista es difícil y difícilmente cazable, comencemos por ejercitar el método de caza en algo fácil, a no ser que tengas tú otro camino más cómodo que sugerirnos. [218d] Teeteto: Pues no lo tengo. [218d] Extranjero: Tratemos de que nos sirva lo menor de paradigma para lo mayor. [218e] Teeteto: Sí. [218e] Extranjero: ¿Qué, pues, de bien conocido y pequeño nos propondríamos, mas que tenga una definición en nada inferior a la de lo mayor? Sea lo de “pescador de anzuelo”. ¿No es cosa bien conocida de todos, y merecedora de un esfuerzo no demasiado grande? [218e] Teeteto: Así es. [219a] Extranjero: Espero que nos ofrezca un método y una definición no inconvenientes para lo que pretendemos. [219a] Teeteto: Sería bello, por cierto. [219a] Extranjero: Sea pues; comencemos de esta manera: dime, ¿lo pondremos entre los artesanos o entre los que no lo son, mas poseen otro poder? [219a] Teeteto: En modo alguno entre los que no lo son. [219a] Extranjero: Ahora bien: de todas las artes hay, en general, dos eídoses. [219a] Teeteto: ¿Cómo? [219a] Extranjero: Agricultura y cuidado de todo cuerpo mortal, además el de lo referente a lo compuesto y montado, a lo que denominamos “utensilio”; y la imitativa. ¿A todo esto no atribuiríamos, justísimamente, un nombre? [219b] Teeteto: ¿Cómo y cuál? [219b] Extranjero: De lo que comenzó por no estar siendo real, mas posteriormente alguien lo condujo a estar siendo real, diremos que el conductor lo “produjo”, y que lo conducida fue un “producto”. [219b] Teeteto: Correctamente. [219b] Extranjero: Ahora bien: todo lo que acabamos de enumerar tiene su poder precisamente para esto. [219b] Teeteto: Lo tiene. [219b] Extranjero: Recapitulando llamémoslo “arte productiva”. [219c] Teeteto: Sea así. [219c] Extranjero: Sea después el eidos entero de lo aprendible, el del conocimiento, el del hacer dinero, el de lucha y el de caza, puesto que ninguno de ellos crea algo; tan sólo ponen sus manos, a veces con palabras y obras, en cosas reales y hechas ya; a veces, no dejan las pongan otras en ellas. Por esto a todas estas partes convendría llamar “arte adquisitiva”. [219c] Teeteto: Sí; convendría. [219d] Extranjero: Siendo todas las partes o adquisitivas o productivas, ¿en cuál, Teeteto, pondríamos a la de pescar con caña? [219d] Teeteto: Evidentemente, en la adquisitiva. [219d] Extranjero: Empero, ¿no hay dos eídoses de arte adquisitiva? Uno, el de “trueque”, entre voluntarios, por dones, salarios y compras. Otro, el restante, el que se apodera con obras o con palabras, ¿sería en conjunto el eidos “raptor”? [219d] Teeteto: Está claro por lo dicho. [219d] Extranjero: ¿Y qué?: ¿no habrá que dividir en dos eídoses la arte raptora? [219d] Teeteto: ¿Cómo? [219d] Extranjero: Al eidos entero que rapta en descubierto pongámoslo como “peleador”; mas el eidos entero de ella que lo hace con sigilo, sea el “cazador”. [219e] Teeteto: Sí. [219e] Extranjero: Pero sería lógico no dividir en dos la arte [219e] Teeteto: Di, cómo. [219e] Extranjero: Una parte, la de los que cazan el género de los inanimados; otra, la de los animados. [219e] Teeteto: ¿Cómo no?, si es que ambas existen. [220a] Extranjero: ¿Cómo que no existen? Hemos de dejar de lado el género de lo inanimado, ya que es innominado, fuera de algunas especies de buceo, y otras sin importancia; mas a la de caza de vivientes, hay que llamarla “vivicazadora”. [220a] Teeteto: Sea así. [220a] Extranjero: En justicia habría que hablar de dos eídoses en la “vivicazadora”: el del género pedestre, aunque dividido en muchos eídoses y nombres: el “pedicazador”. Al otro, al de vivientes nadadores, en conjunto llamarlo “acuaticazador”. [220a] Teeteto: Perfectamente. [220b] Extranjero: En la clase nadadora vemos que hay por una parte el linaje alado; y, por otra parte, el acuático. [220b] Teeteto: ¿Cómo no? [220b] Extranjero: La caza del género alado es llamada entre nosotros, en conjunto, arte “pajaril”. [220b] Teeteto: Así se la llama. [220b] Extranjero: Mas la de los acuáticos, en conjunto, arte “piscatoria”. [220b] Teeteto: — Sí. [220b] Extranjero: Pues bien: ¿no dividiríamos esta clase de caza en dos partes principales? [220b] Teeteto: ¿En cuáles? [220b] Extranjero: Una que hace simplemente la caza mediante cercas; otra, por golpe. [220b] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices?, ¿y cómo distingues entre ambas? [220c] Extranjero: En éste: todo lo que, a fin de atrapar, fuerce a algo circundándolo, ha de llamarse, convenientemente, cerca”. [220c] Teeteto: Perfectamente. [220c] Extranjero: ¿Qué otra cosa habrá que llamar sino "'cercas” a cestas, buitrón, lazos y redes y cosas tales? [220c] Teeteto: Ninguna otra. [220c] Extranjero: Á esta parte, pues, de la caza llamaremos “cerquicaza” o algo así. [220c] Teeteto: Sí. [220c] Extranjero: A la que se hace a golpes, con garfios y tridentes, diversa de la anterior, ¿no convendría que, con una palabra, la llamásemos caza “golpeadora”? ¿O con cuál, Teeteto, se la llamaría más bellamente? [220d] Teeteto: Prescindamos del nombre, basta con el dado. [220d] Extranjero: Creo que, de la clase golpeadora, una parte de ella es nocturna y hácese bajo la luz del fuego, y sucede que los mismos dados a tal caza la han llamado “ígnea”. [220d] Teeteto: Así es. [220d] Extranjero: La otra parte es la diurna; y puesto que llevan en las puntas garfios, aun los tridentes, llámase en conjunto caza “garfiera”. [220e] Teeteto: Así se la llama. [220e] Extranjero: De la parte garfiera de la arte golpeadora, la que se hace de arriba hacia abajo —porque así, sobre todo, se usan los tridentes— llámase, creo, “tridental”. [220e] Teeteto: Así la llaman algunos. [220e] Extranjero: Sólo nos falta otro eidos de que hablar. [220e] Teeteto: ¿De cuál? [220e] Extranjero: El eidos de golpe contrario a éste, y dado con garfio, no donde se acierte en el cuerpo de los peces, cual con los tridentes, sino en la cabeza y boca de lo que en cada caso se capture, y tirando con ramas y cañas de abajo hacia arriba, ¿con el nombre de qué, Teeteto, habrá que llamarlo? [220e] Teeteto: Creo que lo que hace rato nos propusimos encontrar lo hemos ya llevado a su término. [220e] Extranjero: Acerca, pues, de la arte de pescar con caña, tú y yo nos hemos ahora convenido ya no sólo sobre el nombre, sino que suficientemente hemos captado su definición y la cosa. Porque de arte, en conjunto, una mitad era la adquisitiva; una mitad de la adquisitiva, la raptora; una de la raptora, la cazadora; una de la cazadora, la vivicazadora; una de la vivicazadora, la acuaticazadora; una de la acuaticazadora, la de dirección hacia abajo, en conjunto, la piscatoria; una de la piscatoria, la golpeadora; una mitad de la golpeadora, la garfiera; de ésta, la una mitad, la que golpea de abajo arriba según un ángulo, por semejanza con tal acción recibió el sobrenombre de arte anzuelera, que es la que estábamos buscando. [221b] Teeteto: Quedó, de todas maneras, suficientemente en claro. [221b] Extranjero: Vamos, pues; y tratemos, siguiendo este paradigma, de encontrar “qué es” el Sofista. [221b] Teeteto: Sea, pues, así. [221b] Extranjero: Y sea nuestra primera búsqueda la de si se habrá de poner que el pescador de anzuelo es un cualquiera o un artesano. [221b] Teeteto: Sí. [221b] Extranjero: ¿Pondremos, Teeteto, que el sofista sea un cualquiera o que sea íntegra y verdaderamente sabio? [221d] Teeteto: En manera alguna, un cualquiera; porque entiendo lo que dices: que tiene que ser sabio sobre todo quien tenga el nombre de “sofista”. [221d] Extranjero: Mas parece que habremos de suponer que tiene una cierta arte. [221d] Teeteto: ¿Cuál, pues, sería? [221d] Extranjero: “Mas,!por los dioses!, ¿no hemos ignorado el que este varón es congénere con lo que era el otro? [221d] Teeteto: ¿Con quién? [221d] Extranjero: El sofista, con el pescador de caña. [221d] Teeteto: ¿Cómo? [221d] Extranjero: Me parecen ambos ser una cierta clase de cazadores. [221e] Teeteto: ¿De qué caza cada uno? De uno hemos ya hablado. [221e] Extranjero: Acabamos de dividir en dos la caza, al separar la parte nadadora de la parte pedestre. [221e] Teeteto: Sí. [221e] Extranjero: Y discurrimos acerca de lo nadador en agua; mas dejamos sin dividir la parte pedestre, diciendo que era polieidética. [222a] Teeteto: Absolutamente. [222a] Extranjero: Hasta este punto el sofista y el pescador de anzuelo parten, a la vez, de la arte adquisitiva. [222a] Teeteto: Se parecen, pues. [222a] Extranjero: Mas se separan a partir de la vivicazadora; que uno de ellos va a capturar en mar, ríos y lagos lo en ellos viviente. [222a] Teeteto: ¿Y qué? [222a] Extranjero: Que el otro va a la tierra y a ríos de otra clase, cual a prados exuberantes en riqueza y juventud, para apoderarse de lo que en ellos se críe. [222b] Teeteto: ¿En qué sentido? [222b] Extranjero: Hay dos partes principales de caza pedestre. [222b] Teeteto: ¿Cuáles son? [222b] Extranjero: Una la de las criaturas mansas; la otra, la de las salvajes. [222b] Teeteto: Pero, ¿es que hay caza de las mansas? [222b] Extranjero: Sí; si es que el hombre es animal manso. [222b] Supón lo que quieras; que no hay animal manso; que hay alguno, distinto del hombre, que es manso, mas que el hombre es salvaje, o que digas ser manso el hombre, mas juzgues no haber caza alguna de hombres. De todos estos casos, defínenos cuál juzgas serte más agradable. [222c] Teeteto: Juzgo, Extranjero, que somos animal manso; y digo que hay caza de hombres. [222c] Extranjero: Digamos, pues, que la caza de mansos es doble. [222c] Teeteto: ¿En base a qué lo decimos? [222c] Extranjero: Definiendo a piratería, robo de hombres, tiranía y arte guerrera en conjunto, a todo ello, cual caza violenta. [222c] Teeteto: Bellamente. [222c] Extranjero: Mas a la arte judicial, a la demagógica y conversacional, demos en conjunto un nombre: el de arte “persuasoria”. [222d] Teeteto: Correctamente. [222d] Extranjero: Digamos que son dos los géneros de la persuasoria. [222d] Teeteto: ¿Cuáles? [222d] Extranjero: Uno de ellos se hace en privado; otro, ante el pueblo. [222d] Teeteto: Sea, pues, cada uno un eidos. [222d] Extranjero: Mas respecto de la caza de privados, ¿un eidos no es el de los asalariados; otro, el de los regalados? [222d] Teeteto: No entiendo. [222d] Extranjero: Al parecer, aún no has parado mientes en la caza de los amantes. [222d] Teeteto: ¿En qué? [222e] Extranjero: En que, además de otras cosas, hacen regalos a los cazados. [222e] Teeteto: Verdaderísimamente dicho. [222e] Extranjero: Sea éste el eidos de arte amatoria. [222e] Teeteto: Perfectamente. [222e] Extranjero: Empero, de la asalariada hay una parte que conversa para agradar y que hace del placer el solo y total cebo y que, cual único salario, saca para sí la alimentación; de ella afirmaríamos todos, según creo, ser arte adulatoria, o una cierta arte de complacer. [223a] Teeteto: ¿Cómo no? [223a] Extranjero: Mas el género que se precia de conversar por amor a la virtud, pero obtiene su salario en dinero, ¿no merecería tal género ser llamado con otro nombre? [223a] Teeteto: Pues, ¿cómo no? [223a] Extranjero: ¿Cuál sería? Trata de decirlo. [223a] Teeteto: Es evidente, porque me parece hemos encontrado al sofista, Diciendo, pues, tal nombre, creo que lo hemos llamado con el nombre debido. [223a] Extranjero: Según, pues, nuestro presente razonamiento, Teeteto, la parte de la arte apropiativa, raptora, cazadora, vivicazadora de animales terrestres, mansos, de hombres, en privado, por salario, por salario en dinero, falsamente pedagógica, que resulta ser caza de jóvenes ricos y notables, ha de ser llamada, como el presente razonamiento concluye, “sofística”. [223b] Teeteto: De todo en todo, así es. [223b] Extranjero: Mirémoslo además de estotra manera, porque el género que ahora investigamos no participa de arte vil, sino de una bien variada. Aparte de que, en lo anteriormente dicho, surgía la apariencia de no ser lo que estamos afirmando, sino otro género. [223c] Teeteto: ¿En qué sentido? [223c] Extranjero: El eidos de arte adquisitiva era doble; uno, el de la parte raptora; otro, el de intercambiadora. [223c] Teeteto: Así era. [223c] Extranjero: Digamos que hay dos eídoses de la intercambiadora; uno, el regalador; otro, el comercial. [223c] Teeteto: Dese por dicho. [223c] Extranjero: Además: afirmemos que la comercial se divide en dos. [223d] Teeteto: ¿Cómo? [223d] Extranjero: Separando la que comercia con productos propios, la autovendedora, de la que intercambia productos ajenos: la intercambiaria. [223d] Teeteto: Perfectamente. [223d] Extranjero: Y bien, de la intercambiaria esa parte, que es casi su mitad: la del cambio intraurbano, ¿no se llama “buhoneril”? [223d] Teeteto: Sí. [223d] Extranjero: Y esotra parte que cambia, por compra y venta, entre ciudades, ¿no se llama “mercantil”? [223d] Teeteto: ¿Cómo no? [223d] Extranjero: Mas ¿no observamos que, de la comercial, una parte compra y vende por moneda cuanto alimenta y — sirve para el cuerpo, mientras que la otra lo hace en cuanto sirve al alma? [223e] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices? [223e] Extranjero: Tal vez no reconozcamos lo que se refiere al alma; que lo otro nos es conocido. [223e] Teeteto: Sí. [224a] Extranjero: Hablamos de Música, en conjunto, traída y llevada continuamente de ciudad en ciudad, comprada aquí, vendida allá; y de la pintura e ilusionismo, y de otras cosas del alma; compradas y vendidas a veces para entretenimiento, a veces por serio interés; pero al que las compra y vende hay que llamarlo “comerciante”, no menos que al vendedor de alimentos y bebidas. [224a] Teeteto: Verdaderísimamente hablas. [224b] Extranjero: Así que también al que adquiere enseñanzas y las cambia, yendo de ciudad en ciudad, por dinero, ¿darás el mismo nombre? [224b] Teeteto: Ciertamente. [224b] Extranjero: De esta arte comercial en almas, ¿no llamaríamos a una de sus partes “exhibidora”; mientras que la otra, no menos ridícula que la anterior, es, no obstante, venta de enseñanzas?, ¿habrá de llamarse con nombre hermano al de “venta”? [224b] Teeteto: Ciertamente, pues. [224b] Extranjero: Mas de este tráfico en enseñanzas, una parte, la que trata con enseñanzas acerca de las demás artes habrá de llamarse con un nombre diverso; mas, con otro, la que trata con la virtud. [224c] Teeteto: ¿Cómo no? [224c] Extranjero: “Artimercantil” fuera el conveniente nombre para la que trata en otras artes; mas intenta tú de dar nombre a la que en virtudes. [224c] Teeteto: Y ¿quién no erraría dándole otro nombre, fuera de lo que estamos buscando: el género de sofista? [224c] Extranjero: Ningún otro. Sea, pues. Resumamos lo anterior diciendo que, esta segunda vez, la sofística se mostró ser esa parte de la adquisitiva —de la vendedora, de la comercial, de la mercantil, de la mercantil en lo del alma: en palabras y enseñanzas— que es la traficante en virtud. [224d] Teeteto: Muy bien. [224d] Extranjero: En tercer lugar: si alguien asentado en ciudad, compra algunas de esas enseñanzas, otras o esas mismas, o las fabrica él mismo, y, vendiéndolo todo, se propusiera vivir de ello, creo que no le darías otro nombre que el anterior. [224d] Teeteto: No estoy para darle otro. [224d] Extranjero: Así que a esa parte de la adquisitiva que es la vendedora, la comercial, la buhoneril, o en lo propio, o de ambas maneras, sea lo que sea mientras trafique en tales enseñanzas, la llamarás, como parece claro, género “sofístico”. [224e] Teeteto: Necesariamente, porque se ha de seguir el razonamiento. [224e] Extranjero: Consideremos, además, si el género ahora perseguido no se parecería a algo así... [225a] Teeteto: ¿A qué? [225a] Extranjero: La arte peleadora era, según nosotros, una parte de la adquisitiva. [225a] Teeteto: Pues lo cra. [225a] Extranjero: No estará, pues, fuera de lugar dividirla en dos. [225a] Teeteto: ¿En qué dos? [225a] Extranjero: Pongamos como una de sus partes la competitiva; la otra, la batalladora. [225a] Teeteto: Sea así. [225a] Extranjero: Es, pues, razonable y conveniente dar a esa parte de la batalladora que es de cuerpo a cuerpo un nombre cual el de "“violento”. [225a] Teeteto: Sí. [225a] Extranjero: Mas a la batalla de palabras a palabras, ¿qué — otro, Teeteto, se le daría sino el de “controversial”? [225b] Teeteto: Ningún otro. [225b] Extranjero: Pero las controversias son de doble clase. [225b] Teeteto: ¿Cómo? [225b] Extranjero: En cuanto que se hacen largos discursos contra Largos, y acerca de lo justo e injusto, son de clase forense. [225b] Teeteto: —Sí. [225b] Extranjero: Empero, esotro que se hace entre privados, y recortado en preguntas y respuestas, ¿no solemos llamarlo con otro nombre sino con el de clase “discuteril”? [225b] Teeteto: Con ningún otro. [225b] Extranjero: Mas a esa parte de la discuteril, en cuanto trata acerca de los contratos, pero que lo hace a las buenas e informalmente hay que ponerla como eidos, sin duda, ya que hemos reconocido que su definición es algo diverso; empero, no tuvo la suerte de recibir nombre de los predecesores; ni uno digno, de nosotros. [225b] Teeteto: Es verdad, porque se divide según pequeñeces, demasiadas y sutiles. [225b] Extranjero: Empero, al que se hace según arte y controvierte sobre lo justo e injusto mismo, y cosas parecidas en general, ¿no solemos llamarlo de eidos “disputa”? [225b] Teeteto: Pues ¿cómo no? [225d] Extranjero: Del eidos disputativo, una parte de él es la gastadora de dinero; la otra, la que, por suerte, es la ganadora de él. [225d] Teeteto: ¿Así de todo en todo es. [225d] Extranjero: Tratemos de dar nombre con que se ha de llamar a cada uno. [225d] Teeteto: Hágase así. [225d] Extranjero: Me parece que el eidos que procede del placer de discutir, con descuido de lo propio, mas cuyo léxico es oído con placer por la mayoría de los oyentes, ha de llamarse, según mi opinión, no con otro nombre sino can el de “charlatanería”. [225d] Teeteto: Así es como se lo llama. [225e] Extranjero: Mas a su contrario, al que saca dineros de discusiones privadas, trata, es tu turno, de darle un nombre. [225e] Teeteto: Y ¿quién no erraría, diciendo otro nombre, fuera de ese admirable, al que de nuevo volvemos por cuarta vez persiguiéndolo, que es el de “sofista”? [225e] Extranjero: Ningún otro; al parecer, pues, el sofista es ese género ganadineros que lo es de la arte disputativa, discuteril, controversial, peleona, batalladora, adquisitiva, tal como el razonamiento lo ha dilatado. [226a] Teeteto: Perfectamente. [226a] Extranjero: ¿Ves, pues, que, como se dice con verdad, esta fiera es sutil y que es un “dicho” —se dice «no se puede coger con una sola de las manos»? [226a] Teeteto: Así que es preciso, con ambas. [226a] Extranjero: Es preciso, pues; y hay que hacerlo según nuestras fuerzas, persiguiendo sus huellas. Dime: ¿no empleamos a veces algunos nombres de quehaceres domésticos? [226b] Teeteto: Sí, y de muchos; mas ¿a cuáles, de entre ellos, te refieres? [226b] Extranjero: A tales como, decimos, cerner, estirar, aventar, cribar. [226b] Teeteto: Ciertamente. [226b] Extranjero: Y además de éstos, los de cardar, peinar, tundir, y miles de otros tales términos artesanales que sabemos hay, ¿Es así? [226b] Teeteto: ¿Qué pretendes declarar con todo esto, proponiéndolo de paradigma, y preguntando según todo ello? [226b] Extranjero: Todo lo dicho se dice en vistas a división. [226c] Teeteto: Sí. [226c] Extranjero: Ya que, según mi razonamiento, hay, en todo esto, una sola arte, dignémonos darle un nombre. [226c] Teeteto: ¿Cuál le atribuiremos? [226c] Extranjero: El de arte “discernitiva”. [226c] Teeteto: Sea así. [226c] Extranjero: Considera si podemos descubrir a su vez de alguna manera dos eídoses. [226c] Teeteto: Exiges una consideración demasiado veloz para mí. [226d] Extranjero: Y por cierto que en los casos de los discernimientos dichos había que separar lo peor de lo mejor; pero lo semejante, de lo semejante. [226d] Teeteto: Ya casi queda claro lo dicho ahora. [226d] Extranjero: No tengo, por cierto, nombre para la primera clase de discernimiento; mas lo tengo para la que retiene y desecha lo peor. [226d] Teeteto: Dilo. [226d] Extranjero: Tal como yo lo entiendo, a tal discernimiento se lo llama, por todos, algo así como “purificación”. [226d] Teeteto: Pues así se llama. [226e] Extranjero: Según eso, pues, ¿no verían todos que el eidos purificador es doble? [226e] Teeteto: Sí, tal vez dándoles vagar; mas, por cierto, yo mismo no acabo de verlo. [226e] Extranjero: Y por cierto que, habiendo, respecto de los cuerpos, muchos eídoses de purificaciones, conviene incluirlos dentro de un nombre. [226e] Teeteto: ¿Cuántas, y dentro de cuál? [226e] Extranjero: Las de los vivientes: todo cuanto, dentro de — los cuerpos, es purificado, debidamente discernido por gimnasia y medicina; y las de fuera de él, insignificantes de nombrar, de que se ocupa la bañística; y las purificaciones de los cuerpos inanimados, de que se cuidan la batanería y toda ornamentística y que, según detalles, ha recibido nombres al parecer muchos y ridículos. [227a] Teeteto: Mucho, por cierto. [227a] Extranjero: Así es de todo en todo, Teeteto. Empero, al método de razonar no le importan ni más ni menos la espongística que la farmacología, aunque aquélla nos ayude purificándonos en cosas pequeñas; y ésta, en grandes; porque tal método, tratando de conseguir entender todas las artes y de captar lo que tienen de congénere o de no congénere, aprecia, por ello, igualmente a todas y, comparándolas, no tiene, en modo alguno, a una por más ridícula que a otra; y no declara al cazador por guerra más venerando que al matador de pulgas, sino como más pretencioso. Mas ahora. [227b] respecto de lo preguntado: qué nombre daremos a ese conjunto de facultades a las que corresponde purificar cuerpos animados o inanimados; nada importa el que el empleado parezca el más agradable; que mantenga unido todo lo perteneciente a las purificaciones del alma, y, separado, cuanto purifica otras cosas, porque tal método se propuso ahora separar de las demás la purificación propia de la mente, si es que queremos entender lo que pretendía. [227c] Teeteto: Lo he entendido, y admito que hay dos eídoses de purificación: uno, el eidos que se refiere al alma, separado del propio del cuerpo. [227c] Extranjero: Bellísimamente. Oyeme lo siguiente, tratando de dividir en dos lo dicho. [227d] Teeteto: Guía como quieras, trataré de dividir contigo. [227d] Extranjero: ¿Decimos que Maldad es, en el alma, algo diverso de Virtud? [227d] Teeteto: ¿Cómo no? [227d] Extranjero: ¿Y que purificación consistía en dejar una de las dos, expulsando cuanto haya de vil? [227d] Teeteto: Así era. [227e] Extranjero: En la medida, pues, en que encontráremos, en el alma, una eliminación de Maldad, llamándolo “purificación” hablaríamos a tono. [227e] Teeteto: Y muy bien. [227e] Extranjero: Hay que afirmar haber dos eídoses de Maldad en el alma. [227e] Teeteto: ¿Cuáles? [228a] Extranjero: Uno de ellos es cual enfermedad en el cuerpo; el otro, cual fealdad inducida. [228a] Teeteto: No lo entendí. [228a] Extranjero: ¿No haz tal vez considerado que son lo mismo enfermedad y discordia? [228a] Teeteto: 'Tampoco a esto tengo qué se haya de responder. [228a] Extranjero: ¿Es que piensas que discordia es algo diverso de esa disconformidad que surge en lo congénere por obra de una corrupción? [228a] Teeteto: De ninguna manera. [228a] Extranjero: Mas fealdad, ¿qué otra cosa es sino ese género de cosa de malver que es el de total falta de “medida”? [228b] Teodoro: De ninguna manera otra cosa. [228b] Extranjero: Pues bien: ¿no advertimos que en el alma de los que la tienen vil se oponen opiniones a deseos, ánimo a placeres, razón a penas, y todo ello entre sí? [228b] Teeteto: Grandemente. [228b] Extranjero: Mas todo ello es, por necesidad, congénere. [228b] Teeteto: Pues ¿cómo no? [228b] Extranjero: Así que hablaremos correctamente si decimos que Maldad es discordia y enfermedad del alma. [228b] Teeteto: Correctísimamente. [228c] Extranjero: Y ¿qué de estotro?: de todo lo partícipe de Movimiento que trate de dar en un blanco propuesto, mas, a cada intento, se desvíe y no dé en él, ¿afirmaremos que esto sucede por coajuste en medida entre los dos o, lo contrario, por desajuste en medida? [228c] Teeteto: Es claro que por desajuste en medida. [228c] Extranjero: Mas sabemos que toda alma es involuntariamente ignorante. [228c] Teeteto: Así es, realmente. [228c] Extranjero: Según esto, el ignorar resulta o ser otra cosa que aberración por desvío del juicio de un alma al tender hacia verdad. [228d] Teeteto: Así es enteramente. [228d] Extranjero: Hay que afirmar, pues, que alma insensata es fea y des-mesurada. [228d] Teeteto: Así parece. [228d] Extranjero: Hay, pues, al parecer, dos géneros de males en ella; uno, el llamado por la mayoría “maldad”, que es. [228d] evidentemente, una enfermedad. [228d] Teeteto: Sí. [228d] Extranjero: Otro, el que llaman “ignorancia”, mas no quieren admitir el que sea maldad cuando se engendra tan sólo en el alma. [228e] Teeteto: A pesar de que no lo entendí así mientras lo decías, hay que convenir efectivamente en que hay dos géneros de maldad en el alma; y en que cobardía, intemperancia e injusticia han de ser consideradas, todo ello, como enfermedad nuestra; mas que padecer de grande y variada ignorancia ha de tenerse por fealdad. [228e] Extranjero: Pues bien: respecto del cuerpo, ¿no hay para estas dos afecciones dos artes? [228e] Teeteto: ¿Cuáles son? [229a] Extranjero: Para la fealdad, la gimnástica; para la enfermedad, la medicina. [229a] Teeteto: Tal parece. [229a] Extranjero: Según esto, para insolencia, injusticia, cobardía, ¿no hay también el arte correccional que es, de entre todas las artes, la más afín a Justicia? [229a] Teeteto: Verosímilmente, para hablar según la opinión humana. [229a] Extranjero: Pues, para toda clase de ignorancia, ¿qué otra arte mejor, diríamos, que la instructora? [229a] Teeteto: Ninguna. [229a] Extranjero: Ahora bien: ¿habrase de decir que hay tan sólo un género de ella o que hay más; empero, que de ella son dos los más importantes? Considéralo. [229b] Teeteto: Estoy considerándolo. [229b] Extranjero: ¿Te parece que lo encontraríamos más rápidamente de esta manera? [229b] Teeteto: ¿De cuál? [229b] Extranjero: Mirando si la ignorancia admite un corte por su mitad, porque, de ser doble ella misma, es claro que necesariamente la instrucción ha de tener dos partes, una para cada género de ella. [229b] Teeteto: Pues bien: ¿te está ya en claro lo que se busca? [229c] Extranjero: Por cierto que me parece ver un eidos grande, pesado y bien definido de ignorancia, contrapeso de todas sus demás partes. [229c] Teeteto: ¿Cuál es? [229c] Extranjero: La de creer que sabe algo quien no lo sabe; de ella, me temo, proceden todos los deslices de la mente. [229c] Teeteto: Es verdad. [229c] Extranjero: Más aún: a este solo eidos de ignorancia se le da el nombre de “estupidez”. [229c] Teeteto: Así es. [229c] Extranjero: ¿Qué nombre, pues, habrá que dar a esa parte del arte instructora que la elimina? [229d] Teodoro: Creo, Extranjero, que no es otro sino el de instrucción artesanal; aunque, aquí y entre nosotros, se la ha llamado “educación”. [229d] Extranjero: Y así es, Teeteto, casi entre todos los griegos. Pero examinemos un poco más si es un eidos indivisible del todo o admite una división digna de nombrarse. [229d] Teodoro: Hay que considerarlo. [229d] Extranjero: Me parece haber aún una manera de división¹ [229d] Teeteto: ¿Según qué? [229d] Extranjero: Respecto de la instructora en razonamientos hay, al parecer, un camino más áspero; empero, hay otra parte de ella más llana. [229e] Teeteto: ¿Decimos cuál es lo típico de cada una de las [229e] Extranjero: De la una, ese venerable método de nuestros padres del que se servían sobre todo para con sus hijos y aún se sirven de él hoy en día cuando faltan en algo. [230a] enfadándose unas veces, exhortando otras de más suave manera; en conjunto y correctamente llamaríaselo “admonición”. [230a] Teeteto: Así es. [230a] Extranjero: De la otra, pareciera como si algunos, al darse a sí mismos razón de ello, estuvieran persuadidos de que toda ignorancia es involuntaria, y de que quien se cree ser sabio no quiere aprender nada de aquello en que presume ser entendido; aparte de que con gran trabajo el eidos admonitorio de la educación consigue poca cosa. [230a] Teeteto: Y lo creen correctamente. [230b] Extranjero: Se ponen, a expulsar tal presunción de esta manera... [230b] Teeteto: ¿De cuál? [230b] Extranjero: Preguntando a quien se crec estar diciendo algo, y nada dice; ponen a prueba fácilmente las opiniones de tales vagos y, recolectándolas, las contraponen, según identidad, en los razonamientos unas a otras, y, contraponiéndolas así, queda de manifiesto que son contrarias ellas a sí mismas sobre lo mismo, respecto de lo mismo y según lo mismo. Mas los tales, viéndose así, se irritan consigo mismos, se amansan respecto los demás; y de esta manera se libran de las grandes y obstinadas opiniones propias; escuchar todas esas liberaciones resulta deleitosísimo, y de seguro beneficio para el que las padece, porque, joven querido, a la manera como los médicos del cuerpo están convencidos de que el cuerpo no puede gozar de la alimentación aportada antes de que se expulse lo que en él estorba, así los que purifican a los tales piensan lo mismo respecto del alma: que no sacará provecho ella de las enseñanzas aportadas antes de que, refutando al refutado, le pongan modestia, por arrancar las opiniones obstaculizadoras de las enseñanzas; así quedará purificado y creerá que sabe sólo lo que sabe, y no más. [230d] Teeteto: Tal es el estado mejor, y el más sensato de todos. [230d] Extranjero: Por todo esto, Teeteto, hemos de decir que la refutación es la máxima y su¡1=rema de las purificaciones; y se ha de juzgar que el no refutado, aunque por caso sea el Gran Rey, está impurificado en lo más importante, y por ello ineducado y feo en lo que conviene esté superlativamente puro y bello quien, en realidad, haya de ser bienaventurado² [230e] Teeteto: De todo en todo, así es. [230e] Extranjero: Pues bien: ¿quiénes, afirmaremos, se sirven de tal arte?, porque me temo que hayamos de decir que los sofistas. [231a] Teeteto: ¿Como así? [231a] Extranjero: Para no atribuirles más de lo debido. [231a] Teeteto: Mas lo ahora dicho es una cierta semblanza suya. [231a] Extranjero: Por cierto que se asemeja al perro el lobo: lo más salvaje a lo más manso. Empero, el cauto ha de ponerse siempre en guardia sobre todo respecto de las semejanzas, porque es género resbalosísimo. Con todo sean tales los sofistas, porque no creo que se vaya a discutir sobre pequeñeces, cuando se está suficientemente en guardia. [231b] Teeteto: No es verosímil, por cierto. [231b] Extranjero: Tomemos, pues, de la arte discernidora la purificadora; dentro de la purificadora delimítese la parte referente al alma; parte de ésta es la instructora; de la instructora, lo es la educadora; a su vez, respecto de la educadora, esa refutación que se hace de la vana pretensión de sabiduría, según el presente y aclarador razonamiento, llámese no de otra manera que, en su género, “genuina sofística”. [231b] Teeteto: Llámese así; mas me desconcierta el que el sofista se haya aparecido de tantas maneras, tantas que se me hace dificultoso decir con verdad “qué es” en realidad. [231c] Extranjero: Y es natural que te desconciertes. Mas también él ha de hallarse ahora sumamente desconcertado en cuanto a evadirse del razonamiento, por;¡ue correcto es el refrán al decir que «no es fácil escaparse de todos». Así que ataquémoslo sobre todo ahora. [231c] Teeteto: Bellamente dicho. [231c] Extranjero: Primero, pues, detengámonos a respirar y, mientras descansamos, hablemos con nosotros mismos. Bien: ¿de cuántas maneras se nos ha aparecido el sofista?, porque pienso que, primero, lo encontramos de cazador asalariado de jóvenes ricos. [231d] Teeteto: Sí. [231d] Extranjero: En segundo lugar, de comerciante en enseñanza del alma. [231d] Teeteto: Así fue. [231d] Extranjero: Tercero, ¿no se nos mostró cual buhonero en eso mismo? [231d] Teeteto: Sí; y en cuarto lugar como vendedor de sus propias enseñanzas. [231d] Extranjero: Correctamente lo recordaste. Trataré de recordarte yo, lo quinto, porque resultó ser una cierta especie de atleta en luchas verbales que ha reservado para sí el arte disputacional. [231e] Teeteto: Así fue. [231e] Extranjero: El sexto era dudoso; no obstante, le concedimos ser, contra opiniones obstaculizadoras, purificador del alma con enseñanzas. [231e] Teeteto: Enteramente. [232a] Extranjero: ¡¿No ves que, cuando alguien parece sabio en muchas cosas, mas se lo llama con el nombre de una sola arte, tal pariencial no es nada sano? Es claro, por el contrario, que quien tal padece no puede, respecto de una atte, ver aquello a lo que todas sus enseñanzas miran: y por eso se llama con muchos nombres, en vez de con uno, a quien así las tiene. [232a] Teeteto: Esto es lo que verosímilmente ha pasado en este punto. [232b] Extranjero: Que no nos pase, pues, por desidia esto en la presente investigación. Retomemos ante todo algo de lo dicho acerca del sofista, porque me parece que un algo sobre todo lo está claramente señalando. [232b] Teeteto: ¿Qué? [232b] Extranjero: Afirmamos —¿dónde?—, que era disputador. [232b] Teeteto: Sí. [232b] Extranjero: Pues bien: ¿no se hacía además maestro de eso mismo a los otros? [232b] Teeteto: ¿Cóma así? [232b] Extranjero: Consideremos, pues, acerca de qué los tales afirman hacer a otros disputadores. Séanos éste el inicio de la consideración. Bien: ¿es acerca de las cosas divinas, invisibles para la mayoría, en lo que los hacen capaces de disputar? [232c] Teeteto: Eso es lo que precisamente se dice de ellos. [232c] Extranjero: ¿Y qué acerca de cuanto hay de visible en tierra y cielo y cosas tales? [232c] Teeteto: Lo mismo. [232c] Extranjero: Mas por cierto que en las reuniones privadas, cuando se dice algo acerca del engendramiento y de los seres en general, ¿no notamos que son formidables en replicar y que hacen a los otros capaces como ellos? [232c] Teeteto: De todo en todo, así es. [232d] Extranjero: ¿Y qué en lo referente a leyes y a todo lo político?, ¿no prometen formar redargüidores? [232d] Teeteto: Ninguno, por decirlo así, trataría con ellos si no lo prometieran. [232d] Extranjero: Empero, acerca de todas y de cada una de las artes, lo que el artesano mismo haya de replicar a cada oponente está ya popularizado y escrito para quien quiera aprenderlo. [232e] Teeteto: Parece que estás hablando de los escritos de Protágoras sobre lucha y las demás artes. [232e] Extranjero: Y de los de muchos otros, amigo. ¿Mas no parece que es capitalmente lo propio de la arte disputadora un cierto poder capaz de discutir sobre todo? [232e] Teeteto: Me parece que no deja gran cosa fuera. [232e] Extranjero: Mas, por los dioses!, muchacho, ¿crees que es eso posible?; aunque tal vez vosotros los jóvenes veáis más agudo, donde nosotros vemos más confuso. [233a] Teeteto: ¿En qué y a qué te refieres?, pues no comprendo lo que se está ahora preguntando. [233a] Extranjero: Si es posible que algún hombre sepa de todas las cosas. [233a] Teeteto: Fuera en tal caso, Extranjero, bienaventurado nuestro género. [233a] Extranjero: Entonces, ¿cómo un insciente podría replicar, diciendo algo sano, al sabio? [233a] Teeteto: No hay manera. [233a] Extranjero: ¿Cuál sería entonces la maravilla del poder sofístico? [233a] Teeteto: ¿Acerca de qué? [233b] Extranjero: De qué manera poder tal vez instalar en los jóvenes la opinión de que “son” en todo más sabios que todos, porque es claro que si no replicaran correctamente y no se lo “pareciere” a ellos, mas, “pareciéndolo”, no dieran la impresión de "ser”, por tales réplicas, sapientes, ya podrían despedirse, y es frase tuya, de que alguien, pagándoles, quisiera hacerse, en tales materias, discípulo de ellos. [233b] Teeteto: Que se despidan. [233b] Extranjero: ¿Mas lo querrán? [233b] Teeteto: Sí, y mucho. [233c] Extranjero: Porque dan la impresión, creo, de tratar científicamente de aquello sobre que disputan. [233c] Teeteto: Pues ¿cómo no? [233c] Extranjero: ¿Afirmaremos que lo hacen en todas las materias? [233c] Teeteto: Sí. [233c] Extranjero: ¿Parecen, pues, a los discípulos ser sabios en todo? [233c] Teeteto: Ciertamente. [233c] Extranjero: Mas no siéndolo, ya que tal cosa nos pareció imposible. [233c] Teeteto: Pues ¿cómo no lo fuera? [233c] Extranjero: Quédanos, pues, en claro que, acerca de todo, el sofista posee una ciencia opinativa, mas no verdadera. [233d] Teeteto: De todo en todo, así es; y me parece que lo ahora dicho es el más correcto dicho sobre ellos. [233d] Extranjero: Echemos mano a un cierto paradigma más claro acerca de ellos. [233d] Teeteto: ¿A cuál? [233d] Extranjero: A éste; trata de, poniendo atención, responder bien, y muy bien. [233d] Teeteto: ¿A qué? [233d] Extranjero: Si alguien sostuviera que sabe, no precisamente decir y replicar, sino hacer y producir todas las cosas con una sola arte. [233e] Teeteto: ¿En qué sentido hablas de “todas”? [233e] Extranjero: Comienzas ya por desconocer el principio de lo dicho, ya que al parecer, no entiendes eso de “todas”. [233e] Teeteto: Pues no. [233e] Extranjero: Con ello me refiero a ti, a mí, entre todos; y, además de nosotros, a lo demás: animales y árboles. [233e] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices? [233e] Extranjero: Si alguien afirmara que puede producirme a mí, a ti y a todas las demás criaturas. [234a] Teeteto: ¿De qué producción hablaría?; porque, ciertamente, no dirás habla de un labrador, ya que dices de él ser productor de animales. [234a] Extranjero: Lo afirmo; y, además, de mar y tierra, de cielo y de dioses y de todo lo demás; y, encima, aún los produce a todos rápidamente y los vende por bien menuda moneda. [234a] Teeteto: Estás hablando en broma. [234a] Extranjero: ¿Cómo así? ¿No hay que tener por broma eso de quien dice que sabe todo y que lo enseñaría a otra por poco y en breve tiempo? [234a] Teeteto: Absolutamente. [234b] Extranjero: ¿Tienes algún eidos de broma o más artificioso o más gracioso que el imitativo? [234b] Teeteto: Ninguno; porque haz mencionado un eídos variadísimo y frecuentísimo, resumiendo en él todos. [234b] Extranjero: Según esto, pues, sabemos que quien se gloríe de poder hacer con una sola arte todo, será capaz —haciendo con el arte pictórica imitaciones de las cosas, de igual nombre que ellas y mostrándolas de lejos a los más insensatos de los jóvenes— de engañarlos cual si fuera más que suficientemente capaz de realizar efectivamente lo que se propusiera hacer. [234c] Teeteto: Pues ¿cómo no? [234c] Extranjero: Ahora bien: ¿no presumimos que, en las palabras, hay una cierta arte por cuya virtud es factible encantar con ellas a los jóvenes —bien distantes aun de la verdad de las cosas— mediante los oídos, mostrándoles eídolos hablados de todo, de tal manera que los haga decir que parecen de verdad, y que quien las dice es el más sabio que todos en todo? [234d] Teeteto: Pues ¿por qué no habría una tal arte? [234d] Extranjero: A la mayoría de los oyentes de entonces, ¿no les será necesario, dando tiempo al tiempo —progresando en edad, en contacto próximo con las realidades, y forzados claramente por la experiencia a habérselas con ellas—, cambiar las opiniones entonces formadas, de manera que les parezcan pequeño lo grande, difícil lo fácil, y tedas las fantastiquerías palabreras se les trastornen totalmente bajo las sobrevenidas realidades de la práctica? [234e] Teeteto: Al menos así lo juzgo a mi edad. Y creo ser de los que están aún a distancia mayor. [234e] Extranjero: Así que nosotros, todos los aquí presentes. [234e] trataremos y tratamos ahora de llevarte a proximidad sin tales — inconvenientes. Pero respóndeme sobre el sofista, esto: ¿no está ya en claro que es un cierto encantador, imitador como es de las realidades; o no pondremos en duda el que, acerca de lo que piensa ser potente en discutir, acerca de eso mismo posea tal vez verdaderamente ciencia? [235a] Teeteto: ¿Cómo no, Extranjero, si por lo dicho queda ya en claro que es uno de los que toman parte en la broma? [235a] Extranjero: Hay que tomarlo, pues, como encantador e imitador. [235a] Teeteto: ¡¿Cómo no tomarlo así? [235a] Extranjero: Pues bien; nuestra presente tarea consiste en no dejar ya huir a la fiera, porque casi la hemos cercado y captado en la red de los instrumentos que en tales razonamientos se usan, de modo que ya no se escapará de éste: [235b] Teeteto: ¿De cuál? [235b] Extranjero: De no ser uno del género de los ilusionistas. [235b] Teeteto: Aun a mí me parece lo mismo. [235b] Extranjero: Queda, pues, en firme el que hemos de dividir lo más pronto posible la arte de imaginería; descender a su fondo; y, si el sofista comienza por resistírsenos, capturarlo según las órdenes del razonamiento regio; y, entregándoselo, mostrar la caza. Mas si se escabulle entre las partes del arte imitativa, seguirlo, dividiendo siempre la sección bajo la que se haya metido, hasta que caiga. Que ni él ni otro género alguno podrá gloriarse jamás de evadir ese método de los capaces de perseguir así algo en detalle y en conjunto. [235c] Teeteto: Bien dicho; hagámoslo así. [235c] Extranjero: Según el precedente modo de división me parece estar viendo dos eídoses de la imitativa; mas en cuál - de ellos se hallare la idea que buscamos, me parece que no soy capaz de saberlo. [235d] Teeteto: Ante todo divide, y dinos a qué dos eídoses te refieres. [235d] Extranjero: En la imitativa veo la arte asemejativa que tiene lugar sobre todo cuando se hace la imitación misma o midiéndola con el paradigma en longitud, anchura y profundidad, y además, dando a cada parte los apropiados colores. [235e] Teeteto: Bien. Mas ¿no es eso lo que tratan de hacer todos los imitadores? [235e] Extranjero: Pues no todos los que esculpen o pintan obras grandes; porque si las conmesuraran con las medidas verdaderas de las cosas bellas, sabes que las partes superiores aparecerían más pequeñas de lo debido; y más grandes, las inferiores, por ver nosotros las primeras de lejos; las otras, de cerca. [236a] Teeteto: Así en efecto es. [236a] Extranjero: Según esto los artistas, dejando en paz lo verdadero, reproducen no las medidas reales, sino las que parezcan bellas en los eídolos. [236a] Teeteto: De todo en todo, así es. [236a] Extranjero: ¿No será justo el que a lo que es diverso, mas sí, semejante, llamemos “semeja”? [236a] Teeteto: Sí. [236b] Extranjero: Y que a esa parte de la imitativa hayamos de llamar, cual lo hicimos anteriormente, arte “asemejativa”. [236b] Teeteto: Así ha de llamarse. [236b] Extranjero: Pues bien: ¿qué llamamos a lo que parece asemejarse a lo Bello precisamente, mas no desde el propio punto para ver lo Bello? Así que no es semejante a lo que decimos asemejarse, si alguien pudiera ver tales grandes obras adecuadamente. Puesto que, por una parte parece, mas no se asemeja, ¿no lo llamaríamos “parencial”? [236b] Teeteto: ¡¿Qué otra cosa? [236b] Extranjero: ¿No es muy frecuente esta parte en el dibujo y en toda imitativa? [236b] Teeteto: ¿Cómo no? [236c] Extranjero: Al arte que produce parenciales, mas no semejas, ¿no denominaríamos correctísimamente arte “parencial”? [236c] Teeteto: Absolutamente. [236c] Extranjero: He denominado, pues, según esto, a estos dos eídoses del arte de la imaginería, artes “asemejativa” y "parencial”. [236c] Teeteto: Correctamente. [236c] Extranjero: Mas dudaba antes en cuál haberse de colocar al sofista; y aun ahora no acabo de verlo claramente, que, en realidad, es este varón admirable y dificilísimo de aprehender, porque aun ahora muy bien y de sutil manera halló modo de escabullirse hacia un eidos desconcertante. [236d] Teeteto: Tal parece. [236d] Extranjero: ¿Por reconocerla lo afirmas, o una cierta fuerza te impelió, acostumbrado al razonamiento, hacia una rápida afirmación? [236d] Teeteto: ¿Cómo y para qué lo has dicho? [236e] Extranjero: En realidad, feliz, estamos considerando algo absolutamente difícil; porque “parecer” algo y “opinar”, mas "no ser”, y decir algo, mas “no verdadero”, todo esto está siempre, antes y ahora, rebosante en sinsalidas; porque, Teeteto, cómo se haya de decir lo falso ú opinar que lo hay realmente, y, afirmando todo esta, no verse envuelto en contradicción, cosa es sobremanera dificultosa. [237a] Teeteto: ¿Cómo así? [237a] Extranjero: Tal razonamiento se ha atrevido a suponer que “el no-Ente es”, porque, de otra manera, no llegaría a haber falsedad. Mas el gran Parménides, muchacho, siéndolo aún nosotros, de principio a fin de su vida dio testimonio en contra, diciendo constantemente en prosa y en verso: en modo alguno conseguirías, dice, que no-Ente sea; mas, al investigar, aleja al pensamiento de tal camino. Tal es su testimonio; pero, sobre todo, convenientemente puesto a prueba, el razonamiento mismo lo declararía. Consideremos, pues, esto de primero, si te es igual. [237b] Teeteto: Haz de lo mío lo que quieras; mas, en cuanto al razonamiento, prosíguelo tú de la que consideres mejor manera, y condúceme por tal camino. [237b] Extranjero: Así hay que hacerlo. Dime, pues: ¿nos atrevemos a hablar de lo absolutamente no-Ente? [237b] Teeteto: ¿Cómo no? [237b] Extranjero: Si, pues, no por ganas de discutir ni de broma, sino en serio, y entendiendo, hubiera uno de los oyentes de responder a qué hay que aplicar ese nombre de “no-Ente”, ¿para qué y a qué creemos que él lo usaría y respondería al interrogador? [237c] Teeteto: Cosa difícil preguntas, y, casi sin respuesta ni salida alguna para alguien como yo. [237c] Extranjero: Mas es claro que lo de “no-Ente” no puede aplicarse a algún ente. [237c] Teeteto: Pues ¿cómo? [237c] Extranjero: Si, pues, ho, a “Ente”, —atribuyéndolo a algún ente, tampoco se lo atribuiría correctamente. [237c] Teeteto: ¿Cómo así? [237d] Extranjero: Además, nos es claro el que esa palabra “algo” la decimos siempre de un ente porque decirla a solas de todo, cual desnuda y privada de todos los entes, es imposible. ¿Es así? [237d] Teeteto: Es imposible. [237d] Extranjero: Considerándolo así, ¿admites que necesariamente quien dice “algo” dice algo “uno”? [237d] Teeteto: Así es. [237d] Extranjero: ¿Afirmarás, pues, que “algo”, en singular, es signo de uno; “algo” en “dual”, lo es de dos; “algo” en “plural”, lo es de muchos? [237d] Teeteto: Pues ¿cómo no? [237e] Extranjero: Así que quien dice “no algo”, de toda necesidad, parece no decir absolutamente nada. [237e] Teeteto: Necesarísimamente. [237e] Extranjero: ¿Así que ni siquiera se habrá de conceder que quien tal dice “diga”, ciertamente; mas diga “nada”; sino que se habrá de afirmar que ni “dice”, cuando intenta hablar de “no-Ente”? [237e] Teeteto: Tal razonamiento pondría fin a la sinsalida. [238a] Extranjero: No hables tan en grande; porque, amigo, de las sinsalidas nos queda aún la mayor y primera, ya que afecta al principio mismo del asunto. [238a] Teeteto: ¿Cómo dices?; habla y no disimules nada. [238a] Extranjero: A Ente por cierto, ¿podría advenirle algo diverso de lo que les adviene a los entes? [238a] Teeteto: Pues ¿cómo no? [238a] Extranjero: ¿Mas afirmaremos que a no-Ente le es posible le advenga algo de los entes? [238a] Teeteto: ¿Pues cómo? [238a] Extranjero: Ponemos que número es, en conjunto, algo de los entes. [238b] Teeteto: Hay que poner que si algo es de ellos, lo es él. [238b] Extranjero: No intentemos, pues, atribuir a no-Ente ni el plural ni el singular de número. [238b] Teeteto: Según esto, al parecer, intentaríamos correctamente hacerlo, como el razonamiento lo afirma. [238b] Extranjero: ¿De qué manera, pues, o con palabra hablada o con la mente, podría uno de alguna manera captar, sin el número, los no-entes o no-Ente? [238b] Teeteto: Di, cómo. [238c] Extranjero: Cuando decimos “no-entes”, ¿no intentamos atribuir el plural de número? [238c] Teeteto: ¿Cómo no? [238c] Extranjero: Y, a su vez, al decir “no-Ente”, ¿lo de uno? [238c] Teeteto: Clarísimamente. [238c] Extranjero: Y no obstante afirmamos que no es ni justo Di correcto coajustar ente con no-Ente. [238c] Teeteto: Verdaderísimamente dicho. [238c] Extranjero: ¿Comprendes, pues, que no es posible ni expresar correctamente ni decir ni pensar en no-Ente en él “en cuanto él mismo”, sino que es impensable, indecible, inexpresable e irracional? [238c] Teeteto: De todo en todo, así es. [238d] Extranjero: ¿Erramos, pues, al decir hace un momento que íbamos a tratar de la sinsalida máxima acerca de él? [238d] Teeteto: ¿Que tenemos aún por decir otra mayor que ésa? [238d] Extranjero: Pues ¿qué?, admirable amigo; ¿no ves por lo mismo dicho que aun al refutador lo acorrala no-Ente a una sinsalida tal que, al intentar refutarlo, le fuerza a contradecirse a sí mismo respecto de él? [238d] Teeteto: ¿En qué sentido?, dilo más claramente aún. [238e] Extranjero: Por mí que no hacen falta más claras consideraciones; porque, admitiendo que no-Ente no ha de participar ni del singular ni del plural, he dicho, entonces y ahora, de él que es uno, pues digo "'el” no-Ente. ¿Comprendes, por cierto? [238e] Teeteto: Sí. [238e] Extranjero: Y por cierto que poco antes afirmé que era inexpresable, indecible y alógico. ¿Me sigues? [238e] Teeteto: Sigo; pues ¿cómo no? [239a] Extranjero: Mas al tratar de atribuirle "ser", ¿no dije lo contrario a lo anterior? [239a] Teeteto: Tal parece. [239a] Extranjero: Empero, atribuyéndoselo, ¿no lo tratábamos como uno? [239a] Teeteto: Sí. [239a] Extranjero: Y al atribuirle lo de alógico, indecible e inexpresable, ¿no le dirigíamos la palabra cual si fuera “uno”? [239a] Teeteto: Pero ¿cómo no? [239a] Extranjero: Empero hemos de afirmar, si es que se ha de hablar correctamente, que no hay que definirlo ni como uno ni como muchos; ni tan sólo llamarlo “él”, porque, aun con tal manera de hablar, se le estaría atribuyendo el eidos de “uno”. [239a] Teeteto: Ciertamente. [239b] Extranjero: En cuanto a mí, ¿qué más diría?; porque antes y ahora se me hallaría vencido por la refutación misma de no-Ente; así que como dije y digo, no miremos “en mí” corrección al hablar de no-Ente; vamos ya, y considerémoslo en sí”. [239b] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices? [239b] Extranjero: Bien, pues; trata gallardamente —ya que eres joven, esforzándote lo más que pudieres— de hablar correctamente de no-Ente, sin atribuirle ni esencia ni unidad ni pluralidad numérica. [239c] Teeteto: Grandes, por cierto y aun descomunales, fueran mis ánimos para emprenderla si, viendo lo que te ha pasado, lo emprendiera yo. [239c] Extranjero: Si te parece, dejemos de lado eso de tú y yo. Mas hasta que tengamos la suerte de encontrar a alguien que pueda hacerlo, digamos que, de habilidosísima manera, el sofista se nos ocultó en inaccesible lugar. [239c] Teeteto: Y mucho que lo parece, por cierto. [239c] Extranjero: -Si, pues, afirmamos que posee una cierta arte fantasmal, aprovechándose fácilmente de nuestra carencia de palabras nos invertirá los razonamientos, cuando lo llamemos “eidolofactor", preguntándonos, qué entendemos, ante todo, por “eídolon”. Hemos de considerar, pues, Teeteto, qué se responderá al joven respecto de lo preguntado. [239d] Teeteto: Es claro, afirmaremos, que nos referimos a los eídolos en aguas y espejos; además a los pintados, a los esculpidos y a otros tales. [239e] Extranjero: Patentemente, Teeteto, nunca has visto un sofista. [239e] Teeteto: ¿Por qué? [239e] Extranjero: Te parecerá que cierra los ajos o que absolutamente no los tiene. [239e] Teeteto: ¿Cómo así? [239e] Extranjero: (Cuando le das esa respuesta, hablándole de espejos y obras de arte, se reirá de tus palabras, ya que le hablas cual a vidente, fingiendo él no conocer ni espejos ni aguas ni nada de la vista. Te preguntará tan sólo por tus palabras. [240a] Teeteto: ¿Qué? [240a] Extranjero: Por eso de qué, hablando de todas estas cosas como muchas, juzgaste deber darles “un” nombre para todas con el vocablo “eídolon”, cual si fueran “uno”, Habla, pues, y defiéndete sin ceder en nada a tal varón. [240a] Teeteto: ¿Qué afirmaríamos, Extranjero, ser eídolon sino algo tal que es diverso de, y asemejado a, lo verdadero? [240b] Extranjero: ¿A ese tal diverso lo llamas “verdadero”, o de qué dices eso de tal? [240b] Teeteto: En modo alguno lo llamo “verdadero”, sino verosímil. [240b] Extranjero: ¿Llamas “verdadero” a lo realmente ente? [240b] Teeteto: Así es. [240b] Extranjero: Pues bien; ¿no es lo no-verdadero contrario a lo verdadero? [240b] Teeteto: Así es. [240b] Extranjero: Así que a lo vero-símil llamas “no realmente ente”, puesto que dices de él que no es verdadero. [240b] Teeteto: Mas de alguna manera es. [240b] Extranjero: Pero no “verdaderamente”, afirmas. [240b] Teeteto: Pues no, fuera de ser “realmente” imagen. [240b] Extranjero: ¿Así que lo que llamamos “imagen”, aun no siendo “realmente” ser, es “realmente” imagen? [240c] Teeteto: Están, pues, a pique de estar ya complicados de esta manera no-Ente y Ente; y por cierto, de bien absurda. [240c] Extranjero: ¿Cómo no absurda?, pues ves que por este intercambio de palabras el sofista, el de múltiples cabezas, nos ha forzado a admitir, contra nuestra voluntad, que el [240c] Teeteto: Lo veo y muy bien. [240c] Extranjero: Pues bien: ¿cómo definiríamos el arte del sofista de modo que seamos capaces de concordar con nosotros mismos? [240c] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices, y qué es lo que temes? [240d] Extranjero: Cuando afirmamos que con lo parencial nos engaña y que su arte es engañosa, ¿afirmaremos que nuestra alma piensa en falso por obra de su arte, o qué diremos más bien? [240d] Teeteto: Eso; porque, ¿qué otra cosa diríamos? [240d] Extranjero: Mas opinión falsa será la que opine lo contrario a la realidad, ¿no es así? [240d] Teeteto: Sí: lo contrario. [240d] Extranjero: ¿Dices, pues, que la opinión falsa opina sobre no-Ente? [240d] Teeteto: Necesariamente. [240e] Extranjero: ¿Pensando que lo no-Ente no es, o que aun lo absolutamente no-Ente es de alguna manera? [240e] Teeteto: Es preciso que no-Ente sea de “alguna manera”, si es que se ha de errar alguna vez, aunque sea ligeramente. [240e] Extranjero: Pero, ¿opinará además que lo “totalmente” Ente no sea de “ninguna manera”? [240e] Teeteto: Sí. [240e] Extranjero: ¿Y que esto precisamente es falsedad? [240e] Teeteto: “También esto. [240e] Extranjero: Y creo que una proposición será tenida, de — esta manera, y según esto mismo, por falsa, si dice que “los entes no son”, y que "los no-entes, son”. [241a] Teeteto: ¿De qué otra manera sería falsa? [241a] Extranjero: Casi de ninguna otra; mas no lo afirmará el sofista. ¿O qué artificio hay para que asienta en ello cualquiera de los bienpensantes, puesto que precedentemente hemos convenido en que es inexpresable, indecible, irracional e impensable lo anteriormente admitida? ¿Comprendemos, Teeteto, lo que dice? [241a] Teeteto: ¿Pues cómo no comprender que afirmará que nos estamos contradiciendo al atrevernos a decir que hay falsedad en opiniones y aun en razonamientos?; porque se nos a Rpinianes ni». Parq forzará a atribuir frecuentemente ser a no-Ente, aunque acabamos de admitir que esto es lo más imposible de todo. [241b] Extranjero: A punto me lo recordaste. Mas es tiempo de decidir qué se ha de hacer con el sofista, porque ves qué fáciles y muchas salidas hay para las objeciones y dificultades si, en nuestra investigación, lo colocamos dentro de las artes de falsario e ilusionista. [241b] Teeteto: Y muchas. [241b] Extranjero: Hemos recorrido una pequeña parte de ellas, siendo como son, por decirlo así, infinitas. [241b] Teeteto: Sería, pues, al parecer, imposible captar al sofista, caso de ser las cosas así. [241c] Extranjero: ¿Pues qué?, ¿nos retiraremos por flojera? [241c] Teeteto: Por mi, digo que no ha de ser así, por poco que podamos echar mano al varón. [241c] Extranjero: ¿Me excusarás, y, como acabas de decir, te gustaría que nos retiráramos un poco de tan fuerte razonamiento? [241c] Teeteto: Pues ¿cómo no? [241d] Extranjero: Algo más tengo que pedirte. [241d] Teeteto: ¿Qué? [241d] Extranjero: Que no me tomes cual parricida. [241d] Teeteto: ¿Cómo así? [241d] Extranjero: Defendiéndonos, será preciso poner a prueba la doctrina de nuestro padre Parménides y forzar a no-Ente a que, de alguna manera, sea; y a Ente, a su vez, a que de algún modo no sea. [241d] Teeteto: Parece que eso es lo que se ha de poner a discusión en nuestros razonamientos. [241d] Extranjero: ¿"Cómo no lo va a parecer aun a un ciego”, como se dice? Porque, si nuestros razonamientos no lo refutan o lo aceptan, ya podemos despedirnos de que haya alguien capaz de hablar de razonamientos o de opinión falsos, y aun de eídolos o de semejas, de imitaciones o de parenciales, o sobre artes de las que de ello tratan, sin hacer el ridículo por forzado a contradecirse. [241e] Teeteto: Verdaderísimo. [242a] Extranjero: Por lo cual hay que atreverse ya a atacar la doctrina paterna o, si algún escrúpulo nos impide hacerlo, dejarla correr. [242a] Teeteto: Nada ni nadie nos lo impedirá. [242a] Extranjero: Un tercero y pequeño favor te pediré, además. [242a] Teeteto: No tienes más que decirlo. [242a] Extranjero: Dije, repito ahora, que me hallo cohibido para hacer tal refutación, siempre y aun ahora. [242a] Teeteto: Lo dijiste. [242a] Extranjero: Temo que, por lo que acabo de decir, te parezca soy maniático, por voltear mi posición. En tu favor — emprenderé la refutación de tal doctrina, si es que nos resulta. [242a] Teeteto: Hazlo, que yo no pensaré en modo alguno faltemos en algo si procedes a tal refutación y demostración; así que por esto anímate. [242b] Extranjero: Bien; puestos a comenzar, ¿Cómo se comenzaría con tan peligroso razonamiento? Me parece, muchacho. [242b] que el camino más necesario a seguir es éste. [242b] Teeteto: ¿Cuál?, por cierto. [242b] Extranjero: Ante todo, considerar lo que nos parece más evidente, para que así, en nada perturbados, concordemos — más fácilmente por haber juzgado bien. [242b] Teeteto: Di más claramente lo que dices. [242b] Extranjero: Me parece que Parménides y cuantos emprendieron, críticamente, dividir y definir cuántos y cuáles son los entes, lo hicieron a la ligera. [242b] Teeteto: ¿En qué sentido? [242b] Extranjero: Me parece que, cual si fuéramos niños, cada uno nos cuenta su mito; uno, el de que, siendo Tres los Entes, algunos de ellos pelean a veces a su modo, con los otros; que otras veces, amistados, se casan, tienen hijos y se cuidan de la descendencia; otro, diciendo que son Dos: húmedo y seco, o, caliente y frío, hace que cohabiten y se propaguen. Empero, la gente eleática, entre nosotros, comenzando con Jenófanes, y aun antes, desarrolla el mito de que los así llamados “entes” son “uno”. Jonias, y más adelante, musas sicilianas pensaron que era más seguro combinar ambas cosas, — y decir que Ente es muchos-y-uno, conexo por enemistad-y amistad, porque las Musas más rígidas dicen que lo disgregado se congrega “siempre”, mientras que las más suaves relajan eso de que “siempre” sea así; más bien, en un turno, todo. Todo se hace uno-y-amigo por virtud de Venus; en otro turno. Todo se hace en muchos, y hácese enemigo él de sí — mismo por virtud de una cierta animosidad. Respecto de todo esto, si alguno dijo o no verdad, cosa difícil es, y fuera de tono, imputar cosas tan graves a varones famosos y antiguos. Una cosa se puede decir explícitamente sin ofensas... [243a] Teeteto: ¿Cuál? [243a] Extranjero: Que pasándonos demasiado por alto nos menospreciaron a la mayoría de nosotros, porque cada uno de ellos llevó a término lo suyo, tanto si seguíamos lo que decían como si nos quedábamos atrás. [243b] Teeteto: ¿En qué sentida lo dices? [243b] Extranjero: Cuando uno de ellos habla y dice que hay muchos o uno o dos, o que se hicieron o se hace, y que lo caliente está mezclado con lo frío, suponiendo en otras partes que hay disgregaciones y agrupaciones, ¿entiendes, Teeteto, por los dioses!, lo que en cada caso dicen?, —porque yo, cuando era más joven, creía comprender exactamente lo que ahora me desconcierta siempre que uno habla de no-Ente. Pero tú ves ahora en qué sinsalida estamos. [243c] Teeteto: Lo veo. [243c] Extranjero: Tal vez nos esté pasando en el alma lo mismo, no menos, respecto del Ente, al afirmar que estamos a salvo, y comprendemos cuando hablamos de “él”; mas no, al hablar del “otro”, siendo así que, respecto de ambos, nos habernos de igual manera. [243c] Teeteto: Tal vez. [243c] Extranjero: Y quede dicho lo mismo respecto de lo demás anteriormente tratado. [243c] Teeteto: De acuerdo. [243c] Extranjero: De todo ello haremos, si te parece, consideración después; mas ahora hemos de considerar lo mayor y — principal de lo primero. [243d] Teeteto: ¿De qué hablas? ¿O no está claro que afirmas ser menester investigar, primero, acerca de Ente, qué es lo que creen declarar los que hablan de él? [243d] Extranjero: Lo tomaste por la base, Teeteto. Digo, pues, que el mejor método a seguir consiste en que les preguntemos cual si estuvieran presentes: “Bien: los que afirmáis que de caliente y frío o de dos cosas tales se componen todas, ¿qué es lo que atribuís a ambas, al decir eso de “ser” de ambas y de cada una? ¿Qué nos dais a entender por eso de - “ser'? ¿Es tal vez algo tercero al lado de aquellas dos, y ponemos que, según vosotros, el Todo es tres y no dos cosas?: porque siendo “dos”, y llamando a una y otra “ente”, no decís que lo de "ser” lo sean ambas igualmente, porque, en tal caso, ambas serían una; mas no, dos”. [243e] Teeteto: Dices verdad. [243e] Extranjero: Pero ¿es que queréis llamar a tal ambos Ente? [243e] Teeteto: Tal vez. [244a] Extranjero: “Pero, amigos, afirmaremos que, de esta manera, seríamos muchísimo más claros diciendo que las dos son uno”. [244a] Teeteto: Lo has dicho correctísimamente. [244a] Extranjero: “Puesto que nosotros estamos desconcertados, declaradnos vosotros qué pretendéis indicar cuando decís “ente"”; porque está claro que vosotros desde mucho antes lo sabéis; mas nosotros, antes creíamos saberlo; pero ahora estamos desconcertados. Instruidnos, pues, primero en esto para que no creamos comprender lo que decís, y pase todo lo contrario. Hablando así y juzgando según éstos, y según los que afirman que el Todo es más de uno, ¿en qué, muchacho, desentonaríamos?”. [244b] Teeteto: En nada. [244b] Extranjero: Pues bien: de los que dicen que “Todo es único”, ¿no se ha de requerir de ellos, lo más posible, qué dicen al decir “Ente”? [244b] Teeteto: ¿Cómo no? [244b] Extranjero: Que respondan, pues, a esto: ¿afirmáis que es uno solo”? “Decimos que lo afirmarán”. ¿Es así? [244b] Teeteto: Sí. [244b] Extranjero: Pues bien: ¿“lamáis “ente” a algo”? [244b] Teeteto: —Sí. [244c] Extranjero: ¿“ Significa, pues, lo mismo que uno, sirviéndonos así para lo mismo de dos nombres, o cómo”? [244c] Teeteto: ¿Cuál será, extranjero, su siguiente respuesta? [244c] Extranjero: Es claro, Teeteto, que a quien supone esta suposición respecto de lo ahora preguntado, y respecto de otra cualquiera pregunta, no va a serle nada fácil responder. [244c] Teeteto: ¿Cómo? [244c] Extranjero: Admitir que hay dos nombres, sin poner que haya nada más que una cosa, resulta grandemente ridículo. [244c] Teeteto: ¿Cómo no? [244d] Extranjero: No tiene sentido alguno admitir sin excepción el aserto de que “nombre” es algo. [244d] Extranjero: Quien afirma que el nombre es algo diverso de la cosa, habla en cierta manera de dos cosas. [244d] Teeteto: Sí. [244d] Extranjero: Además: quien afirma que es idéntico “nombre” con cosa, o bien se verá forzado a decir que “nombre” lo es de nada, o si afirma que lo es de algo le sucederá que “nombre” es sólo "nombre” de nombre, y no de otra cosa alguna. [244d] Teeteto: Así es. [244d] Extranjero: Así que “uno”, siendo nombre de Uno, está siendo, a su vez, “uno” del nombre. [244d] Teeteto: Necesariamente. [244d] Extranjero: ¿Ahora bien: ¿afirmarán que Todo es algo diverso de lo que esté siendo “Uno”, o es lo mismo que él? [244e] Teeteto: ¿Cómo van a decir, y dicen, que no? [244e] Extranjero: Si, por cierto. Todo es como dice Parménides desde todas partes semejante a la masa de bien redonda esfera, desde el medio equilibrada enteramente, porque es necesario que no sea ni más ni menos en una parte que en otra; siendo tal. Ente posee medio y extremos; teniéndolos ha de tener partes; ¿no es así? [244e] Teeteto: Así es. [245a] Extranjero: Empero hada impide el que a lo poseedor de partes le pase lo de tener unidad en todas las partes, y que, de esta manera, siendo “todo” y “Todo” sea uno. [245a] Teeteto: Nada lo impide. [245a] Extranjero: Mas a lo que esto pase, ¿ho será imposible el que sea lo Uno mismo? [245a] Teeteto: ¿Por qué? [245a] Extranjero: Por que “sinpartes” ha de llamarse, según recta razón, a lo absoluta y verdaderamente uno. [245a] Teeteto: Necesariamente, pues. [245b] Extranjero: Mas no consonará con la razón el que tal ente tenga muchas partes. [245b] Teeteto: Lo comprendo. [245b] Extranjero: ¿Por tener Ente esa propiedad de la unidad será Uno y Todo?; o bien, no diremos, en absoluto, que “Ente sea Todo”? [245b] Teeteto: Dificultosa elección me propones. [245b] Extranjero: Por cierto que dices gran verdad; por sobrevenirle a Ente ser “de alguna manera” uno. Ente no se mostrará siendo idéntico con lo Uno y el Total será mayor que uno. [245b] Teeteto: Sí. [245c] Extranjero: Además: si Ente no "es” Todo, porque a la unidad sólo la “padece”, mas la “es” el Todo mismo, sucederá que a Ente le falta algo de sí mismo. [245c] Teeteto: Ciertamente. [245c] Extranjero: Según esto, pues, falto de algo de sí misma Ente será no ente. [245c] Teeteto: Así será. [245c] Extranjero: Además: el Total será mayor que uno, ya que a Ente y a Todo les ha caído en suerte naturaleza distinta: a cada uno la suya. [245c] Teeteto: Así es. [245c] Extranjero: Mas si, en manera alguna Todo está siendo ente, eso mismo le pasará a Ente; y además de no ser, hi siquiera llegará alguna vez a ente. [245d] Teeteto: ¿Cómo así? [245d] Extranjero: Lo venido a ser ha advenido como un Todo, de manera que quien no ponga entre los entes a eso de “uno” y ““Todo”, no ha de predicar ni de esencia ni de advenimiento a ser eso de “estar siendo”. [245d] Teeteto: De todo en todo, así parece ser. [245d] Extranjero: Además: lo que no es un Todo no puede tener cantidad alguna, porque, caso de tener un Todo alguna cantidad, sea la que fuere, es necesario que la sea íntegra³ [245d] Teeteto: Justamente. [245e] Extranjero: Y así, en infinitas dificultades, por miles y miles incurrirá, evidentemente, en cada caso, quien diga tanto que Ente es dos como que solamente uno. [245e] Teeteto: Así parece claramente por lo que se echa de ver; porque cada uno conduce a otro, mayor y más grave yerro, acerca de lo que se viene diciendo. [245e] Extranjero: No hemos enumerado a todos los que sutilmente han tratado de Ente, mas baste con lo dicho. Pongamos a consideración a los que hablan de otra manera, a fin de que, mediante todos ellos, veamos si decir “qué es” Ente nos resulta más fácil que decir “qué es” el no-Ente. [246a] Teeteto: Hay que ir también a éstos. [246a] Extranjero: Y por cierto que pareciera haber, aquí, algo así como una lucha entre gigantes a causa de su desacuerdo sobre la esencia. [246a] Teeteto: ¿En qué sentido? [246a] Extranjero: Que algunos de ellos hacen bajar a la tierra todo lo del cielo y lo invisible, cual si, sencillamente, con las manos hicieran rodar piedras y troncos, porque agarrando todas esas cosas mantienen que tan sólo es ser lo que proporciona golpe y contacto, definiendo que son lo mismo cuerpo y esencia; y que si otro afirma que hay algo que, de natural, no tenga cuerpo, desprécianlo totalmente y no quieren oír nada más. [246b] Teeteto: Te has referido a varones terribles, porque yo también me he tropezado frecuentemente con ellos. [246b] Extranjero: Así que los que disputan contra ellos se defienden cautamente con lo superior e invisible, forzados a sostener que la verdadera esencia lo son ciertos eídoses inteligibles e incorporales. Mas a los “cuerpos” de aquellos otros, y respecto de la [llamada por ellos “verdad”, disgregándolos menudamente estotros en sus razonamientos, denomínanlos, en vez de “esencia”, algo así como "“engendramiento-enmovimiento”. La batalla, Teeteto, que desde siempre se ha entablado entre los dos partidos acerca de este punto, es inmensa. [246c] Teeteto: Es verdad. [246c] Extranjero: “Tomemos de los dos partidos, por turno, sus razonamientos acerca de lo que ponen como esencia. [246c] Teeteto: ¿Cómo, pues, los tomaremos? [246c] Extranjero: Es más fácil respecto de los que la ponen en los eídoses, porque son más mansos; pero es más difícil — respecto de los que, a la fuerza, lo reducen todo a cuerpo, —y aun tal vez imposible. Mas me parece que ha de tratarse con ellos así... [246c] Teeteto: ¿Cómo? [246c] Extranjero: Si fuera posible, lo mejor sería hacerlos “de obra” a ellos mismos mejores; pero, si esto no va, hagámoslos “de palabra”, suponiendo que responderían más correctamente de lo que suelen ahora, porque es más importante lo admitido por los mejores que la por los peores; por otra parte nosotros no nos preocupamos ante todo de ellos, sino buscamos la verdad. [246e] Teeteto: Correctísimamente dicho. [246e] Extranjero: Hechos, pues, mejores, pídeles que te respondan, e interpreta lo que te digan. [246e] Teeteto: ¿Así se hará. [246e] Extranjero: Digan si afirman que hay algo así como animal mortal. [246e] Teeteto: Pero ¿cómo no haberlo? [246e] Extranjero: ¿Poniendo que alma es un cierto ente? [247a] Teeteto: Sí. [247a] Extranjero: Ahora bien: ¿afirman que un alma es justa; y otra, injusta; que una es sapiente y otra insipiente? [247a] Teeteto: Así es. [247a] Extranjero: ¿Y que por posesión y presencia de la Justicia una de ellas hácese justa; y por las de lo contrario, contraria? [247a] Teeteto: Sí, afirman también esto. [247a] Extranjero: Ahora bien: afirmarán que lo que puede advenir a alguien o írsele es, en todo caso, “algo”. [247a] Teeteto: Lo afirman. [247b] Extranjero: Siendo, pues, reales Justicia, Sapiencia, las demás virtudes y sus contrarios, y aun siéndolo el alma en que todo esto se engendra, ¿afirman que algo de todo eso es visible y tangible, o que todo ello es invisible? [247b] Teeteto: Casi nada de todo ello es visible. [247b] Extranjero: Pero respecto de cosas tales, ¿dicen que tienen un cierto cuerpo? [247b] Teeteto: A todo esto no responden sin más de igual manera; pues aun el alma les parece poseer "un cierto” cuerpo. Empero, respecto de Sapiencia y de cada una de las cosas sobre que preguntas, se avergüenzan de atreverse a admitir — que o nada de ellas es real o de ponerse firmes en que todas son cuerpo. [247b] Extranjero: Evidentemente, Teeteto, nuestros varones se han hecho mejores, porque ni uno solo de los nativos de Tierra y dientes del Dragón se avergonzarían de nada de eso, sino que se empeñarían en que todo lo que no pueden agarrar con las manos, nada de ello es real de manera alguna. [247b] Teeteto: Dices casi casi lo que piensan. [247b] Extranjero: Preguntémosles una vez más, porque nos basta con que admitan que hay algo, por pequeño que sea, que es incorporal; porque tienen que decir ellos qué es esa que se halla a la vez en lo incorporal y en lo que tiene connatural cuerpo, mirando a lo cual dicen de ambos “ser”. Tal vez se desconcierten; en caso de que tal les pase, mira, si ofreciéndoselo nosotros, no querrían aceptar y convenir en ser esto [247d] Teeteto: ¿Qué?; dilo, y lo sabremos inmediatamente. [247d] Extranjero: Digo que cualquier cosa que posea potencia o para hacer algo —sea lo que fuere— o para padecer algo —por mínimo que sea, por obra de la más ligera causa— aunque no sea sino por una sola vez, todo ello es ser realmente. Pongo, pues, como definición de “Ente”, la de que no es otra cosa que potencia. [247e] Teeteto: Puesto que, por el momento, no tienen ellos mismos algo mejor que decir, aceptan esto. [247e] Extranjero: Bellamente, porque tal vez más adelante se nos presente, a ellos y a nosotros, otra cosa. Respecto de ellos, pues, quede aquí esto convenido entre nosotros. [248a] Teeteto: Queda. [248a] Extranjero: Pasemos a los otros: a los amigos de los eídoses; interprétanos tú su doctrina. [248a] Teeteto: Así se hará. [248a] Extranjero: ¿Decís ser distintos engendramiento y esencia? ¿Es así? [248a] Teeteto: Sí. [248a] Extranjero: Y que, con el cuerpo, mediante la sensación comunicamos con engendramiento; más que, con el alma, mediante el razonamiento, comunicamos con la realmente esencia, de la que afirmáis haberse de una y la misma manera, mientras que el engendramiento se ha cada vez de diferente. [248b] Teeteto: Lo afirmamos, pues. [248b] Extranjero: Mas, excelentísimos, ¿qué afirmaremos decís con eso de “comunicar”, en ambos casos? ¿No es lo que estábamos diciendo? [248b] Teeteto: ¿Qué? [248b] Extranjero: “Esa pasión o acción que por virtud de una cierta potencia surge de los mutuamente coincidentes”. Tal vez no hayas comprendido, Teetcto, su respuesta a esto; yo sí, tal vez por la costumbre. [248b] Teeteto: ¿Qué es, pues, lo que dicen? [248b] Extranjero: No nos conceden lo que acabamos de decir sobre esencia contra “los nativos de Tierra”. [248c] Teeteto: ¿Qué? [248c] Extranjero: Que hayamos puesta como suficiente definición de “Ente” el que en algo se dé una potencia de padecer o de hacer, aunque sea en pequeñísimo. [248c] Teeteto: Sí. [248c] Extranjero: Contra esto dicen que engendramiento participa, ciertamente, de la potencia de padecer y hacer; mas afirman que ninguna de esas dos potencias tiene que ver algo con esencia. [248c] Teeteto: ¿Dicen algo con ello? [248c] Extranjero: “Contra ello hemos de decir que necesitamos, además, nos notifiquen más claramente si convienen en que el alma conoce y en que la esencia es lo conocida. [248d] Teeteto: Esto lo afirman, ciertamente. [248d] Extranjero: Pues bien: ¿afirmáis que conocer y ser Conocido son acción o pasión, o ambas cosas? ¿O que esto es pasión; aquello, lo otro? ¿O que ninguno de los dos: conocer y ser conocido participan de ninguna de las dos cosas? [248d] Teeteto: Es claro que ninguno, de ninguna; porque en otro caso se contradirían con lo por ellos anteriormente dicho. [248d] Extranjero: “Comprendo que si el conocer es algo así como hacer, necesariamente ser conocido ha de ser un padecer. — Ahora bien: puesto que la esencia es, según este tal razonamiento, lo conocido por el conocimiento, en la medida en que es conocida, en esa misma se moverá por causa del padecer, —lo que afirmamos no puede pasar a lo detenido. [248e] Teeteto: Correctamente. [248e] Extranjero: Pero, por Júpiter!, ¿nos persuadiremos fácilmente de que en Ente absolutamente tal 70 se hallan, a decir verdad, 2? movimiento ni vida mi alma; sapiencia, ni el — vivir mismo»ni el saber, sino que augusto y santo, privado de mente en inmoble reposo está siendo? [248e] Teeteto: Concederíamos, Extranjero, tremebunda razón⁴ [248e] Extranjero: ¿Mas afirmaremos que tiene entendimiento; pero no, vida? [248e] Teeteto: ¿Cómo así? [248e] Extranjero: ¿O diremos que hay en él ambos, mas que no los tiene en alma? [248e] Teeteto: ¿De qué otra manera los tendría? [248e] Extranjero: ¿Mas que tiene entendimiento, vida y alma; y que, no obstante de tener perfectamente alma, reposa inmoble? [249b] Teeteto: Todo esto, en mí mismo me parece absurdo. [249b] Extranjero: Empero hay que conceder que lo movido y el movimiento son entes. [249b] Teeteto: ¿Cómo no? [249b] Extranjero: Sucederá, pues, Teeteto, que, en entes inmobles, no hay en ninguno y de ninguna manera entendimiento. [249b] Teeteto: Exactamente. [249b] Extranjero: Por otra parte, si concedemos que todas las cosas están siendo traídas y llevadas, según este razonamiento habremos de sacar al entendimiento mismo de entre los entes. [249b] Teeteto: ¿Cómo así? [249b] Extranjero: ¿Te parece que lo “según lo mismo, de igual manera y acerca de lo mismo” pueda hallarse fuera de reposo? [249c] Teeteto: En modo alguno. [249c] Extranjero: Pues bien: sin todo eso, ¿ves que entendimiento sea ente o surja, y sea algo? [249c] Teeteto: No hay manera. [249c] Extranjero: Además: hemos de luchar con toda clase de razones contra quien, borrando ciencia, sapiencia o entendimiento, se empeñe en hablar de “algo” “de cualquier manera”. [249c] Teeteto: Y mucho. [249c] Extranjero: Así que el filósofo, y el reverente hacia estas cosas, sobre todo, no ha de admitir —al parecer, a causa de ellas —que Todo esté en reposo, ni de los que dicen que Todo es Uno; ni de los que, muchos eídoses: y no ha de dar oídos a su vez en manera alguna a los que mueven de todas maneras a Ente; sino que, a tenor de la plegaria infantil ¡«cuantas cosas inmóbiles, otras tantas movidas»!, ha de decir que ¡ojalá que Ente y Todo sean ambas cosas! [249d] Teeteto: Verdaderísimo. [249d] Extranjero: Ahora bien: ¿no parece, pues, que hemos aprehendido con este razonamiento a Ente? [249d] Teeteto: Así es. [249d] Extranjero: ¡Qué bien!, Teeteto; me parece que es ahora cuando vamos a conocer la dificultad de estas consideraciones sobre él. [249e] Teeteto: ¿Cómo?, ¿una vez más?; y ¿qué acabas de decir? [249e] Extranjero: ¿No ves, bienaventurado, que es ahora cuando estamos dentro de la mayor ignorancia acerca de él, mas que nos parece estar diciendo algo? [249e] Teeteto: A mí, sí; pero no acabo de entender qué se nos ha pasado por alto, portándonos así. [249e] Extranjero: Considera más claramente, si, haciendo ahora estas concesiones, no se nos preguntaría con justicia lo que — nosotros mismos preguntamos a los que decían que Todo es caliente y frío. [250a] Teeteto: ¿Qué?, recuérdamelo. [250a] Extranjero: Pues bien: trataré de hacerlo, preguntándote a ti como les pregunté entonces a ellos, para que así adelantemos a la vez algo. [250a] Teeteto: Correctamente. [250a] Extranjero: Sea, pues; ¿dices que Movimiento y Reposo son, mutuamente, lo más opuesto que hay? [250a] Teeteto: Pues ¿cómo no? [250a] Extranjero: Y, sin embargo, afirmas de ambos y de cada uno igualmente, eso de “ser”. [250b] Teeteto: Pues lo afirmo. [250b] Extranjero: Así que, al concederles “ser”, ¿estás diciendo que ambos y cada uno se mueve? [250b] Teeteto: En manera alguna. [250b] Extranjero: ¿O que, diciendo de ambos a dos la de “ser”. [250b] indicas que están en reposo? [250b] Teeteto: ¿Cómo fuera así? [250b] Extranjero: ¿Pones, pues, que Ente es algo tercero en el alma, aparte de ellos, cual si el alma circundara con él al reposo y al movimiento; comprehendiéndolos, pues, y mirando su comunidad respecto de la esencia les atribuyes a ambos lo de “ser”? Teeteto. Estamos a punto, pues, de adivinar que Ente es verdaderamente algo tercero, cuando decimos de “movimiento y reposo” lo de “ser”. [250b] Extranjero: Así que Movimiento y Reposo, ambos, a la una no son Ente; sino que es por cierto, algo distinto de ellos. [250b] Teeteto: Tal parece. [250b] Extranjero: Así que, según su naturaleza. Ente ni reposa ni se mueve. [250b] Teeteto: Casi casi es así. [250b] Extranjero: ¿A dónde ha de volver, pues, su mente quien pretenda alcanzar alguna claridad sobre él? [250b] Teeteto: ¿A dónde?, pues. [250d] Extranjero: No creo que le sea fácil hallar a dónde, porque si algo no se mueve, ¿cómo no va reposar?; o si en manera alguna reposa, ¿cómo no se moverá? Empero, nos quedó en claro que Ente está fuera de ambas cosas. ¿Será entonces eso posible? [250d] Teeteto: Absolutamente imposible. [250d] Extranjero: Es justo que recordemos además estotro. [250d] Teeteto: ¿Qué? [250d] Extranjero: Que, al ser preguntados a qué había de aplicarse el nombre de “no-Ente”, nos hallamos atrapados, sin salida alguna. ¿Lo recuerdas? ¿Lo recuerdas? [250d] Teeteto: ¿Pues cómo no? [250e] Extranjero: ¿Que no estaremos ahora en menor sinsalida respecto de Ente? [250e] Teeteto: Si se pudiera hablar así, Extranjero, parece que en mayor. [250e] Extranjero: Pongámoslo, pues, como totalmente sinsalida; mas, ya que Ente y no-Ente participan por igual de ella, hay esperanza de que si uno de ellos se destaca como más confuso a más claro, el otro se destacará también así. Y, si no — pudiéramos ver a ninguno de los dos, proseguiremos el razonamiento acerca de los dos a la vez de la manera más conveniente de que seamos capaces. [251a] Teeteto: Bellamente. [251a] Extranjero: Digamos, pues, de qué manera estamos constantemente llamando a lo mismo con muchos nombres. [251a] Teeteto: ¿Cómo qué?, dime un paradigma. [251a] Extranjero: Hablamos de “Hombre”, dándole muchas denominaciones, atribuyéndole colores, figuras, tamaños, vicios y virtudes en todas las cuales y miles más no sólo afirmamos que es, él mismo, Hombre, sino además, que es bueno e innumerables cosas más. Y así respecto de otras cosas según el mismo razonamiento, suponiendo una y otra vez que cada una es una y muchas, la llamamos con muchos nombres. [251b] Teeteto: Dices verdad. [251b] Extranjero: Con lo cual, creo, hemos preparado un banquete para los jóvenes y viejos retrasados en instrucción; porque está a la mano de cualquiera el captar que es imposible que lo Muchos sean uno; y lo Uno, Muchos; y aun se regocijan al prohibir que a Hombre se lo llame bueno; aunque sí permiten que a Bueno se lo llame "“bueno”; y a Hombre, “hombre”. Frecuentemente, como creo, Teeteto, te habrás tropezado con quienes toman esto en serio, —a veces, hombres ancianos que, por pobreza en sapiencia, se admiran de tales cosas, y aún creen que en ello han encontrado el colmo de la sabiduría. [251c] Teeteto: Pues del todo es así. [251c] Extranjero: Para que nuestro razonamiento se dirija, pues, a todos los que hayan ocupado de cualquiera manera sobre esencia, vaya, para éstos y para los demás con quienes anteriormente dialogamos, lo que ahora en forma de preguntas diremos. [251d] Teeteto: ¿Cuáles son? [251d] Extranjero: No atribuiremos lo de esencia ni a movimiento ni a reposo, ni algo a alguien, ni nada a nadie, ¿Pondremos, más bien, en nuestros razonamientos que son inmezclables, y que es imposible participen así unos de otros? ¿O bien conduciremos todo a identidad, cual si pudieran comunicarse entre sí? ¿O unas cosas sí; otras, no? Entre todo esto, Teeteto, ¿qué es lo que afirmamos elegirían? [251e] Teeteto: No tengo qué responder en esto por ellos. [251e] Extranjero: ¿Por qué, pues, no respondes a cada punto y consideras qué se sigue de cada uno? [251e] Teeteto: Bellamente dicho. [251e] Extranjero: Pongamos, si quieres, que digan primero que nada posee potencia alguna para comunicarse con nada. ¿Así, pues, ni movimiento ni reposo participarían, en modo alguno, de esencia? [252a] Teeteto: Pues no. [252a] Extranjero: Pues ¿qué?; ¿será real alguno de ellos no participando de esencia? [252a] Teeteto: No lo será. [252a] Extranjero: Con esta admisión se ha invertido, al parecer, todo y a la vez: la doctrina de los que mueven a Todo, la de los que detienen a Todo como si fuera Uno, y la de todos aquellos que afirman que los entes se comportan según eídoses siempre idénticos e inmodificables, porque todos ellos les aplican lo de “ser”; unos, al decir que Todo “realmente” se mueve; otros, que “realmente” está en reposo. [252a] Teeteto: Exactamente. [252b] Extranjero: Además: cuantos componen, unas veces, todas las cosas, mas, otras, las separan, tanto que se compongan infinitas en una, como que se separen infinitas de una, sea que se dividan hacia elementos finitos, sea que se compongan de ellos, igual que sostengan que esto sucede paso a paso o que continuamente, todos ellos nada dirían con lo dicho si no hubiera conmixtión alguna. [252b] Teeteto: Correctamente. [252b] Extranjero: Mas se pondrían en superlativo ridículo con tal doctrina los que, no admitiendo participación alguna de una propiedad, llamaran a uno con el nombre de otro. [252c] Teeteto: ¿Cómo? [252c] Extranjero: Acerca de todo, tienen que servirse de “ser”, de “aparte”, de “los otros”, de "según sí mismo”, y de mil y mil otras palabras, de las cuales no pudiendo prescindir ni dejar de meterlas en los razonamientos, no necesitan de nadie que los refute, sino que, como se dice «teniendo como de casa al enemigo y futuro adversario, van siempre hablando cual si llevaran por dentro al desconcertante Euricles. [252d] Teeteto: A punto viene la semejanza, y la verdad. [252d] Extranjero: Mas ¿qué si admitimos que todas las cosas tienen poder para comunicarse unas con otras? [252d] Teeteto: Este caso podría solventarlo aun yo. [252d] Extranjero: ¿Cómo? [252d] Teeteto: Que el movimiento mismo se detendría totalmente y que el reposo, a su vez, él misma se movería, si entre sí se interjuntaran. [252d] Extranjero: ¿Mas no será imposible de toda imposibilidad el que Movimiento repose y Reposo se mueva? [252d] Teeteto: ¿Cómo no? [252d] Extranjero: Queda, pues, solamente lo tercero. [252d] Teeteto: Sí. [252e] Extranjero: Entonces, uno de estos casos. es necesario: o que todas las cosas o que ninguna o que unas quieran, y otras no, intermezclarse. [252e] Teeteto: ¿Cómo no? [252e] Extranjero: Por cierto que en los dos primeros casos. se halló ser algo imposible. [252e] Teeteto: Sí. [252e] Extranjero: Así que quien pretenda responder correctamente ha de tomar el restante de los tres. [252e] Teeteto: Precisamente. [252e] Extranjero: Ya que unas quieren hacerlo y otras no, pasaría casi casi lo de las letras, porque de ellas algunas concuerdan entre sí, y otras discuerdan. [253a] Teeteto: ¿Cómo no? [253a] Extranjero: Las vocales se portan de manera diferente a las demás letras, ya que, cual si fueran vínculo, discurren por todas, de modo que, sin alguna de ellas, resulta imposible el que las demás concuerden una can otra. [253a] Teeteto: Y mucho, por cierto. [253a] Extranjero: ¿Ahora bien: saben todos cuáles son capaces de concordar con cuáles, ¿o necesita de arte quien se ponga a hacer eso adecuadamente? [253a] Teeteto: Necesita de arte. [253a] Extranjero: ¿De cuál? [253a] Teeteto: Del gramatical. [253b] Extranjero: Pues ¿qué?, ¿no pasa igual acerca de los sonidos altos y bajos?, ¿que es músico quien conoce, teniendo arte, los mezclables; mas quien no lo sabe es in-músico? [253b] Teeteto: Así es. [253b] Extranjero: Y encontraremos cosas tales en los demás procedimientos según arte y sin arte. [253b] Teeteto: ¿Cómo no? [253b] Extranjero: Ahora bien: puesto que hemos admitido que los géneros pueden, de manera dicha, mezclarse entre sí, ¿no será necesario el que proceda con alguna ciencia en los razonamientos quien intente correctamente mostrar qué géneros concuerdan con otros, y qué otros o se toleran? Además: ¿muestre si hay algunos que vinculan a otros, de manera que puedan mezclarse; y, a su vez, en las separaciones, si hay géneros diferentes que sean causas universales de separación? [253b] Teeteto: ¿Cómo no se va a necesitar de ciencia, y aun tal vez de la máxima? [253b] Extranjero: ¿Cómo, pues, la llamaremos, Teeteto? ¿O no caemos en cuenta, por Júpiter!, de que hemos venido a parar en la ciencia de los libres, y que, buscando al sofista, hemos encontrado tal vez antes al filósofo? [253b] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices? [253d] Extranjero: Dividir según géneros, y no tener por el mismo eidos al que es diverso, ni por diverso al que es el mismo, ¿no afirmaremos que es propio de la ciencia dialéctica? [253d] Teeteto: Afirmaremos que si lo es. [253d] Extranjero: Entonces quien sea capaz de hacer eso discierne adecuadamente “una” idea distendida enteramente entre “muchos” eídoses, cada uno puesto aparte de otro; y que “muchas”, diversas entre sí, están circundadas por “una”; y que, a su vez, está coajustada una con muchos Todos en unidad; y que hay muchas separadas enteramente. Esto es — saber, discerniendo según género, de qué manera los particulares eídoses pueden, y de cuál no, comunicarse. [253e] Teeteto: De todo en todo, así es. [253e] Extranjero: Mas, creo, no otorgarás lo de dialéctico a nadie sino al que filosofe pura y justamente. [253e] Teeteto: ¿A qué otro se lo otorgaría? [253e] Extranjero: En un lugar como este encontraremos, ahora y después, al filósofo, si es que lo buscamos; aunque es, también él, difícil de ver claramente, por más que la dificultad no es la misma respecto del filósofo que del sofista. [254a] Teeteto: ¿Cómo así? [254a] Extranjero: El sofista se escabulle hacia la oscuridad de no-Ente, acostumbrado a palparla; así que es difícil discernirlo por lo oscuro del lugar. ¿Es así? [254a] Teeteto: Parece. [254a] Extranjero: Mas el filósofo, dedicado constantemente mediante las razones a la idea de Ente, en manera alguna resulta fácil vérselo por lo deslumbrante de la región, porque los ojos del alma de la mayoría no pueden soportar la vista de lo divino. [254b] Teodoro: Que esto sea así, no es menos verosímil en este caso que en el anterior. [254b] Extranjero: Después consideraremos más detenidamente al filósofo, si es que aún nos interesa. Pero es claro que no hemos de soltar al sofista antes de que lo hayamos calado suficientemente. [254b] Extranjero: Puesto que hemos convenido en que algunos de los géneros se comunican, de grado, entre sí; y otros, no; y que algunos lo hacen con pocos; otros, con muchos; y que nada impide el que algunos se comuniquen con todos, consideremos, en común y en nuestro razonamiento, lo siguiente de esta manera; no todas los eídoses, para que no nos perturbe su pluralidad; sino, tomando algunos de los llamados “máximos”, consideremos primero cuáles son éstos; después cómo se han respecto de comunicarse entre sí, a fin de que, si no podemos captar, con toda claridad, a Ente y a no-Ente, al menos no fallemos en cuanto a razonar sobre ellos en la medida en que lo permite el tipo de nuestra presente investigación; si es que nos resulte factible a los que decimos [254b] Teeteto: Así ha de ser. [254d] Extranjero: Los géneros máximos, sin duda, entre los que acabamos de recorrer, son Ente mismo. Reposo y Movimiento. [254d] Teeteto: Y con mucho. [254d] Extranjero: Además: afirmamos que dos de ellos no se mezclan entre si. [254d] Teeteto: En modo alguno. [254d] Extranjero: Mas Ente es mezclable con ambos, porque ambos son reales. [254d] Teeteto: ¿Cómo no? [254d] Extranjero: Así que resultan tres géneros. [254d] Teeteto: Así es. [254d] Extranjero: Mas cada uno de ellos es diverso de los otros dos; pero idéntico consigo mismo. [254e] Teeteto: Así es. [254e] Extranjero: ¿De qué manera hablamos ahora de “Idéntico” y de "Diverso”? ¿Son algo así como dos géneros, diferentes de los tres, necesariamente y siempre mezclados con aquéllos; así que se ha de considerar que los géneros son cinco y no tres, a no ser que se nos pase por alto el que — estamos hablando de Idéntico y Diverso, cual si fueran algo de los tres? [255a] Teeteto: Tal vez. [255a] Extranjero: Mas Movimiento y Reposo no son ni Diverso ni Idéntico. [255a] Teeteto: ¿Cómo así? [255a] Extranjero: Lo que atribuyamos en común a movimiento y reposo, no puede ser ninguno de esos dos. [255a] Teeteto: ¿Cómo así? [255a] Extranjero: Porque Movimiento se detendrá y Reposo se moverá, ya que cualquiera de los dos que se haga "“diverso” forzará al otro a que se cambie a lo contrario de su naturaleza, por participar del contrario. [255b] Teeteto: Justamente. [255b] Extranjero: Participen, pues, ambos de idéntico y diverso. [255b] Teeteto: Sí. [255b] Extranjero: No digamos, pues, que Movimiento es idéntico o diverso, ni que lo sea Reposo. [255b] Teeteto: Pues no. [255b] Extranjero: ¿Mas hemos de concebir que Ente e Idéntico sean uno⁵ [255b] Teeteto: Tal vez. [255b] Extranjero: Mas si Ente e Idéntico no indican nada de diferente, al decir, a su vez, que Movimiento y Reposo, ambos, son ser, estaremos diciendo que ambos son lo mismo, por ser entes. [255c] Teeteto: Mas esto es imposible. [255c] Extranjero: Luego es imposible que Idéntico y Ente sean uno. [255c] Teeteto: Casi casi. [255c] Extranjero: ¿Ponemos, pues, a Idéntico cual cuarto eidos, además de aquellos tres eídoses? [255c] Teeteto: Pues sí, por cierto. [255c] Extranjero: Ahora bien: ¿habremos de decir que Diverso es el quinto eidos? ¿O bien se habrá de concebir que esto y Ente son como dos nombres para un solo género? [255c] Teeteto: Tal vez. [255c] Extranjero: Mas creo que concedes que, de los entes, unos se dicen siempre como "“ellos en cuanto ellos mismos”; algunos, “respecto de otros”. [255c] Teeteto: ¿Cómo no? [255d] Extranjero: "“Diverso” lo es siempre “respecto de diverso; ¿no es así? [255d] Teeteto: Así es. [255d] Extranjero: No sería así, si Ente y Diverso no difirieran de todo en todo. Mas si Diverso, como Ente, participara de ambos eídoses, “sería” entonces algo; y de entre los diversos habría un diverso que no lo sería “respecto de” diverso. Pero ahora, sencillamente para nosotros, a lo que sea diverso le acontecerá ser necesaria y precisamente eso que es, por virtud de Diverso. [255d] Teeteto: Es como dices. [255d] Extranjero: Hay que decir, pues, que la naturaleza de Diverso es el quinto entre los eídoses que hemos seleccionado. [255e] Teeteto: Sí. [255e] Extranjero: Y afirmaremos que penetra por todos ellos, porque cada uno de ellos es diverso de los demás; no por su propia naturaleza, sino por participar de la idea de Diverso. [255e] Teeteto: Perfectamente. [255e] Extranjero: Hablemos, pues, de los cinco, tomándolos uno a uno. [255e] Teeteto: ¿Cómo? [255e] Extranjero: Primero, Movimiento, coma que es lo absolutamente diverso de Reposo. ¿O cómo diremos? [255e] Teeteto: Así. [255e] Extranjero: Luego no es Reposo. [255e] Teeteto: En modo alguno. [256a] Extranjero: Mas es real por “participar” de Ente. [256a] Teeteto: Lo es. [256a] Extranjero: A su vez. Movimiento es diverso de Idéntico. [256a] Teeteto: Casi casi. [256a] Extranjero: Así que no es Idéntico. [256a] Teeteto: Pues no. [256a] Extranjero: Empero. Movimiento es, por cierto, Idéntico, porque todo participa de éste.; [256a] Teeteto: Y mucho. [256a] Extranjero: Hay, pues, que admitir que Movimiento es Idéntico y no es Idéntico; y no llevar a mal esto, porque cuando decimos que “es Idéntico y no Idéntico” no lo decimos en igual sentido. Cuando decimos es Idéntico, lo decimos así por comunicación suya con Idéntico. Mas cuando, que “no es Idéntico” lo decimos por comunicación con Diverso, separado por la cual Idéntico no se hizo esto, sino diverso; de manera que una vez más se dice correctamente que no es Idéntico. [256b] Teeteto: Perfectamente, pues. [256b] Extranjero: ¿Así que, si Movimiento, él mismo, “participara” de alguna manera de Reposo, no sería nada de absurdo atribuirle lo de “reposado”? [256b] Teeteto: Sería correctísimo, si admitimos que, de los géneros, unos se mezclaran entre sí; y otros, no. [256c] Extranjero: Y por cierto que llegamos a demostrarlo antes que el punto presente, probando que de esta manera es según naturaleza. [256c] Teeteto: ¿Cómo no? [256c] Extranjero: Recapitulemos, pues: Movimiento es diverso de Diverso, al modo que era otro que Idéntico y que Reposo. [256c] Teeteto: Necesariamente. [256c] Extranjero: No es, pues, de alguna manera, diverso; y es diverso según el presente razonamiento. [256c] Teeteto: Es verdad. [256c] Extranjero: Y ¿qué de lo siguiente: afirmaremos que Movimiento es diverso de los tres, mas no lo afirmaremos respecto del cuarto, habiendo convenido en que son cinco los géneros acerca de los cuales y en los que nos propusimos investigar? [256d] Teeteto: ¿Y de qué manera?; porque es imposible que sean menos en número del que acaba de aparecer. [256d] Extranjero: Decimos y sostenemos sin miedo que Movimiento es diverso de Ente. [256d] Teeteto: Sin miedo alguno. [256d] Extranjero: ¿Según esto, pues, evidentemente. Movimiento realmente no es; y también es, puesto que participa de Ente? [256d] Teeteto: Es evidentísimo. [256d] Extranjero: Así que, por necesidad, se da no-Ente, respecto de Movimiento, y aun respecto de todos los géneros, porque en todos ellos, operando la naturaleza de Diverso, hace que cada uno sea diverso de Ente; según lo cual, de esta manera y correctamente, diremos de todos ellos que no son Ente; y, una vez más, que son y que son ente por "participar” de Ente. [256e] Teeteto: Tal parece. [257a] Extranjero: Así que, respecto de cada uno de esos eídoses, ente es “muchos”; mas no-ente es ilimitado en multitud. [257a] Teeteto: Parece. [257a] Extranjero: Según esto también, de Ente mismo ha de decirse que es diverso de los demás. [257a] Teeteto: Necesariamente. [257a] Extranjero: Para nosotros, pues, cuantos “sean” los otros, otras tantas veces “Ente no es”; porque, por no ser ellos. Ente mismo "es” uno; mas, a su vez los otros, indefinidos en número, “no son”. [257a] Teeteto: Casi casi es así. [257a] Extranjero: Así que esto no nos ha de perturbar, ya que la naturaleza de los géneros aporta “comunidad” entre ellos. Mas, si alguno no lo concede, convenciéndose por nuestros anteriores razonamientos, convénzase por lo siguiente. [257a] Teeteto: Justísimamente dicho. [257b] Extranjero: Veamos este punto: [257b] Teeteto: ¿Cuál? [257b] Extranjero: Cuando decimos “no-Ente”, no decimos, al parecer, algo así cual “contrario” a Ente, sino tan sólo “diverso”. [257b] Teeteto: ¿Cómo? [257b] Extranjero: Como cuando decimos de algo que no es grande, ¿te parece que entonces estamos declarándolo, por tal expresión, más bien pequeño que igual? [257b] Teeteto: Y ¿cómo? [257b] Extranjero: Según esto cuando se dice que negación indica contrariedad, no lo admitiremos; sino tan sólo que “no” e “in”, antepuestos a los nombres siguientes, indican algo de distinto de ellos. Más bien: indican algo distinto de las cosas designadas por los nombres pronunciados después de la negación. [257c] Teeteto: De todo en todo, así es. [257c] Extranjero: Consideremos estotro, si te parece. [257c] Teeteto: ¡¿Qué? [257c] Extranjero: La naturaleza de Diverso parece estar desmenuzada, cual lo está Ciencia. [257c] Teeteto: ¿Cómo? [257c] Extranjero: Esta, como aquélla, es una; mas cada parte de ella que resulta delimitada para un caso, recibe denominación propia, por lo cual hay muchas artes, así dichas, y ciencias. [257d] Teeteto: Así es. [257d] Extranjero: Y según esto, a las partes de la naturaleza de Diverso, siendo ella una, les pasa esto mismo. [257d] Teeteto: Tal vez; mas digamos cómo. [257d] Extranjero: ¿Hay, respecto de Bello, alguna parte de Diverso que se le oponga? [257d] Teeteto: La hay. [257d] Extranjero: ¿Diremos que es innominada, o que tiene un nombre? [257d] Teeteto: Lo tiene, porque lo que llamamos en cada caso no-Bello, no es diverso de otra cosa sino de la naturaleza de Bello. [257d] Extranjero: Bien; respóndeme ahora a esto: [257e] Teeteto: ¿A qué? [257e] Extranjero: ¿No resulta así que no-Bello es algo distinto de los entes de un cierto género, y antitético, a su vez, a algo de los entes? [257e] Teeteto: Así es. [257e] Extranjero: Sucede, pues, que, al parecer, no-Bello es una cierta antítesis de ente respecto de ente. [257e] Teeteto: Correctísimamente. [257e] Extranjero: Pues bien: ¿según este razonamiento Bello es, para nosotros, más ente?; ¿pero no lo es menos, no-Bello? [257e] Teeteto: De ninguna manera. [258a] Extranjero: ¿Parecidamente, pues, lo mismo ha de decirse respecto de no-Grande y de Grande? [258a] Teeteto: Parecidamente. [258a] Extranjero: Así, pues, habrase de poner, por igual razón, que no-Justo y Justo no son en nada más ser uno que otro. [258a] Teeteto: Así es. [258a] Extranjero: Y hablaremos de igual manera de otras cosas, ya que la naturaleza de Diverso mostró ser real; y, siéndolo ella, por necesidad se habrá de poner que no lo están siendo menos sus partes. [258a] Teeteto: Pues ¿cómo no? [258a] Extranjero: Al parecer, pues, la antítesis entre la naturaleza de parte de Diverso y la de Ente, antitéticas una a la otra, no es, si se puede decir, de menos esencia que Ente mismo. Mas no indica lo contrario a él, sino tan sólo lo diverso de él. [258b] Teeteto: Clarísimo. [258b] Extranjero: ¿Qué, pues, la llamaremos? [258b] Teeteto: Evidentemente, “no-Ente”; es eso mismo por la que buscábamos al sofista. [258b] Extranjero: ¿Así, pues, como decías, a no-Ente nada de esencia le falta; y es preciso atreverse a decir que no-Ente posee firmemente su propia naturaleza; al modo que Grande “era” grande. Bello “era” bello, también lo no-Grande “era” no grande, y no-Bello “era” no bello; así también, por eso mismo, no-Ente “era” y “es” no-ente: un eidos más en el número de tantos y tantos eídoses como hay? ¿O es que, Teeteto, abrigamos alguna desconfianza en este punto? [258c] Teeteto: Ninguna. de Parménides más allá de su prohibición? [258c] Teeteto: ¿En qué sentido? [258c] Extranjero: Más allá de lo que él prohibió se considerara; nosotros, avanzando aún más en la investigación, se lo hemos mostrado. [258c] Teeteto: ¿Cómo? [258d] Extranjero: Porque él dice en cierto lugar: Nunca jamás conseguirás que no-Ente “Jea”. Mas, al investigar, aparta al pensamiento de este camino. [258d] Teeteto: Así lo dice, en efecto. [258d] Extranjero: Pero nosotros no mostramos fan sólo que “no-Ente es”, sino aun descubrimos cuál es el eidos que le cayó en suerte a no-Ente; porque mostrando que la naturaleza de Diverso es real y está desmenuzada entre todos los entes en sus relaciones, oponiendo a Ente cada partecita de esa naturaleza, nos atrevimos a decir que precisamente ella [258d] Teeteto: De todo en todo, Extranjero, parece haber dicho nosotros lo verdaderísimo. [258e] Extranjero: Que nadie nos diga, pues, que, habiendo mostrado que no-Ente es lo contrario de Ente, sea atrevimiento nuestro el afirmar que “no-Ente es”. Porque nosotros renunciamos hace tiempo a decir, acerca de un cierto contrarío a Ente, "si es o no” —tenga esto sentido racional o sea de todo en todo irracional. Mas acerca de lo que ahora hemos dicho ser el no-Ente, o se nos convence, refutándonos, de que no lo decimos bellamente o, si no se pudiere, hace de hablar también tal cual nosotros lo hacemos: que se mezclen entre sí los géneros, y que Ente y Diverso se inmiscuyen en todos los géneros y entre sí. Diverso “es” por participar de Ente, y por virtud de tal participación; y no “es” aquello de que participa, sino diverso de él, Diverso, por ser diverso de Ente, es, por necesidad y clarísimamente, no-ente. Mas Ente, por participar de Diverso, sería diverso de los demás géneros. Mas, siendo diverso de todos ellos, no es ninguno de ellos ni es su conjunto; es tan sólo él; de manera que Ente, indudablemente, miles de miles de veces no es; «ἐξ ἀνάγκης εἶναι μὴ ὄν: τὸ δὲ ὂν αὖ θατέρου μετειληφὸς ἕτερον τῶν ἄλλων ἂν εἴη γενῶν, ἕτερον δ’ ἐκείνων ἁπάντων ὂν οὐκ ἔστιν ἕκαστον αὐτῶν οὐδὲ σύμπαντα τὰ ἄλλα πλὴν αὐτό, ὥστε τὸ ὂν ἀναμφισβητήτως αὖ μυρία ἐπὶ μυρίοις οὐκ ἔστι, καὶ τἆλλα δὴ καθ’ ἕκαστον οὕτω καὶ σύμπαντα πολλαχῇ μὲν ἔστι, πολλαχῇ δ’ οὐκ ἔστιν. ἀληθῆ. καὶ ταύταις δὴ ταῖς ἐναντιώσεσιν εἴτε ἀπιστεῖ τις, σκεπτέον αὐτῷ καὶ λεκτέον βέλτιόν τι τῶν νῦν εἰρημένων:» (Burnet, 259b) [259b] ΘΕΑΙ. Τὸ ποῖον; demás cosas, una por una y todas en conjunto, de muchas maneras “son”; pero, de muchas también, “no son”. [259b] Teeteto: Es verdad. [259b] Extranjero: Mas quien desconfíe de tales oposiciones ha de considerar y decir algo mejor que lo dicho; mas si, teniéndolo por gran cosa, se divierte, llevando las palabras de aquí para allí —hacia unas cosas, a veces; hacia otras, otras veces—, no se esfuerza en algo digno de gran esfuerzo, como lo afirman los presentes razonamientos; qué eso no es ni sutil ni difícil de hallar; estotro, sí que es, a la vez, difícil y bello. [259c] Teeteto: ¿Qué? [259c] Extranjero: Lo que se ha dicho anteriormente: que uno deje de acompañar, en lo posible, a los que dicen ser capaces de refutar paso a paso a quien afirme que Diverso es “de alguna manera” Idéntico y que “Idéntico es diverso” es lo que afirman haberle, “de esa manera y según eso”, pasado. Mas declarar que Idéntico es “de alguna manera” diverso; y que Diverso es idéntico; que Grande es pequeño; que Semejante es desemejante; y gozarse en oponer así los “contrarios” en los razonamientos, no es ya verdadera tal refutación, pues lo es de quien, evidentemente, por recién nacido, sólo ha palpado algo de entes. [259d] Teeteto: Efectivamente, por cierto. [259d] Extranjero: Además, mi buen amigo, intentar separar todo de todo, aparte de ser un descuido es, sobre todo, algo propio de varón enteramente inculto y no-filósofo. [259e] Teeteto: ¿Cómo así? [259e] Extranjero: El más acabado oscurecimiento de todo razonamiento consiste en separar cada cosa de todas las demás, porque el razonamiento nos nació de la coimplicación de los eídoses entre sí. [259e] Teeteto: Es verdad. [260a] Extranjero: Observa, pues, que, en esta oportunidad, hemos luchado contra los tales, y los forzamos a admitir que diverso se mezcla con diverso. [260a] Teeteto: ¿Para qué? [260a] Extranjero: Para esto: que el razonamiento es un cierto género de ente, porque, en faltándonos él, nos faltaría lo máximo que es la filosofía. Además, es preciso, ahora justamente, que nos convengamos en “qué es” Razonamiento; que, si se nos privara de él, por no ser él absolutamente nada real no seríamos ya capaces de decir nada. Mas se nos privaría de él, si nos conviniéramos en que no hay mezcla de nada con nada. [260b] Teeteto: Correctamente así; mas no comprendo la razón de por qué hemos ahora de convenirnos. [260b] Extranjero: Tal vez lo comprenderías más fácilmente si me sigues. [260b] Teeteto: ¿Cómo? [260b] Extranjero: No-Ente se nos mostró ser uno de los géneros, disperso por todos los entes. [260b] Teeteto: Así es. [260b] Extranjero: Así que lo siguiente a considerar será si se mezcla con opinión y con razonamiento. [260b] Teeteto: ¡¿Cómo? [260c] Extranjero: Si no se mezcla con ellos, necesariamente todo será verdadero; mas, mezclado, surgirán opinión y razonamiento falsos, porque opinar o hablar sobre lo no-Ente es surgir falsedad en discurso y razonamientos. [260c] Teeteto: Así es. [260c] Extranjero: Mas, si hay falsedad, hay engaño. [260c] Teeteto: Sí. [260c] Extranjero: Y si hay engaño, por necesidad estará ya todo lleno de eídolos, semejas y fantasmagorías. [260c] Teeteto: Pues ¿cómo no? [260c] Extranjero: Mas afirmamos que el sofista se había refugiado en este lugar al hacerse negador absoluto de que haya falsedad, porque no-Ente no es ni pensable ni decible, ya que de ninguna manera y en nada participa no-Ente de esencia. [260d] Teeteto: Así fue. [260d] Extranjero: Mas ahora, no-Ente se mostró partícipe de Ente; de manera que tal vez ya no pelearía el sofista así; afirmaría tal vez que, de los eídoses, algunos participan de no-Ente; y otros, no; y que razonamiento y opinión son de los que no participan; de modo que, respecto de la arte eidolofactora y de la fantasmagórica, que es donde afirmamos se halla él, sostendría, una vez más, que absolutamente no — "son”, ya que opinión y razonamiento no participan de no-Ente, porque en modo alguno hay falsedad, si tal comunidad no se establece. Por esta razón, pues, hay que investigar — primero “qué es” opinión y fantasía, para que, puestas en claro, percibamos su comunicación con no-Ente; percibiéndolo, demostraremos que hay falsedad; demostrándolo, acorralemos ahí al sofista, si es que se deja o, si no, soltándolo, lo buscaremos en otro género. [261a] Teeteto: Justamente, como parece, Extranjero, es verdad lo dicho de él al comienzo: que es género malo de cazar, porque abunda en defensas, de las cuales cuando presenta alguna, es necesario ante todo atacarla antes de llegarnos a él, porque, apenas acabamos de trasponer esta defensa, defiéndese con otra; y es preciso demostrar que hay falsedad en razonamiento y en opinión; y después de ésta, tal vez otra defensa y aun otra tras estotra; y, al parecer, por ninguna parte aparecerá límite alguno. [261b] Extranjero: Ha de animarse, Teeteto, quien pueda siempre progresar, aunque sea poco. Porque quien se desanima en esto, ¿qué haría en otros casos?; o no haría nada en ellos o retrocedería rechazado. Según el refrán: «para rato el tal tomaría una ciudad». Mas ahora, mi buen amigo, ya que hemos pasado la línea dicha, habríamos tomado el muro principal, así que los demás son más fáciles y pequeños. [261c] Teeteto: Bellamente dicho. [261c] Extranjero: Tomemos, primero, a razonamiento y opinión, tal cual de ellos se ha hablado ahora, para que tratemos más claramente de si palpan a no-Ente, o son ambos, enteramente verdaderos; y nunca de ninguna manera falsos. [261c] Teeteto: Correctamente. [261d] Extranjero: Sea, pues; a la manera como hablamos de eídoses y de letras, consideremos parecidamente una vez más los nombres, porque de esta manera se aparecerá tal vez lo que estamos buscando ahora. [261d] Teeteto: ¿Qué es lo que hemos de considerar acerca de los nombres? [261d] Extranjero: Si todos coarmonizan entre sí o ninguno, o unos lo quieren; y otros, no. [261d] Teeteto: Es evidente que unos lo quieren; y otros, no. [261d] Extranjero: Tal vez dices con esto que los dichos con orden, y declaradores de algo, coarmonizan; mas los que, — seguidos, no indican nada, desarmonizan. [261e] Teeteto: ¿En qué sentido lo dices? [261e] Extranjero: Lo que, entendido, pensaba aceptarías, ya que tenemos doble género de manifestaciones de la voz respecto de la esencia. [261e] Teeteto: ¿Cómo? [262a] Extranjero: Uno, el género llamado “nombres”; otro, el llamado “verbos”. [262a] Teeteto: Explícalos a cada uno. [262a] Extranjero: Llamamos "“verbo” a la manifestación referida a acciones. [262a] Teeteto: Sí. [262a] Extranjero: Mas “nombre” se aplica a esa indicación de la voz, referida precisamente a los mismos que hacen tales acciones. [262a] Teeteto: Exactamente, por cierto. [262a] Extranjero: Según esto no hay razonamiento con nombres dichos tan sólo sucesivamente, ni con verbos pronunciados sin nombres. [262a] Teeteto: No la entiendo. [262b] Extranjero: Es evidente que, mirando a algo diverso, asentiste a esto hace un momento, porque yo pretendía, precisamente, decir que no hay razonamiento con palabras dichas tan sólo consecutivamente. [262b] Teeteto: ¿Cómo? [262b] Extranjero: Por ejemplo: “camina, corre, duerme”, y cuantos verbos denotan acciones, aunque se los diga a todos ellos consecutivamente, no por eso harán razonamiento. [262b] Teeteto: Pues ¿cómo lo hicieran? [262b] Extranjero: A su vez cuando se dice: "león, ciervo, caballo”, y cuantos nombres indican a los actores de las acciones, no surge razonamiento alguno por sólo esa secuela, porque lo así pronunciado no declara, ni en este caso ni en el otro, acción alguna o inacción, ni esencia de ente o de no-ente, antes de que se mezclen verbos con nombres. Entonces armonizan; y esta primera combinación hácese “frase', casi la primera y más breve de las frases. [262c] Teeteto: ¿En qué sentido la dices? [262c] Extranjero: Cuando se dice “el hombre aprende”, ¿afirmas que tal frase es la más breve y primera? [262d] Teeteto: Yo, sí. [262d] Extranjero: Porque ella declara ya algo respecto de lo que está siendo o ha sido o va a ser; y no sólo nombra, sino define, por combinar verbos con nombres. Por lo cual decimos que “se expresa” y no sólo “se nombra”; y a tal combinación la llamamos con el nombre de “frase”. [262d] Teeteto: Correctamente. [262d] Extranjero: A la manera, pues, como unas acciones armonizan entre sí y otras no, así también, acerca de las voces, de las indicativas algunas no armonizan; mas las que armonizan forman “frase”. [262e] Teeteto: De todo en todo, así es. [262e] Extranjero: Además, un pequeño punto. [262e] Teeteto: ¿Cuál? [262e] Extranjero: Siempre que haya frase, tal frase lo es necesariamente sobre algo; mas es imposible que lo sea sobre [262e] Teeteto: Así es. [262e] Extranjero: Además de esto, ¿ha de ser ella misma cualificada de alguna manera? [262e] Teeteto: ¿Cómo no? [262e] Extranjero: Paremos mientes en nosotros mismos,. [262e] Teeteto: Es preciso hacerlo. [262e] Extranjero: Diré una frase, componiendo acción con ac ción mediante nombre y verbo; de quién trate la frase, tú me lo dirás. [262e] Teeteto: Así será, a medida de mi poder. [262e] Extranjero: “Teeteto está sentado”. ¿Es muy larga la frase? [262e] Teeteto: No, sino mediana. [262e] Extranjero: A ti te toca decir sobre quién y sobre qué es. [262e] Teeteto: Claramente, sobre mí y sobre algo mío. [262e] Extranjero: ¿Y qué acerca de estotra? [262e] Teeteto: ¿Cuál? [262e] Extranjero: “Teeteto, con quien estoy hablando, vuela”. [262e] Teeteto: También en esto nadie diría que hable sino de lo mío y sobre mí. [262e] Extranjero: Mas afirmamos que, necesariamente, cada frase ha de tener una cierta calidad. [263b] Teeteto: Sí. [263b] Extranjero: ¿Qué calidad habríamos de atribuir a cada una de esas frases? [263b] Teeteto: Que una es falsa; y la otra, verdadera. [263b] Extranjero: De ellas la verdadera dice de ti “qué es” lo que estás-siendo. [263b] Teeteto: Así es. [263b] Extranjero: Mas la falsa, dice algo diverso de lo que está siendo. [263b] Teeteto: Sí. [263b] Extranjero: Dice, pues, de lo que “no es” que “es”. [263b] Teeteto: Casi, así es. [263b] Extranjero: Cual siendo tú algo diverso de lo que estás siendo. Afirmamos, por cierto, que, respecto de cada cosa, hay muchas cosas que las está-siendo; y muchas que no las [263b] Teeteto: Justamente. [263c] Extranjero: La única frase que dije sobre ti, en primer lugar es, según la definición de “qué es” frase, necesariamente una de las más breves. [263c] Teeteto: Acabamos de convenirnos en esto, por cierto. [263c] Extranjero: En segundo lugar, lo es sobre alguien. [263c] Teeteto: Así es. [263c] Extranjero: Mas si no es sobre ti, no lo es sobre otro alguno. [263c] Teeteto: ¿Cómo lo fuera? [263c] Extranjero: Mas, de serlo sobre nada, ni tan sólo sería frase, porque mostramos era imposible que, siendo frase, lo sea sobre nada. [263c] Teeteto: Correctísimo. [263d] Extranjero: Respecto de lo dicho sobre ti; por dicho como diverso, siendo lo mismo, y como no-ente lo que es ente, tal síntesis, hecha de verbos y nombres, parece de todas maneras dar origen, real y verdaderamente, a una frase falsa. [263d] Teeteto: Verdaderísimamente dicho. [263d] Extranjero: ¿Ahora bien: ¿no es ya claro que estos géneros: pensamiento, opinión, fantasía se engendran, todos ellos, en nuestras almas, como falsos y verdaderos? [263d] Teeteto: ¿Cómo? [263d] Extranjero: Lo entenderás fácilmente si captas qué son y en qué se diferencian entre sí. [263e] Teeteto: Dame sin más la explicación. [263e] Extranjero: Pues bien: pensamiento y lenguaje son lo mismo; sólo que ese diálogo interior, sin voces, del alma consigo misma recibió de nosotros el nombre de “pensamiento”. [263e] Teeteto: Así es del todo. [263e] Extranjero: Mas ese río que del alma, por la boca, sale con sonido, ¿se llama “lenguaje”? [263e] Teeteto: Es verdad. [263e] Extranjero: Además en el lenguaje hay... [263e] Teeteto: ¿Qué? [263e] Extranjero: Afirmación y negación. [263e] Teeteto: Lo sabemos. [264a] Extranjero: Cuando eso se engendra en el alma, según pensamiento y en silencio, ¿qué otro nombre le darás sino el de “opinión”? [264a] Teeteto: Y ¿cómo? [264a] Extranjero: Mas, cuando tal suceso se hace presente no según aquél, sino por medio de la sensación, ¿qué otro nombre darle correctamente, fuera del de “fantasía”? [264a] Teeteto: Ningún otro. [264a] Extranjero: Puesto que el lenguaje es verdadero o falso; mas, de éstos, el pensamiento se mostró ser diálogo del alma consigo misma; mas que opinión es consumación del pensamiento y que lo que llamamos “parece” es una mezcla de sensación y opinión, siendo éstos congéneres con el lenguaje, por necesidad algunos de ellos, y algunas veces, serán falsos. [264b] Teeteto: Pero ¿cómo no? [264b] Extranjero: ¿Comprendes, pues, que encontremos opinión y razonamiento falsos antes de lo que preveíamos y temíamos hace un momento: que buscándolos emprendíamos un trabajo absolutamente interminable? [264b] Teeteto: Lo comprendo. [264b] Extranjero: No nos desanimemos, pues, por lo que falta; ya que esto ha quedado en claro, recordémonos de las anteriores divisiones según eídoses. [264c] Teeteto: ¿De cuáles? [264c] Extranjero: Distinguimos dos eídoses de arte eidolofactiva: la asemejativa y la fantástica. [264c] Teeteto: Sí. [264c] Extranjero: Y dijimos estar desconcertados acerca de en cuál ir a poner al sofista. [264c] Teeteto: Así fue. [264c] Extranjero: Y, desconcertados en esto, todavía nos sobrevino oscuridad mareante y mayor, al aparecer, el razonamiento que duda de todo, tanto que no hay ni semejas mí eídolos ni fantasmagorías de ninguna clase, porque no hay nunca jamás, de manera alguna en ningún lugar falsedad. [264d] Teeteto: Dices verdad. [264d] Extranjero: Mas ahora, habiendo quedado en claro que hay discurso y opinión falsos, es posible que haya imitaciones de los entes, y surja, de esta situación, una arte deceptiva. [264d] Teeteto: Es posible. [264d] Extranjero: Y que el sofista era más bien uno de esas clases, quedó convenido entre nosotros anteriormente. [264d] Teeteto: Sí. [264d] Extranjero: Emprendámoslo una vez más: dividiendo en dos el género propuesto, procedamos según la derecha de la parte dividida, manteniéndonos en compañía del sofista, hasta que, despojándolo de todo lo común, dejándolo en su propia naturaleza, la pongamos de manifiesto, sobre todo, ante nosotros, y después ante aquellos a los que se les haga — natural y más próximo el presente método. [265a] Teeteto: Correctamente. [265a] Extranjero: ¿No comenzamos en su oportunidad dividiendo el arte en productiva y adquisitiva? [265a] Teeteto: Sí. [265a] Extranjero: ¿No se nos apareció el sofista en las artes cazadora, peleadora y comerciante y en eídoses parecidos de la adquisitiva? [265a] Teeteto: Ciertamente. [265a] Extranjero: Mas, ahora, puesto que el arte imitativa lo cercó-y-Captó, es claro que se ha de comenzar por dividir en dos a la productora misma, porque la imitación es una cierta producción, sin duda, de eídolos, así lo afirmamos, aunque no de las realidades mismas particulares. ¿Es así? [265b] Teeteto: De todo en todo, así es. [265b] Extranjero: Sean, pues, primero, las dos partes de la productora. [265b] Teeteto: ¿Cuáles? [265b] Extranjero: La divina y la humana. [265b] Teeteto: Aún no lo entiendo. [265b] Extranjero: Si recordamos lo dicho al principio, afirmábamos que toda arte productora es potencia que se constituye en causa de que las cosas que, antes no eran reales, lo lleguen a ser posteriormente. [265b] Teeteto: Lo recordamos. [265c] Extranjero: Respecto de todos los animales mortales y de cuantas plantas se engendran de semillas y raíces, y de cuantos cuerpos inanimados se forman en la tierra, fusibles e infusibles, ¿no afirmaremos que, no siendo primero reales, nadie, fuera de dios, los produjo como artífice? ¿O nos servimos de la común creencia y sentencia? [265c] Teeteto: ¿De cuál? [265c] Extranjero: La de que la naturaleza los engendra por una cierta causa automática, y sin inteligencia creadora, ¿o que son engendrados por dios con razón y ciencia divinas? [265d] Teeteto: Tal vez por mi edad, cambio de opinión frecuentemente entre ambas creencias. Mas ahora, mirándote, y suponiendo que opinas haber sido hechos por dios, he juzgado también yo de esta manera. [265d] Extranjero: Bellamente, Teeteto; mas si juzgáramos que tú serías de los que, más adelante, opinarían de otra manera, intentaríamos ahora con razones y apremiante persuasión hacértelo admitir. Mas puesto que conozco bien tu natural que, sin razonamientos míos, va de por sí a lo que dices estás siendo arrastrado, lo dejaré correr, porque perderíamos el tiempo. Empero, supondré que las llamadas “cosas naturales” son producidas por arte divina; mas las que, de ellas como de material, componen los hombres, lo son por arte humana, y que según este razonamiento hay dos géneros de arte productora: uno el humano, otro el divino. [265e] Teeteto: Correctamente. [265e] Extranjero: Siendo dos, divide de nuevo a cada uno en dos. [265e] Teeteto: ¿Cómo? [266a] Extranjero: Así como antes dividiste, según anchura, toda el arte productora, hazlo ahora según longitud. [266a] Teeteto: Divídasela. [266a] Extranjero: De esta manera surgen cuatro partes de ella: dos, respecto de nosotros, humanas; dos, respecto de los dioses, divinas. [266a] Teeteto: —Sí. [266a] Extranjero: Mas si se divide de otra manera, una parte de cada parte sería la productora de las cosas mismas; a las dos restantes, habría casi que llamarlas “eidolofactoras”; y, según esto, de nuevo la arte productora queda dividida en dos. [266b] Teeteto: Dime de nuevo, de qué manera es cada una. [266b] Extranjero: Sabemos que nosotros, los demás animales y aquellas cosas: Fuego. Agua y parientes de que nacen, todas y cada una, son engendros y hechuras de dios. ¿Es así? [266b] Teeteto: Así es. [266b] Extranjero: Mas los eídolos de cada cosa, pero no las cosas mismas, son producidas también por arte daimoníaca. [266b] Teeteto: ¿Cuáles? [266c] Extranjero: Los aparenciales en sueños, y cuantos, durante el día, se dice surgen espontáneamente: sombra, cuando en el fuego se hace oscuridad, o cuando doble luz, propia y ajena, incidiendo en uno sobre superficies brillantes y lisas, en vez de la acostumbrada visión, dándonos la sensación contraria, produce un eidos. [266c] Teeteto: En efecto, estas dos son obras de producción divina, tanto la cosa misma como su eídolon acompañante en cada caso. [266c] Extranjero: Y ¿qué en cuanto a nuestra parte? ¿No afirmaremos que con el arte edificatoria hacemos la cosa misma; otra diferente, con la pictórica, producida ésta cual ensueño humano por despiertos? [266d] Teeteto: Así, de todo en todo es. [266d] Extranjero: Según esto, las demás obras de nuestra actividad productora son dobles: una vez, la cosa misma, por la arte productora misma, decimos; otra, el eídolon, por la eidolofactora. [266d] Teeteto: Ahora lo entiendo mejor, y admito que hay dos eídoses de arte productora, cada uno de ellos doble: el divino y el humano, según una manera de división; mas según la otra, lo real de las cosas, y lo que es engendro de semejanzas. [266d] Extranjero: Recordemos que, de la eidolofactora, tenía que haber el género asemejativo y el fantasmagórico, si es que la falsedad había de ser “realmente” falsedad y parecer — nacida cual un algo de los entes. [266e] Teeteto: Pues, así es. [266e] Extranjero: Y así pareció y, según esto, ¿enumeraremos, sin dudas, ahora esos eídoses como dos? [266e] Teeteto: Si Extranjero. Dividamos a su vez, en dos partes, al género fantasmagórico. [267a] Teeteto: ¿Cómo? [267a] Extranjero: Uno, el producido por instrumentos; otro, el de quien, haciendo él mismo de instrumento, produce el parencial. 1 [267a] Teeteto: ¿En qué sentido lo afirmas? [267a] Extranjero: Cuando, creo, sirviéndose alguien de su propio cuerpo, hace que parezca semejante a tu figura, o su voz a tu voz, tal parte del arte fantástica se llama, sobre todo, “mimética”. [267a] Teeteto: Sí. [267a] Extranjero: Clasifiquemos esta parte llamándola “mimética”. En cuanto a la otra entera despidámosla por flojos, y — dejemos a otro el que la reduzca a unidad y le dé la adecuada denominación. [267b] Teeteto: Quede clasificada la una, y despedida la otra. [267b] Extranjero: Mas, Teeteto, vale la pena considerar que esta parte es también doble. Considera por qué. [267b] Teeteto: Di. [267b] Extranjero: De los imitadores, unos saben lo que imitan; otros no lo saben. Mas, ¿qué división pondremos ser mayor que la que hay entre ignorancia y conocimiento? [267b] Teeteto: Ninguna. [267b] Extranjero: ¿No es así que la imitación recién indicada lo es de conocedores?, porque no te imitaría alguien sin conocer tu figura y a ti. [267c] Teodoro: ¿Cómo lo hiciera? [267c] Extranjero: Mas, ¿qué acerca de la figura de Justicia, y en compendio de toda virtud? ¿No son los que la ignoran, mas opinan sobre ella, los que, muchos, se esfuerzan en grande y procuran hacer aparecer en opinión sobre sí cual si tuvieran Justicia en sí mismos, imitándola lo más que pueden, en obras y palabras? [267c] Teeteto: Y por cierto que son muchos. [267c] Extranjero: ¿Mas no alcanzan todos ellos a “parecerlo”, por “no ser” de manera alguna justos? ¿O pasa lo contrario? [267c] Teeteto: Del todo. [267d] Extranjero: Creo, pues, haberse de decir que tal imitador es diferente del otro: el ignorante, del conocedor. [267d] Teeteto: Sí. [267d] Extranjero: ¿De dónde se tomará, pues, el nombre adecuado a cada uno de ellos? Claramente, es difícil, porque, como parece, acerca de la división de los géneros según eídoses ha habido, entre los anteriores, una vieja y estúpida pereza tal que ni siquiera hicieron el intento de dividir. Por lo cual, inevitablemente, no hallaron gran cosa de nombres. Sin embargo, aunque sea aventurado decirlo, para distinguir llamemos a la imitación según opinión “imitopinativa”; a la según ciencia, “imitación documentada”. [267e] Teeteto: Sea así. [267e] Extranjero: Sírvanos, según esto, la primera; porque el sofista no está entre los conocedores; sino, por cierto, entre los imitadores. [267e] Teeteto: Y mucho. [267e] Extranjero: Consideremos al imitopinador cual si fuera un hierro, a ver si está íntegro o tiene alguna raja. [267e] Teeteto: Considerémoslo. [267e] Extranjero: “Tiene una raja y grande, porque algunos de tales imitadores son simplones, por creerse saber lo mismo — que opinan; mientras que la figura de otros tiene, por su versatilidad en los razonamientos, mucho de altanería y aun de miedo, por ignorar lo mismo que, ante los otros, hace él figura de saber. [268a] Teeteto: Hay, ciertamente, los dos géneros de que haz hablado. [268a] Extranjero: ¿Llamaremos, según esto, a uno de ellos “simple imitador”; y al otro, “imitador afectado”? [268a] Teeteto: Es razonable. [268a] Extranjero: ¿Afirmaremos que este último género es uno o dos? [268a] Teeteto: Velo tú. [268b] Extranjero: Lo considero; y me parecen ser dos. Veo uno que es capaz de tal afectación en público y con largos discursos ante la plebe; otro, el que fuerza al interlocutor, en privado y con razonamientos breves, a contradecirse. [268b] Teeteto: Correctisimamente dicho. [268b] Extranjero: ¿Qué declararemos ser quien hable largamente?: ¿político o demagogo? [268b] Teeteto: Demagogo. [268b] Extranjero: Imposible declararlo “sabio”, ya que pusimos ser ignorante; mas siendo imitador del sabio, es claro que tomará un nombre derivado de él; y casi sé que es preciso verdaderamente denominarlo absoluta, y realmente, “sofista”. [268c] Teeteto: Así es. [268c] Extranjero: ¿Lo apresaremos, pues, como anteriormente, tejiendo su nombre de final a principio? [268c] Teeteto: Perfectamente. [268c] Extranjero: Lo imitativo en la opinativa, en la contradictifactora, en la parte afectadora; dentro del género fantasmagórico, separada, expresamente en los razonamientos, de la — eidolofactora la parte ilusionista —no la divina, sino la humana de tal producción; quien diga que el sofista es, realmente, de tal linaje y sangre, hablará, al parecer, verdaderísimamente. [268d] Teeteto: De todo en todo, así es. ## Notes [1] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca. [2] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca. [3] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca. [4] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca. [5] Pasaje adaptado. El facsímil está truncado en este punto y el texto se interrumpe a mitad de palabra; lo aquí suplido es del editor, a partir del original griego, y no procede de la traducción de J. D. García Bacca.